(IAR
Noticias)
30-Septiembre-08
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"Ningún
cheque en blanco ": Una mujer protesta individualmente en Wall Street, el jueves 25 de septiembre. |
El Poder Legislativo y el Ejecutivo de
Estados Unidos deliberaron a puertas cerradas durante fin de semana. El
motivo: procesar el rescate propuesto por el gobierno de
instituciones financieras al borde de la quiebra, a un costo de
700.000 millones de dólares para el fisco.
Por
Adrianne Appel - IPS
L a difícil tarea que afrontaron funcionarios y
legisladores fue lograr una norma que no indigne a buena parte de la
ciudadanía, ya azorada ante la perspectiva de un nuevo favor de
Washington a enormes corporaciones.
El secretario del Tesoro (ministro de hacienda) Henry Paulson llevó
el plan al Congreso legislativo el día 19. Presentó entonces un
esquema de tres páginas, y dijo que era necesario impedir el colapso
del mercado financiero originado en la crisis hipotecaria.
El plan habría permitido a Paulson, ex presidente del banco Goldman
Sachs (el cual pasa por un periodo de incertidumbre), tener un
control completo de los pagos masivos a las instituciones sin ningún
control, ni auditoría, ni plan de una devolución al contribuyente.
La activista Maude Hurd señaló que "hay una revuelta populista
palpable en pueblos y ciudades de todo el país".
"Si Main Street no obtiene una ayuda real con el crédito que salga
de este acuerdo, el pueblo buscará una salida constructiva a su
enojo", sostuvo Hurd, presidenta de Acorn, la mayor organización
civil comunitaria de personas de ingresos bajos y moderados de
Estados Unidos. La integran unas 400.000 familias en 110 ciudades en
todo el país.
El término Main Street alude a los ciudadanos comunes de Estados
Unidos, en oposición a las grandes corporaciones y a las
instituciones financieras que cotizan sus acciones en la Bolsa de
Valores de Nueva York en la calle Wall Street.
Desde el Congreso, los legisladores intentan convencer a los
contribuyentes --y a los votantes-- de que tienen mente sus
intereses al considerar el rescate.
"Cientos de miles de millones de dólares que los estadounidenses
invirtieron en cuentas de retiro y fondos mutuos se han evaporado",
y la tendencia seguirá, advirtió el demócrata Chris Dodd, presidente
del Comité de Banca del Senado.
Sus declaraciones sugieren que está en juego la seguridad de los
ingresos de ciudadanos comunes, que poseen muy pocas acciones o
ninguna, y un alza en las acciones a raíz del rescate no le será de
ninguna ayuda.
"La clase media no va a ser afectada en absoluto por un rescate,
dedicado a los muy ricos. Los cambios en el mercado de valores no
cambian mucho la situación de la clase media", dijo a IPS Edward
Wolff, un economista de la Universidad de Nueva York.
"Ayudar a los ricos a recuperarse del colapso del mercado de valores
es sólo una táctica política. Si se alega que todos están sufriendo,
es más fácil obtener un rescate de parte de Washington", señaló
Wolff.
En 2001, el 10 por ciento más rico de las familias poseía 85 por
ciento de todas las acciones de grandes empresas, alrededor de 85
por ciento de todos los valores financieros y 90 por ciento de todas
las acciones empresariales en general, según Wolff.
En cuanto al resto del país, 32 por ciento de los hogares poseían
más de 10.000 dólares en estos instrumentos, y apenas 25 por ciento
poseían más de 25.000 dólares, dijo Wolff.
Un informe de 2007 de la Oficina de Supervisión del Gobierno
constató que en 2004 apenas 36 por ciento de los trabajadores tenían
algún ahorro en una cuenta de retiro.
A la hora de jubilarse, la mayoría de los ciudadanos estadounidenses
dependerán de la Seguridad Social, el programa del gobierno que les
garantiza un ingreso de entre 30 y 40 por ciento de lo que ganaban
cuando estaban activos.
Las malas prácticas de la industria de los créditos hipotecarios
apuntaron, en particular, contra negros y ancianos, según un informe
de la organización United for a Fair Economy.
Apenas 11 por ciento de los préstamos de alto riesgo se asignaron a
compradores primerizos el año pasado. La amplia mayoría estaba
refinanciando, lo que hizo que los prestatarios debieran más por sus
hogares bajo la presunción de que estaban ahorrando dinero.
Mucho titulares de préstamos fueron convencidas de refinanciar sus
hogares para obtener efectivo adicional que les permitiera pagar
bienes y servicios de primera necesidad, como facturas médicas,
señala el informe.
Los acreedores negros perderán entre 71.000 millones y 92.000
millones de dólares, y los de origen latinoamericanos, entre 75.000
millones y 98.000 millones como resultado de malos préstamos de alto
riesgo, según el informe.
"Un par de décadas de desregulación permitieron a aquellos ubicados
en la cúspide de la cadena alimentaria financiera lucrar con
millones de personas, a través de prácticas hipotecarias
inescrupulosas", dijo a IPS Michael Lapham, de United for a Fair
Economy.
"¿Quiénes necesitan más ayuda? ¿Los propietarios de vivienda que
afrontan el desalojo o aquellos que amasaron millones y miles de
millones de dólares?", se preguntó Lapham.
El público estadounidense parece especialmente fastidiado con la
idea de ayudar a compañías que pagaron salarios exorbitantes a sus
altos gerentes, en tiempos en que cae la calidad de vida de
millones.
Según el Instituto para Estudios Políticos, los gerentes generales
de las grandes compañías estadounidenses obtuvieron el mes pasado un
ingreso promedio de 10,5 millones de dólares. Los de las 50
principales firmas financieras se embolsaron, también en promedio,
588 millones de dólares.
El proyecto de ley permite al Departamento del Tesoro determinar si
los ingresos de los ejecutivos son "inapropiados o excesivos". Pero
"el secretario Paulson se alzó con acciones por más de 750 millones
de dólares como gerente general de Goldman Sachs", dijo la analista
Sarah Anderson.
"Difícilmente es el árbitro apropiado para decidir qué es excesivo o
qué no", ironizó Anderson. |