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La crisis financiera dejó al desnudo la codicia de todos |
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(IAR
Noticias)
30-Septiembre-08
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Wall Street era una fiesta... |
Unos 1.700 dólares por minuto en promedio. Tres mil millones en cinco años
repartidos entre unos 200 grandes ejecutivos de bancos y financieras. Y los
siguieron recibiendo mientras sus empresas caían como moscas y la
administración Bush gastaba 250.000 millones de dólares rescatándolos de la
bancarrota y pedía otros 700.000 millones para seguir repartiendo entre los de
siempre.
Por
Gustavo Sierra - Clarín
L os budistas creen que la codicia está basada en una errada conexión
material con la felicidad.
Y que el efecto es causado por una perspectiva que exagera los aspectos de un
objeto.
Los barones de Wall Street, sin saber nada de antiguas religiones, se
obnubilaron ante el objeto de la herramienta financiera.
Y le asignaron la eternidad como se hace con las divinidades. ¿Cómo no iban a
creer? Si les llovían dólares del cielo en torrentes apocalípticos.
Unos 1.700 dólares por minuto en promedio. Tres mil millones en cinco años
repartidos entre unos 200 grandes ejecutivos de bancos y financieras. Y los
siguieron recibiendo mientras sus empresas caían como moscas y la
administración Bush gastaba 250.000 millones de dólares rescatándolos de la
bancarrota y pedía otros 700.000 millones para seguir repartiendo entre los de
siempre.
"Eso es lo que me violenta", me dice Michael Hambleton, un estudiante del
Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT en las siglas en inglés), que el
jueves protestaba en el centro de Boston.
"Con lo que se llevan estos tipos podríamos terminar con las grandes miserias
del mundo". Protestas como éstas se suceden en los últimos días en todas las
ciudades de Estados Unidos. El americano medio lanzó una cruzada para terminar
con la avaricia de los ejecutivos como si hubieran recibido una orden. Y para
eso, aconsejan los economistas de Harvard y todas las universidades de esta
área, hay que regular de una vez por todas los mercados financieros.
Eso es precisamente lo que está en juego con el "paquete de ayuda" que quiere
Bush.
Pero aquí aparece otro punto de esta ecuación. La codicia no es sólo de tipos
como John Thain de Merrill Lynch que se llevó 86 millones de dólares por nueve
meses de trabajo. O Jimmy Cayne de Bear Sterns que se hizo con 161 millones
mientras su empresa ya esta tambaleando.
El problema es que el séptimo pecado capital está también entre los que tienen
que poner coto a esta situación.
El secretario del Tesoro, Henry Paulson, obtuvo 140 millones por siete años de
trabajo en Goldman Sachs. Barak Obama recibió 691.930 dólares de esa empresa
para su campaña. Y John McCain 208.395. En total, los legisladores recibieron
en el último año más de 300 millones de dólares de los bancos ahora caídos. |
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