(IAR
Noticias)
27-Septiembre-08
 |
|
Equipo en crisis: Bush y detrás, desde la derecha, el presidente de la Comisión de Valores
Christopher Cox, el secretario del Tesoro, Henry Paulson y el presidente de la Reserva Federal,
Ben Bernanke, el viernes 19 de septiembre. |
Muchas preguntas abrió el paquete de rescate propuesto por la administración
Bush al Congreso el fin de semana pasado. Más allá del costo real de la
operación de salvamento, el plan no contiene detalles sobre la valuación de
los activos que serían adquiridos o sobre las generosas compensaciones de
ejecutivos de empresas que serán rescatadas.
Por
Alejandro Nadal - La Jornada, México
El aspecto más alarmante del plan es que daría poderes amplísimos al
secretario del Tesoro. La sección octava contiene una salvaguarda excepcional:
las decisiones del secretario no podrán ser revisadas por ningún tribunal o
agencia administrativa. Así, Paulson tendría facultades ilimitadas para hacer
todo tipo de arreglos para limpiar las cuentas sucias de Wall Street, usando
700 mil millones de dólares (mmdd) de los causantes a puertas cerradas.
Probablemente todo eso es inconstitucional, pero revela algo alarmante de un
plan que ha fabricado una administración famosa por su cinismo y capacidad
para mentir.
Las reformas planteadas por los demócratas son compatibles con lo esencial de
la solicitud de la Casa Blanca. Pero eso no es suficiente para la voracidad de
los financieros. Las propuestas demócratas incluyen la adquisición de acciones
en las instituciones “rescatadas”, las limitaciones a las gigantescas
compensaciones de los altos ejecutivos y la posibilidad de que los contratos
hipotecarios sean modificados por jueces. Esos cambios ponen a temblar al
sector financiero, pero, si es el precio a pagar, los aceptarán.
Entonces la pregunta es si el plan de rescate podría funcionar. En el corto
plazo es posible que pueda calmar el pánico y evitar corridas sobre algunos
bancos regionales. Pero el plan no va a detener la recesión en la que ya se
sumerge la economía estadounidense. Las cifras sobre ritmo de actividad,
inversiones y desempleo así lo confirman. Y el desplome en el precio de
activos residenciales agrava las cosas al deprimir el consumo, que es el
principal componente del PIB (alcanza 70 por ciento, mientras la inversión es
apenas 20 por ciento).
La recesión va a ser larga y profunda: probablemente se prolongará hasta
finales de 2009. Y como un menor ritmo de actividad implica menores ingresos
fiscales, el de por sí abultado déficit fiscal va a rebasar los pronósticos
oficiales. Para 2009 se planea un déficit fiscal de unos 482 mmdd, sin contar
el costo de las guerras en Irak y Afganistán (otros 520 mmdd). Así que con los
700 mmdd del paquete de rescate, el boquete fiscal que la administración Bush
heredará a su sucesor adquiere dimensiones colosales, quizás incontrolables.
Para fines de 2009 el déficit fiscal real puede superar 7 por ciento del PIB,
lo que comprometerá durante años la política fiscal de los sucesores de Bush
en la Casa Blanca.
El paquete de rescate tampoco podrá revertir la tendencia secular en la
declinación del dólar como moneda de reserva mundial. En estos días de debate
en el Congreso los precios de los productos básicos (commodities) han ido en
aumento y el dólar sufrió un descenso importante frente a otras divisas. Todo
eso implica mayor presión inflacionaria, precisamente en momentos en que la
Reserva Federal no puede aumentar la tasa de interés so pena de profundizar la
crisis y agravar el descalabro del sistema bancario. Es evidente que el dólar
saldrá mal parado de esta crisis y el plan de salvamento de la Casa Blanca no
sólo no alterará este estado de cosas, sino que lo puede empeorar.
El desenlace final no puede evitarse: Estados Unidos perderá la capacidad de
financiar su déficit externo con un dólar considerado medio de pago y reserva
mundial. Eso quiere decir que Estados Unidos ya no podrá empacharse de deuda
como hizo en el pasado por una simple y sencilla razón: la credibilidad del
resto del mundo en su moneda no será la misma. Si quiere seguir siendo un buen
sujeto de crédito para el resto del mundo, tendrá que poner su casa en orden.
Entre otras cosas, deberá corregir sus déficit gemelos y reformar el marco
regulatorio de su sector financiero.
En el corto plazo deberá colocar un entramado institucional y regulatorio
diferente para el componente no bancario del sistema financiero. Es absurdo
mantener la bursatilización explosiva, la proliferación de derivados y el
florecimiento descontrolado de los fondos de riesgo (hedge funds) como si nada
hubiera pasado. Dejar todo esto sin cambios es uno de los defectos más fuertes
del paquete de súper rescate.
Sin reformas significativas en el marco regulatorio de su sistema financiero,
la credibilidad del resto del mundo en la economía estadounidense se vendrá al
suelo y la capacidad de ese país para seguir siendo sujeto de crédito se
reducirá sensiblemente. En esas condiciones, esta crisis se traduciría en un
estancamiento en el nivel de vida de la población. Junto con la marcada
desigualdad que impera en Estados Unidos, eso podría ser un factor de cambio
político de primer orden.
******
|