El G7 considera acertada la actuación estadounidense pero estima que la
situación en el resto de países es distinta, por lo que las mismas recetas
no tienen por qué dar los mismos resultados. Desde Bratislava, el mismo día
que el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra inyectaban otros
40.000 millones de dólares cada uno, el comisario europeo de Economía,
Joaquín Almunia, explicó que cada Estado miembro de la UE debe decidir por
sí mismo si toma medidas parecidas a las de Washington. El comunicado de los
ministros de Finanzas de Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia, Canadá,
Japón y Estados Unidos, difundido después de que mantuvieran una
videoconferencia coordinada desde Berlín, considera que es importante
reforzar la eficacia de la regulación y hacer volver a los inversores a
"mercados estables y con liquidez".
En la videoconferencia, en la que también participaron los presidentes de
los bancos centrales del G7 -incluido el Banco Central Europeo- se debatió
sobre la situación de los mercados mundiales y se llegó a la conclusión de
la necesidad de "mejorar la cooperación internacional, responder a los
desafíos actuales de la economía global y de los mercados mundiales y
mantener una cooperación reforzada entre ministros de Finanzas, bancos
centrales y autoridades reguladoras".
El comunicado también asegura que los "grandes bancos centrales han
coordinado para hacer frente a las presiones que conciernen a la liquidez en
los mercados de capitales, crucial para frenar las perturbaciones en los
mercados financieros mundiales". También hace una velada referencia a la
necesidad de actuar contra los especuladores, como han hecho "varios
reguladores tomando medidas decisivas para combatir las manipulaciones y
estabilizar los mercados financieros".
Además, Berlín y Londres pidieron el lunes la creación de un nuevo organismo
internacional regulador del sistema financiero para impedir otra crisis como
la actual. Steinbrück dijo, según Reuters, que quiere "una autoridad
internacional que diseñe las normas de tráfico de los mercados financieros".
Al mismo tiempo y ante el congreso del Partido Laborista en Manchester, el
primer ministro británico, Gordon Brown, pidió la creación de una
institución similar bajo la autoridad del FMI, además de planes británicos
para acabar con lo que considera las "irresponsables" ganancias que han
obtenido los ejecutivos financieros de Londres.
Brown, que pelea por su futuro político y podría ser desbancado del
liderazgo laborista en los próximos meses, explicó que lleva "años"
intentando convencer a sus socios internacionales de la necesidad de un
"sistema global de regulación financiera", porque "tenemos sistemas
financieros mundiales pero sólo tenemos reguladores nacionales".
Y la jefa de Gobierno alemán, Angela Merkel, recordó el lunes desde Austria que
el pasado junio Washington y Londres se negaron a reforzar la vigilancia
sobre los hedge funds.