El presidente de EEUU, George W.
Bush, se despide este martes de la ONU con un discurso ante la Asamblea General
en el que la atención estará centrada en el mensaje de "tranquilidad" que
pueda lanzar ante la crisis financiera global.
"La economía, y el modo en que estamos tan entreverados con el resto de las
economías mundiales... desde luego va a ser un tema", admitió la portavoz de la
Casa Blanca, Dana Perino.
Bush también se reunirá con el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon,
para tratar sobre asuntos tales como la reforma de las Naciones Unidas, la situación
en Georgia o el acuerdo para compartir el poder en Zimbabue.
En 2001, Bush compareció por primera vez ante la ONU recién ocurridos los
atentados del 11 de septiembre, con gran respaldo nacional e internacional y
un discurso inequívoco de lo que él opinaba era la dirección que debía tomar el
mundo contra el terrorismo.
El tema de la seguridad y su tono de firmeza marcaron las subsiguientes
intervenciones del presidente estadounidense en la Asamblea General.
Este año, sin embargo, los temas de terrorismo, proliferación nuclear,
genocidio, calentamiento global y pobreza estarán relegados a un segundo
plano por los alarmantes vaivenes de la economía mundial en la última
semana.
Un centenar de jefes de Estado y
de Gobierno se dará cita desde este martes en la Gran Manzana para el inicio del
debate general que cada año celebra la Asamblea General en estas fechas y que en
esta oportunidad estará centrado en hacer un seguimiento de los avances
realizados en la lucha contra la pobreza.
La apertura del periodo de sesiones de la Asamblea constituye siempre un foro
para que los países miembros presenten sus proyectos, renueven sus compromisos y
mantengan encuentros bilaterales para reforzar las relaciones y abordar asuntos
de toda índole.
El debate arrancará con una intervención del secretario general de la ONU, Ban
Ki-moon, y del presidente de la Asamblea, el nicaragüense Miguel d'Escoto
Brockmann, seguidos, como ya es tradición, del presidente brasileño, Luiz Inácio
'Lula' da Silva, y después por los presidentes de EEUU, George W.Bush, y
Francia, Nicolas Sarkozy, que hablará en nombre de la UE, dado que su país asume
este semestre la presidencia de turno.
Dado que la actual situación de crisis económica no figuraba de forma
específica en la agenda de la Asamblea General en estos días, el primer ministro
británico, Gordon Brown, convocó para la noche del miércoles una reunión
restringida de algunos jefes de Estado y de Gobierno para debatir este tema.
Fueron invitados el presidente
español, José Luis Rodríguez Zapatero, a la canciller alemana, Angela Merkel, al
primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, al presidente de Brasil, Luiz
Inácio 'Lula' da Silva, al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao
Barroso, y al director gerente del Fondo Monetario Internacional, Dominique
Strauss-Kahn.
De acuerdo a sus declaraciones a los periodistas en la sede de Naciones Unidas,
Lula da Silva no ahorrará palabras cuando aborde el tema financiero.
"No es justo que cuando los casinos ganan dinero todo va bien y cuando pierden
todos tienen que pagar por ello", señaló el lunes haciendo alusión al plan de
rescate propuesto por EE.UU. a las instituciones de inversión.
El mandatario brasileño manifestó preocupación de que las dificultades
económicas de los países desarrollados tengan repercusión en las economías
menores.
"No es justo que los errores de los países desarrollados los paguen los
países pobres, que no tienen condiciones para realizar un rescate
financiero", expresó.