"Uno
puede ponerle pintalabios a un cerdo y seguirá siendo un cerdo", dijo el candidato presidencial
demócrata Barack Obama durante un acto electoral a última hora del martes.
El senador echó mano de ese refrán popular, que equivaldría en español al dicho
de "aunque la mona se vista de seda, mona se queda", para decir que por
mucho que McCain y Palin adornen sus políticas económicas éstas son como las de
la actual Casa Blanca.
El comentario fue ampliamente interpretado como una respuesta a una broma de
Palin durante la reciente Convención Republicana, en la que dijo que la
diferencia entre una madre aficionada al hockey como ella y los peligrosos
perros de raza pit bull es la barra de labios.
Obama aseguró el jueves que el suyo fue un comentario "inocente" que se sacó de
contexto y que los republicanos han utilizado para acusarlo de sexismo en un
nuevo anuncio que calificó de "escandaloso".
Afirmó que no dejará que los republicanos ganen otras elecciones apoyándose en
lo que calificó de "mentiras y falsa indignación".
La campaña de Obama dijo, además, que McCain ha utilizado la misma expresión en
distintas ocasiones, una de ellas el año pasado para referirse al plan para
reformar la sanidad pública de la senadora demócrata Hillary Clinton sin que se
le acusara de sexista.
Pero esos comentarios no han
aplacado la cuestión del pintalabios que se ha convertido en las últimas
24 horas en una peligrosa arma arrojadiza.
El legislador de Misuri Russ Carnahan afirmó el martes al presentar al candidato
a la vicepresidencia demócrata Joe Biden, que Palin, gobernadora de Alaska desde
hace menos de dos años, carece de experiencia en asuntos nacionales e
internacionales.
"No hay forma en la que uno pueda disfrazar ese historial, ni siquiera con un
montón de barra de labios", dijo Carnahan. Los republicanos contraatacaron el jueves
con un anuncio titulado "Pintalabios" en el que sacan a colación los comentarios
de Obama, que califican indirectamente de "sexistas".
La campaña del senador ha centrado hasta ahora sus ataques a Palin en su
limitada experiencia.
Los observadores señalaron que de optar por una línea de ataques más personales
los demócratas afrontarían riesgos como el de que se les acuse de "sexismo".
"Tradicionalmente no se ha atacado a los vicepresidentes, y dado que es una
mujer creo que (atacarla) puede ser peligroso", dijo Anna Greenberg,
encuestadora demócrata en declaraciones a la revista virtual Salon.com.
Las críticas de los demócratas a Palin palidecen, de todos modos, frente a los
rumores, muchos falsos, que circulan en la web, como el de que Palin, madre de
un bebé con síndrome de Down, recortó los fondos para los niños con problemas o
el de que formaba parte de un partido que respaldaba la independencia de Alaska
de EE.UU.
A eso se suman las fotografías
"adulteradas", como una en la que Palin, que quedó segunda en el concurso de
belleza "Miss Alaska" de joven y es amante de la caza, aparece enfundada en un
biquini con el estampado de la bandera de Estados Unidos y un rifle en la mano.
En una muestra de la "rumorología"
en boga, el Partido Demócrata desmintió el jueves haber enviado 30 investigadores a
Alaska para indagar en el pasado de la gobernadora, como informó el martes en su
edición digital el diario The Wall Street Journal.
"No hay personal ni investigadores de Obama o del Partido Demócrata en Alaska",
afirmó el jueves Josh Earnest, un portavoz de la campaña de Obama en declaraciones a
la prensa.
Brian Rogers, un portavoz de la campaña de McCain, se mostró escéptico al
señalar en declaraciones al diario The New York Times que "la mayoría de la
gente confía más en el Wall Street Journal que en la campaña de Obama".
Pese a la polémica que rodea su nombramiento, Palin se ha convertido en un
activo para la campaña de McCain.
El mitin en el que ambos participaron el jueves en Virginia es un buen ejemplo, al
atraer a unas 23.000 personas, según la campaña, una cifra récord para McCain,
quien antes de que Palin se sumara a sus filas consideraba grande los actos con
más de 2.000 seguidores.