Más que una “nacionalización” al estilo texano (“Privatización de las
ganancias y socialización de las pérdidas”), se trata de una genuina
“estatización” que intentan ocultar EU y sus mendaces multimedia para no generar
una pandemia estatizante en el globo, cuando el régimen torturador bushiano
desea apoderarse de las joyas estratégicas (los hidrocarburos) de Canadá y
México.
Fannie y Freddie eran controladas con el capital mayoritario del gobierno y
cotizaban en la bolsa de valores en el más depurado estilo especulativo
anglosajón, contando con accionistas domésticos y foráneos (en especial los
bancos centrales de China, Japón y Rusia).
Hace alrededor de ocho años Bajo la Lupa había señalado la inviabilidad
financiera de Fannie Mae y Freddie Mac, las dos paraestatales que manejan la
mitad de las hipotecas (¡seis veces el PIB de México!) del total de 12 millones
de millones de dólares (trillones en anglosajón).
Hay que reconocer que las piromaniacas autoridades hacendarias bushianas
lograron prolongar la agonía y luego el embalsamiento secreto de dos gigantescos
cadáveres cuyo reciente mefitismo era ya imposible de esconder. El rescate se
debió a las estridentes advertencias del gobierno chino (muy parco en hablar)
unos días antes.
Henry Hank Paulson, secretario bushiano del Tesoro, anterior
mandamás de Goldman Sachs, el mayor banco de inversionistas del mundo, conoce
como pocos los alcances financieros de China, que en estos momentos posee las
mayores reservas de divisas del mundo; más de 1.8 millones de millones de
dólares (trillones en anglosajón), y se ha convertido en el principal acreedor
de la deuda externa de EU (en Bonos del Tesoro y en bonos de Fannie y Freddie).
Saskia Scholtes y James Politi del The Financial Times (28/08/09)
avisaron que el Banco de China, el cuarto de ese país (según Bloombeg es el
“tercero”, lo que demuestra que hasta las agencias financieras de noticias
anglosajonas están de cabeza), “había huido de Fannie y Freddie” al haber
recortado a una cuarta parte la tenencia de sus bonos desde junio.
La angustia se había apoderado de los inversionistas asiáticos en general,
habituados a comprar en promedio 240 mil millones de dólares de deuda de las
agencias gubernamentales, que, además de Fannie y Freddie, incluyen a Ginnie Mae
y al Federal Home Loans Bank, los cuales representan en su totalidad de
endeudamiento más del doble del adeudo anual de los bonos del Tesoro (111 mil
120 millones de dólares).
No se salva nada; se controlan los daños irreparables. Al contrario, tal
“rescate multimediático” profundiza la crisis de la economía de EU y del agónico
dolarcentrismo. Para colocar una vez en la picota la mendacidad contable de EU
(“¡EU sin contabilidad!”, ver Bajo la Lupa, 6/08/08), lo interesante radica en
la “fuga” sincrónica del Banco de China cuando en la bolsa neoyorquina las dos
paraestatales, hoy quebradas, alardeaban 15 po ciento de ganancias al segundo
trimestre.
A mediados de agosto, Yu Yongding, consejero del banco central chino (Banco
del Pueblo de China), emitió una severa advertencia a EU: “si el gobierno
permite la quiebra de Fannie y Freddie y los inversionistas internacionales no
son compensados adecuadamente (¡súper sic!), las consecuencias serían
catastróficas (¡extra sic!). No será el fin del mundo, pero sí del presente
sistema financiero internacional” (The Privateer, agosto de 08).
De dos males, el menor: el régimen torturador bushiano no tuvo más
alternativa que nacionalizar, mejor dicho, estatizar, antes de poner en riesgo
su mermada credibilidad para mantener a flote al sistema financiero anglosajón
del dolarcentrismo en plena desintegración. Un día vamos a amanecer con la
noticia de que el dólar estadounidense no vale nada.
John Gapper en su blog de The Financial Times (8/09/08) expresa que
el gobierno de EU rescató más bien a los “inversionistas extranjeros” (los
bancos centrales y sus fondos soberanos de riqueza) que a sus propios ciudadanos
quienes emergerán como los principales perdedores (además de los
contribuyentes).
El mayor problema proviene de las pretendidas “garantías” del gobierno
bushiano totalmente insolvente que epitomiza la Corporación Federal de Seguros
de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés) que avala los depósitos de 8 mil
451 bancos de EU que andan en un poco más de 13 millones de millones de dólares
(trillones en anglosajón).
A reserva de creer la contabilidad teológica de EU (en Bajo la Lupa desde
hace mucho leemos las cifras del gobierno bushiano al revés, en similitud a las
mendacidades de los neoliberales mexicanos), el “Fondo” del FDIC se encuentra
emasculado y cuenta, en caso de ser verdad, con 45 mil millones de dólares para
respaldar únicamente 4.5 millones de millones de dólares (trillones) de los
depósitos asegurados, es decir, prácticamente nada.
En Alemania las crueles apuestas corren en determinar si serán 5 mil o 6 mil
los bancos por quebrar en EU. Una lista tan “secreta” del FDIC, que hasta Bajo
la Lupa está enterada de ella y circula en todos los cafés financieros, arroja
mil 400 bancos (especialmente los “regionales”) con “severos problemas” de
“sequía crediticia”.
Jim Rogers, inversionista y heredero de la fauna especulativa de George Soros
(quien acaba de adquirir un paquete de 800 millones de dólares de Petrobras y
espera ansiosamente la privatización de Pemex para adueñarse de los
hidrocarburos de las “aguas profundas” del golfo de México), comentó en forma
sarcástica que el gobierno bushiano era “más comunista que China”. Agregó
exquisitamente que “este tipo de socialismo estadounidense está diseñado
únicamente para los ricos” y vaticinó que el rescate de Fannie y Freddie estaba
destinado al fracaso: “es pura locura, duplicaron la deuda nacional de EU en un
solo fin de semana para beneficiar a una bola de bandidos e incompetentes” (Yahoo
News, 8/09/08). ¿No es, acaso, la misma insanidad que practican los neoliberales
panistas y priístas en México desde hace 27 años?
Ya que los “plutócratas socialistas” compiten por los récords de la historia,
después del mayor rescate bancario viene la mejor broma financiera de todos los
tiempos capitalistas: según el londinense The Daily Telegraph
(7/09/08), la Reserva Federal anunció “nuevas reglas (sic) para facilitar los
empréstitos responsables (¡súper sic!)” de parte de sus bancos averiados.
Too little, too late.