El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció el martes que reducirá en
8.000 soldados el contingente militar norteamericano en Irak, a la vez que
reveló que su Administración está dando los primeros pasos hacia una "escalada
silenciosa" en Afganistán. En su última gran estrategia bélica en Oriente
Próximo y a menos de cinco meses de abandonar la Casa Blanca, Bush canceló el
despliegue de un batallón de marines en Irak y ordenó que los 1.000
militares que lo componen sean destinados a Afganistán.
"La violencia ha caído hasta el nivel más bajo desde la primavera de 2004",
dijo el martes Bush en un discurso en la Universidad Nacional de Defensa, en
Washington. "Los asesinatos sectarios han caído. Los atentados suicidas han
disminuido. La normalidad está regresando". El presidente retrató una situación
menos optimista cuando se refirió a Afganistán: "Mientras Al Qaeda se enfrenta a
una mayor presión en Irak, los terroristas están reforzando su ofensiva en el
frente en el que comenzaron su lucha, en Afganistán".
De los 146.000 soldados que prestan servicio en Irak, Bush ha ordenado el
regreso de 3.400, "incluyendo personal de aviación, equipos de expertos en
explosivos, ingenieros de combate y construcción, policías militares y fuerzas
de apoyo logístico".
Junto con ellos, volverá a EE UU antes de febrero un batallón de 1.000
marines destinado en la provincia de Al Anbar y una brigada de combate del
Ejército, compuesta por unos 3.500 soldados. "Si el progreso en Irak continúa,
[el comandante a cargo de las tropas en Irak, David] Petraeus y nuestros líderes
militares opinan que podremos acometer más reducciones en la primera mitad de
2009".
En uno de sus habituales giros retóricos, el presidente ha bautizado su
estrategia en Irak como la operación "regreso exitoso", dentro de la cual, la
Administración ha previsto una reducción en los miembros de la coalición que
invadió el país en 2003. "Vamos a modificar la coalición", dijo el martes un oficial
de la Casa Blanca bajo condición de anonimato. "Vamos a pasar de 29 países a un
puñado en el curso de unos 90 días".
En su discurso del martes, Bush calificó sus planes para Afganistán de "escalada
silenciosa". Al batallón de marines que tomará tierra en este país
asiático en noviembre, se unirá una brigada de combate después de enero de 2009.
En total, 4.500 soldados se unirán a los esfuerzos bélicos de los aliados contra
los terroristas de Al Qaeda y los talibanes.
El candidato demócrata a la presidencia de EE UU, el senador por Illinois
Barack Obama, entendiendo que ésta es una medida marcadamente electoralista,
calificó la retirada de tropas en Irak de "muy modesta". "Seguiremos gastando
10.000 millones de dólares [6.600 millones de euros] cada mes en Irak mientras
el Gobierno iraquí atesora un superávit de 79.000 millones de dólares", dijo.
Respecto a Afganistán, donde están destinados 31.000 soldados estadounidenses
y otros 31.000 bajo el mando de la OTAN, Obama alabó la voluntad de enviar
refuerzos. "Me alegro de que el presidente avance en la dirección política que
he defendido a lo largo de los años", dijo el senador. "Pero sus planes se
quedan cortos, son tropas insuficientes con recursos insuficientes con una
urgencia insuficiente", denunció Obama.
En su discurso, Bush añadió una tercera zona a los frentes abiertos en lo que
su Administración ha bautizado como la guerra contra el terrorismo: Pakistán, en
cuyo indómito norte se sospecha que se esconde el terrorista Osama Bin Laden.
"Derrotar a estos terroristas y extremistas es también la responsabilidad de
Pakistán, porque cada nación tiene la obligación de gobernar en su propio
territorio y de asegurarse de que no se convierte en un santuario para
terroristas".
Precisamente el martes, el viudo de la ex primera ministra paquistaní Benazir
Bhutto, Asif Alí Zardari, tomó posesión de su puesto como presidente del país,
en sustitución del general Pervez Musharraf. Tras la jura del cargo, ratificó la
alianza que selló su predecesor con EE UU tras los atentados de 2001. "Os
aseguro que no habrá ninguna debilidad en ninguna parte de la frontera . Debemos
permanecer unidos", dijo.