A pesar de su
creciente peso, las minorías brillaron esta semana por su ausencia
en la convención nacional del gobernante Partido Republicano de
Estados Unidos que consagró la candidatura presidencial de John
McCain.
Sólo figuraban 36 delegados negros entre los 2.380
que asistieron a la convención, informó el no gubernamental Centro
de Estudios Políticos y Económicos. La cifra es muy lejana a la
presencia récord, aunque aún exigua, de 167 en la edición de 2004.
De esta forma, la convención republicana, que concluyó el jueves, ha
sido la más "blanca" en los 40 años en que el Centro ha compilando
esta información.
En 1968, Richard Nixon obtuvo la victoria en gran parte gracias a su
estrategia de atraer a los blancos de los estados sureños, que se
sentían amenazados por el movimiento de derechos civiles apoyado por
el asesinado presidente demócrata John F. Kennedy (1961-1963) y su
sucesor Lyndon Johnson (1963-1969).
Desde entonces, los republicanos se han dedicado a mantener esa base
electoral, frecuentemente a expensas del voto de las minorías.
Esa estrategia, señaló el analista político Earl Ofari Hutchinson,
logró en los últimos 40 años una mayoría de presidentes
republicanos: cuatro (Nixon, Gerald Ford, George Bush y George W.
Bush), frente a dos demócratas (Jimmy Carter y Bill Clinton).
"Se trata de un partido ideológico con una base conservadora
claramente definida. Calificarlo como racista ignora el centro de la
cuestión. Los afroestadounidenses no constituyen la clave de su
éxito electoral. Todo se limita a un tema de cálculo político",
agregó.
"Abrirse a las minorías podría alienar a las bases partidarias",
señaló.
También existe una desconexión entre los votantes negros y los temas
centrales de la plataforma electoral republicana, dijo Hutchinson.
El militarismo y la reducción al mínimo del papel del Estado no
atraen a los negros, que se han opuesto por mayorías abrumadoras a
la guerra de Iraq y apoyan programas sociales gubernamentales que
consideran beneficiosos para sus comunidades.
En su discurso de aceptación de la candidatura presidencial, McCain
reafirmó su apoyo a la guerra y llamó a los republicanos a retornar
al paradigma de reducción de impuestos y recorte de programas
sociales que tuvo como abanderado al fallecido ex presidente Ronald
Reagan (1981-1989).
"Existe la impresión de que los miles de millones de dólares que se
gastan en Iraq podrían invertirse en programas sociales domésticos,
que tendrían un gran impacto en la vida de los afroestadounidenses",
dijo Hutchinson.
Desde mediados de los años 90 y durante el mandato de Bush, iniciado
en 2001, los republicanos apelaron a las minorías y cosecharon
beneficios electorales. Pero la convención de esta semana ha
mostrado un abandono de esa estrategia.
David Bositis, del Centro de Estudios Políticos y Económicos, lo
atribuyó a varias razones.
Un candidato presidencial que no está ocupando la Casa Blanca, como
es el caso de McCain, tiene menos poder sobre los delegados a la
convención. Por otra parte, Bush procede de un estado, Texas, cuya
comunidad afroestadounidense es la tercera de este país.
"McCain es de un estado mucho más 'blanco', Arizona, e hizo su
carrera militar en la marina, también la más 'blanca' de las fuerzas
armadas. No tiene la menor conexión con los afroestadounidenses",
agregó.
La otra razón, y quizás la más importante, es que el candidato
presidencial del opositor Partido Demócrata, el senador Barack Obama,
es hijo de un africano y goza de enorme popularidad entre los
votantes negros.
Los afroestadounidenses no constituyeron la única minoría
subrepresentada en la convención republicana. También se redujo la
cantidad de delegados de origen latinoamericano, una comunidad que
crece rápidamente y que ya supera a la negra. Los denominados
"hispanos" dieron a Bush un importante apoyo en las elecciones
presidenciales de 2000 y 2004.
"Cuando Bush fue reelegido en 2004 obtuvo casi la mitad de los votos
hispanos", dijo Brent Wilkes, director ejecutivo de la Liga
Unificada de Ciudadanos Latinoamericanos. "Quizás McCain pensó que
era más importante asegurar la base histórica del partido, los
republicanos blancos, que preocuparse por el voto de las minorías",
agregó.
Según esta organización, hubo cinco por ciento de delegados hispanos
en la convención republicana, la proporción más baja desde 1996.
Bush ganó una importante porción del voto hispano como abanderado de
temas como la oposición al matrimonio gay y cuestiones religiosas,
aunque la virulenta plataforma contra los inmigrantes adoptada por
su partido puede conspirar contra el cortejo rumbo a noviembre.
McCain había sido considerado tradicionalmente como un moderado en
materia de inmigración, pero ha dado marcha atrás para calmar al
núcleo duro de la base republicana.
"Típicamente, un candidato busca atraer a la base partidaria en las
elecciones internas, pero luego se dirige al electorado centrista.
Sin embargo, McCain continúa apelando a la derecha", señaló Wilkes.
"Es difícil no preguntarse cuánto tiempo más podrán los republicanos
sostener esta posición de apelar sólo al voto de los blancos. No
podrán ceder el voto de las minorías a los demócratas y seguir
ganando elecciones", agregó.
A diferencia de la comunidad negra, que hoy conforma 13 por ciento
de la población y mantendría ese porcentaje dentro de una
generación, los latinos y asiáticos duplicarán su presencia: los
primeros pasarán del 15 a 30 por ciento y los segundos de cuatro a
ocho por ciento, según proyecciones del centro de estudios Brookings
Institution.
Según este análisis, las que hoy son minorías constituirán por
primera vez la mayoría de los adultos de entre 18 y 29 años cuando
se desarrollen las elecciones presidenciales de 2028. Para 2050, las
minorías de hoy (negros, hispanos, asiáticos, entre otras)
representarían en conjunto 54 por ciento de los más de 439 millones
de personas que habitarían entonces en Estados Unidos, según la
Oficina del Censo de ese país.
A diferencia del caso de los republicanos, hubo 1.079 delegados
afroestadounidenses entre los 4.418 que participaron en la
Convención Nacional Demócrata que consagró a Obama como candidato a
la presidencia.
Los hispanos otorgaron un fuerte apoyo en las elecciones internas
demócratas a la senadora Hillary Rodham Clinton, garantizándole la
victoria en algunos estados clave, pero se encuentran actualmente
encolumnados detrás de la candidatura de Obama.