Además, están
mejor preparados para soportar un potencial trastorno de la oferta.
De todas maneras, si el daño causado por Gustav es
catastrófico, su impacto en los precios de la energía y la producción podría ser
significativo. Pero los directivos de la industria y los economistas dicen que
los mercados están mejor equilibrados hoy de lo que estaban tres años atrás.
La razón más llamativa de este cambio es que los precios
consistentemente altos han erosionado la demanda de crudo, la gasolina y otros
productos derivados del petróleo. Al mismo tiempo, hay más capacidad de
refinamiento, más oferta de crudo en todo el mundo y una producción de gas
natural significativamente más alta que en 2005.
"Estamos en mejores condiciones ahora que entonces," dice James
Williams, un economista de energía que dirige WTRG Economics en Arkansas.
El tercer trimestre de 2005 estuvo marcado por la preocupación
de que la demanda global por el crudo estaba creciendo a un ritmo más acelerado
que la oferta. La sed de combustible cada vez mayor de China estaba impulsando
los precios y una serie de problemas de refinamiento en Estados Unidos mantenían
a la industria al límite.
Por otra parte, la Organización de Países Exportadores de
Petróleo (OPEP) estaba cerca de su nivel más bajo de capacidad productiva de
reservas en años: la ínfima cantidad de un millón de barriles al día.
Ahora, la situación es muy diferente. La capacidad de reserva
de la OPEP es mayor y el consumo global se mantiene estable, sin crecer. De
hecho, el último reporte de la OPEP sobre el mercado del petróleo apunta a que
la producción es mayor que la demanda, aportando una base que posibilita un
rápido crecimiento de las reservas de crudo. Los ministros de la OPEP están
considerando reducir la producción cuando se reúnan el próximo mes.
Hay más capacidad de refinamiento en EE.UU. y las refinerías
están funcionando a tasas más reducidas, lo cual posibilitaría un incremento
rápido de la producción si las refinerías de la costa del Golfo quedaran fuera
de servicio. Además, la producción estadounidense está creciendo con fuerza,
especialmente fuera del vulnerable Golfo de México. De hecho, la mayor
preocupación en el mercado ahora mismo es si una producción excesiva de gasolina
bajará los precios.
Antes de Katrina, "había demanda, demanda y más demanda y las
refinerías hacían todo lo posible para seguir bombeando", asegura Charlie Drevna,
presidente de la Asociación Nacional Petroquímica y de Refinadores de EE.UU.
"Hoy, la historia es diferente. Tenemos más capacidad que antes y tenemos una
demanda levemente más baja".
El huracán Katrina y a continuación el huracán Rita dieron dos
poderosos golpes consecutivos a la refinería y al oleoducto de Louisiana. A
consecuencia de Rita, un 27% de la capacidad estadounidense de refinar crudo
para convertirlo en gasolina, petróleo caliente y otros productos permaneció
cerrada.
Todavía es muy pronto para predecir dónde tocará tierra Gustav
por primera vez en EE.UU. o cuán destructiva será la tormenta. Jim Rouiller,
meteorólogo de Planalytics Inc., advirtió que la tormenta "sigue viéndose
funesta" para la producción de energía.