n un articulo publicado el 20 de febrero de
2007, en esta página (www.izca.net), comentábamos en relación con el
aparente fracaso de la invasión de Irak por parte de los ejércitos aglo-americanos,
que no había que confundir lo que los aparatos mediáticos del imperio nos
contaban sobre lo que iba a ocurrir en Irak, una victoria militar rápida,
con lo que realmente esperaban que fuera a pasar, una guerra prolongada de
destrucción, que permitiera cambiar de raíz la realidad de Irak y de su
entorno regional.Quizás con demasiada ingenuidad se cayó en un
triunfalismo sin base material alguna en la que se confundía la capacidad de
resistencia del Pueblo Irakí, desde luego extraordinaria, con la derrota de
la estrategia político-militar-económica del imperialismo, que
desgraciadamente hoy por hoy no se ha producido.
También se comentaba como la estrategia actual del imperialismo consistía
esencialmente en la militarización de toda crisis y conflicto como única vía
no de la solución de estos ,sino en la búsqueda de su propia supervivencia,
implicara esta vía los riesgos que fuera.
La cuestión es clara, es en el plano militar en el que el imperialismo
percibe que aún mantiene una correlación de fuerzas favorables, incluyendo
aquellos espacios regionales en los que hay un cuestionamiento de su
hegemonía: Latinoamerica y parte del mundo islámico. Y desde luego están
dispuestos a utilizar esa hegemonía militar hasta sus ultimas consecuencias.
Ello sin olvidarse de otras partes del mundo en las que también trabajan
afanosamente para reforzar su presencia militar como es el caso de Europa
del Este. Y es en ese escenario en el que se enmarca el actual conflicto en
Osetia y Georgia.
Es en este contexto estratégico en el que tenemos que interpretar las
nuevas amenazas militares sobre latinoamerica, incluyendo la recomposición
de la IV flota, las nuevas amenazas sobre Irán o los escarceos militares en
los límites de la federación rusa como deciamos.
Hay que constatar como en este momento han desaparecido las
contradicciones aunque fueran secundarias, que hubo al principio de la
invasión de Irak, entre algunos de los estados capitalistas europeos y los
EEUU. Y como hoy la Unión Europea, incluyendo por supuesto el Estado
Español, está absolutamente incorporada al proyecto imperialista yanki, sin
cuestionar lo mas mínimo esa linea de guerra y militarización de todos y
cada uno de los conflictos que existen a lo largo de nuestro mundo.
El resultado de las elecciones presidenciales de noviembre en EEUU, no va
a cambiar lo mas mínimo esa estrategia de fondo, en todo caso si gana Obama,
durante un tiempo esta se verá socialmente más legitimada.
Cuando valoramos los pasos concretos que se dan en los procesos
transformadores en latinoamerica que tanto nos interesan en Castilla y en
general en el Estado Español, no podemos hacer abstracción de este escenario
global, que los yankis imponen, ni de los escenarios concretos que se dan en
cada uno de los estados en que se dan esos procesos.
En los estados progresistas, especialmente en ellos, las transformaciones
sociales tienen que ir acompañadas de recursos materiales que hagan posibles
tales transformaciones.
Una intervención militar imperialista en latinoamerica desgraciadamente
no es solo una entelequia sino que es una posibilidad cada vez mas real y
para ella se están preparando intensamente los yankis.
Es un objetivo revolucionario de primer orden que esa hipotética
intervención militar pueda ser contestada con una respuesta politica-militar
de resistencia, con autentica capacidad de neutralizarla.
Para que ello sea posible es necesario conseguir una correlación de
fuerzas militares que hoy desde luego no existen, en el menor tiempo
posible.
Cuando se hacen valoraciones sobre lo que ocurre en Venezuela, Bolivia,
Colombia,... no deberíamos perder de vista este elemento esencial, el
militar, en la consecución de una determinada correlación de fuerzas que
permita garantizar la victoria ante una ofensiva imperialista.