an sólo el hecho de la existencia de ese tipo de dinero presiona sobre la
psiquis de los inversores generando nerviosismo e inseguridad, y por ello
resultan ineficaces las medidas que adoptan los gobiernos del mundo para calmar
el mercado", sostiene Yurguens.
Se trata de derivados o derivativos, un tipo especial de valores que guardan
relación con los valores comunes y son dinero virtual por su esencia. Hoy nadie
sabe qué cantidad de derivativos fue emitida y puesta en circulación. Según
expertos, el mercado mundial de los derivativos ronda los 600 billones de
dólares.
El año pasado, todo el PIB mundial fue diez veces menor situándose en $58
billones. Se estima que el PIB de los países de la UE alcanzará el presente año
unos $19 billones, y el de EEUU, algo más de $14 billones.
"Precisamente los derivativos, ligados a las obligaciones hipotecarias
norteamericanas, provocaron la actual crisis financiera global cuyas causas, por
cierto, son mucho más profundas - indica el economista-. Los bancos
estadounidenses otorgaron créditos hipotecarios a los ciudadanos y emitieron
derivativos, que luego fueron vendidos y revendidos y empezaron a circular por
el mundo".
La reacción en cadena comenzó cuando los prestatarios no devolvieron el
dinero a tiempo.
En opinión del experto, se necesita crear un nuevo sistema financiero. En
primer término, se requieren medidas para adecuar la cantidad de dinero (real y
virtual) al valor realmente producido. En segundo término, urge llevar a cabo
una reforma financiera para evitar que papeles vacíos estén llenando los vasos
sanguíneos de la economía. Por fin, en tercer término, se necesita reformar al
propio regulador. La práctica muestra que es difícil dirigir el sistema
financiero desde un solo centro que, de hecho, es Estados Unidos. Los
norteamericanos llevan la batuta en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en
el Banco Mundial cuyas sedes quedan en el territorio de EEUU.
"Hoy se necesita un sistema democrático y transparente de gestión de las
finanzas mundiales, una gestión en la que participe un amplio círculo de
países", concluye el economista ruso.