egún dicen muchos, el primer ministro británico Gordon Brown está interesado
de verdad en la reducción de la pobreza mundial.Pero no tiene ninguna
intención de cuestionar las estructuras de la economía global que generan la
pobreza, o las corporaciones que construyen, mantienen y se benefician de
estas estructuras.
Aparentemente, tampoco es inmune a las artificiosas nociones de que los
líderes corporativos apoyan el desarrollo, o al engaño de que las cumbres de
alto perfil aportan esperanza con nuevos planes para hacer...muy poco.
Por estas razones, a principios de esta semana, el Reino Unido fue testigo
del espectáculo de la cumbre Empresas Llamadas a la Acción, que el
ministerio de Brown copatrocina con el Programa para el Desarrollo de las
Naciones Unidas. Más de 80 directores ejecutivos de grandes empresas se
reunieron con Brown y otros lumbreras para discutir como pueden ayudar a
alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio que aspiran a reducir a la
mitad la pobreza mundial para 2015. Aproximadamente dos docenas de estos
directores ejecutivos, de Anglo America, Bechtel, Citigroup, Coca-Cola, De
Beers, Diage, FedEx, Goldman Sachs, GE, Merck, Microsoft, SAB Miller, Wal-Mart
y otros, han firmado Empresas Llamadas a la Acción, que declara, "como líderes
del sector privado, declaramos nuestro compromiso para enfrentarnos a esta
emergencia de desarrollo".
La premisa del evento, como dijo Gordon Brown, era anticipar "un nuevo
enfoque - ir más allá de estándares mínimos, más allá de la filantropía y más
allá de la responsabilidad social tradicional de las corporaciones - aunque
sean importantes - para desarrollar iniciativas empresariales a largo plazo
que movilicen recursos y talentos que son la fuerza central de los negocios
globales".
El mantra del evento instaba a las corporaciones a "explorar nuevas
oportunidades de negocio que utilicen su esencial experiencia empresarial" y
que también ayuden a impulsar el desarrollo.
Si nos lo tomamos en sentido literal, esto no es muy estimulante que
digamos. Según Peter Hardstaff del Movimiento para el Desarrollo Mundial con
sede en Gran Bretaña, todos los directores ejecutivos "se han puesto de
acuerdo para hacer más negocios".
Pero el problema va más allá del hecho de que hacer negocios como siempre -
o incluso tener alguna iniciativa de negocio orientada a promover el
desarrollo - no va a reducir mucho la pobreza global. El problema real es que
seguir con los negocios como siempre es una parte central del problema.
"En lugar de hacer a estas empresas responsables de sus actos", dice John
Hilary, director ejecutivo de War on Want, un grupo contra la pobreza
con sede en Gran Bretaña. "Gordon Brown les ha permitido que se retraten como
aliados en la lucha contra la pobreza. El primer ministro debería estar
dirigiendo su trabajo hacia los problemas de pobreza y violación de derechos
humanos causados por las empresas y no a darles vía libre".
War on Want llamó la atención sobre los impactos perjudiciales para
el desarrollo que tienen muchas de las corporaciones firmantes de Empresas
Llamadas a la Acción. El grupo ha hecho campaña contra el gigante de la
minería Anglo American. Ha documentado como Anglo American se ha beneficiado
de los abusos contra los derechos humanos asociados con las guerras civiles en
Colombia y en la Republica Democrática del Congo. Las comunidades mineras
locales en Ghana y Malí han visto muy poco beneficio económico de las
operaciones de Anglo American (o de la subida en el precio del oro); por el
contrario, dice War on Want, las minas de esta compañía dañan su medio
ambiente, su salud y sus medios de vida.
Otras de las corporaciones firmantes de Empresas Llamadas a la Acción
han dañado directamente a los pobres a través de sus "negocios
principales" más que lo que se pueda compensar con negocios orientados al
desarrollo (asumiendo incluso que dichos negocios tengan éxito). Wal-Mart
tiene contratos con maquilas. Bechtel intentó extorsionar y estafar a los
consumidores bolivianos y al estado boliviano mediante el control del
privatizado sistema de agua del país. Merck se niega a dar licencia a
medicamentos que salvan vidas para que se produzcan más baratos como
genéricos.
De manera simultánea a la cumbre de empresas de Brown, Action Aid UK llamó
la atención sobre un importante abuso sistemático de las corporaciones
multinacionales que socava el desarrollo. No pagan sus impuestos. El grupo
emitió un informe que investigaba los pagos de impuestos de 14 empresas
corporativas firmantes de Empresas Llamadas a la Acción. Descubrió que
estas empresas juntas están evadiendo impuestos por más de 6.000 millones de
dólares al año, si comparamos con lo que tendrían que pagar si lo hicieran
conforme a los índices establecidos en EE. UU. y Gran Bretaña. El grupo no
sugirió que las empresas estuviesen cometiendo ninguna actividad ilegal - hay
muchísimas estrategias legales para evitar pagar impuestos.
El dinero que se pierde en los países en desarrollo a través de fuga de
capital y evasión de impuestos es muchas veces mayor que el dinero en concepto
de ayuda que entra en los países pobres, dice Jesse Griffith, el autor
principal del informe de Action Aid UK.
La evasión de impuestos es un tema fundamental ya que quita dinero de las
arcas nacionales que de otra forma podría ser invertido en temas sociales, y
porque refleja que los problemas estructurales se podrían y deberían
solucionar sin necesidad de filantropía o ayuda internacionales.
Pero la invasión de impuestos es una de las muchas maneras que tienen las
corporaciones de explotar y perpetuar las políticas económicas y los tratados
institucionales que contribuyen a la pobreza o a evitar que se produzca un
desarrollo auténtico.
El Movimiento para el Desarrollo Mundial ha propuesto un desafío de diez
puntos a las corporaciones que declaran tener un interés en impulsar el
desarrollo global. Hizo un llamamiento a las empresas para que dejen de
utilizar su influencia política para promocionar políticas que socavan el
desarrollo. Instó a las empresas a dejar de hacer presión para abrir al
mercado a países en desarrollo y a dejar que estos países "utilicen las mismas
políticas de mercado que utilizaron los países industrializados para
enriquecerse"; dejar de demandar reglas de patentes como las de los países
ricos en los pobres; apoyar acciones gubernamentales radicales, comenzando en
los países ricos, para tomar acciones respecto al cambio climático; apoyar
códigos de conducta vinculantes para multinacionales, también respecto a
derechos laborales; dejar de apoyar las privatizaciones y desregulaciones,
incluidas las desregulaciones financieras en particular; dejar de hacer
presión y dejar de explotar las lagunas legales para evadir impuestos; y otras
medidas.
Ésta no es precisamente una agenda que los líderes de las empresas globales
vayan a asumir pronto.
Por otra parte, no es realmente posible que los líderes de las empresas
globales vayan a dirigir el camino para terminar con la pobreza mundial.
Entre otras cosas, se va a
necesitar un movimiento global, dirigido desde el Sur, para implementar las
políticas implícitas en la llamada del Movimiento para el Desarrollo Mundial.