Lo dijo el titular de la Reserva Federal al trazar un cuadro muy duro sobre
la mayor economía mundial. Afirmó que la crisis golpea al crecimiento y sube el
desempleo. Dijo que el panorama inflacionario es incierto, pero confió que
bajará.
Clarín / ANSA, AP Y EFE
La economía de Estados Unidos, por lejos la mayor y más influyente del mundo
en términos nacionales, sigue dando muestras de debilidad. Y el viernes, el presidente
de su banco central (la Reserva Federal), Ben Benanke, volvió a advertir que la
crisis financiera que está en el centro de los problemas, además de la
inflación, ha afectado notablemente la actividad productiva y el nivel de
empleo.
Desde Jackson Hole, sede de la reunión anual organizada por la Reserva de Kansas
City, Bernanke sostuvo: "Aunque hemos visto una mejora en el funcionamiento de
algunos mercados, la tormenta financiera que cobró fuerza de vendaval no ha
amainado, y sus efectos sobre la economía en general se han hecho evidentes con
el ablandamiento de la actividad económica y el creciente desempleo".
El titular de la Fed dio a entender ante el foro de economistas que por ahora no
volverán a bajar las tasas de interés (la receta clásica cuando se trata de
reanimar la economía), cuando se reúna el Comité de Mercado Abierto dentro de
tres semanas, el 16 de setiembre.
Es que la inflación sigue siendo otro problema grave. En julio, los precios
mayoristas registraron el mayor aumento en 27 años. Y también los minoristas
presionan. Entre otras causas, por los altos precios del petróleo.
Aunque Bernanke recibió con agrado el reciente retroceso de los valores del
crudo y otras materias primas (si bien siguen estando en un renglón histórico
alto) y dijo que la previsión es que la inflación se moderará hacia fin de año,
insistió en que el panorama inflacionario sigue siendo muy incierto.
Por eso, afirmó, la Fed "vigilará" y "actuará cuando sea necesario" para
asegurarse que no se descontrolen los precios.
Tan delicada es la situación que Bernanke llegó a decir que el actual clima
financiero y económico es el más difícil que encaran los gobernadores de la Fed
"en su historia". Y reconoció que el alza actual de precios se produce en uno de
los "contextos económicos y de política monetaria jamás vistos" con "la tormenta
financiera que todavía no se aquietó".
Según economistas privados, el PBI estadounidense crecería a una tasa anualizada
de sólo 1,2 % en el trimestre que corre y bajaría a 0,4% en el último del año.
Algunas lecturas de su discurso son que el enfriamiento de la economía servirá
para detener el curso inflacionario.
De hecho la agencia de noticias de negocios Bloomberg encabezó su información
con el buen pronóstico en ese sentido dado por el funcionario. Y las Bolsas
subieron en general ayer por esa percepción (Wall Street +1,7 y varias de
Europa, luego de una semana para olvidar por los índices de desaceleración
económica).
Pero la contracción económica está produciendo estragos en otros sectores,
notablemente en el empleo. Bernanke dijo que la tasa de desocupación se
incrementa, ya bien por encima de 5 por ciento. Desde enero último, perdieron su
trabajo 463 mil personas. Respecto del sector financiero, aseguró que las
autoridades deben seguir vigilando e interviniendo, como hacen desde diciembre
para inyectar liquidez a bancos en problemas por la crisis de las hipotecas.
"Debe haber una supervisión comprensiva del riesgo sistémico", expresó. Otras
voces sugieren que el control que hace la Fed está muy pegado a los intereses de
los bancos y no de los afectados reales.
Varios bancos perdieron mucho dinero por apostar al mercado de las hipotecas
subprime (convirtieron en bonos negociables en los mercados los créditos
hipotecarios entregados a millones de personas sin solvencia suficiente),
algunos históricos quebraron, como Bear Stearns (la Fed debió facilitar una
absorción por parte de J.P.Morgan a un costo de US$ 29 mil millones), otros como
los bancos hipotecarios cuasi públicos Fannie Mae y Freddie Mac están muy
débiles y en Wall Street siguen los rumores sobre nuevas caídas.
Por otro lado la confianza de los consumidores es muy baja, la más baja en 25
años según el monitoreo que hace la Universidad de Michigan y que se difundió
semanas atrás.
En Europa, en tanto, la actividad económica también da nuevas muestras de
debilidad. Las órdenes de compra industriales cayeron en junio el 7,4 por ciento
según informó ayer la oficina comunitaria de estadísticas (Eurostat). El sector
más afectado fue el de transporte y equipamiento, con bajas interanuales de
hasta 30 por ciento.