(IAR Noticias) 25-Agosto-08
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Apenas un 12% del total de
trabajadores estadounidenses están afiliados a algún sindicato. En la imagen, carteles de trabajadores de General Motors, Sindicato Automotriz de Estados Unidos,
durante una huelga en septiembre de 2007. |
Los precios al consumidor están subiendo con la mayor rapidez
en más de una década tanto en Estados Unidos como en la zona euro. Pero está
afectando a los trabajadores a ambos lados del Atlántico de maneras diferentes.
Por Joellen Perry y Sudeep Reddy - The Wall Street Journal
(*)
E n Montgomery, Alabama, Steve Murphy, un instructor de adultos
con discapacidades mentales no espera un aumento de sueldo porque su empleado
está agobiado con facturas energéticas más altas. En Madrid, el agente de viajes
Ignacio Temprano obtiene un aumento salarial ajustado a la inflación porque los
sindicatos españoles ayudaron a legislar dichos incrementos para toda la
población en nómina. Temprano dice que considera el dinero extra un "bono".
Los sindicatos son más poderosos en los 15 países de la zona
euro que en EE.UU. y muchas leyes y prácticas de la región favorecen más a los
trabajadores. Eso es parte de la razón por la que los sueldos de muchos europeos
se están manteniendo a la par de la inflación mejor que el de sus contraparte en
EE.UU.
Los sueldos y los salarios de la zona euro eran 3,4% más altos
en el primer trimestre frente al mismo período el año pasado, igualando el
índice de inflación anualizado del primer trimestre. Se trata de la mayor alza
salarial en los 15 países que comparten el euro en casi seis años. La inflación
en la zona euro alcanzó 4% en julio, y muchos economistas esperan que los
sueldos sigan ascendiendo este año.
En EE.UU., donde los sindicatos son más débiles y los salarios
no están indexados a la inflación, los trabajadores salieron perdiendo. Los
precios al consumidor subieron 4,1% en el primer trimestre comparado con el año
anterior, pero los sueldos y beneficios de los empleados mejoraron 3,3% en el
mismo período. La inflación ha dado otro salto desde el primer trimestre,
alcanzando 5,6% en julio, mientras el crecimiento de la compensación se ha
estancado.
Lo que beneficia a los empleados europeos, sin embargo, podría
costarle caro a su economía. A medida que suben los sueldos en Europa, los
empleadores se ven presionados a incrementar sus precios para cubrir los costos
laborales. El peligro añadido en países donde los salarios están indexados
formalmente a la inflación es una espiral inflacionaria difícil de contener.
Fuertes aumentos de sueldo podrían provocar despidos en las compañías europeas o
el traslado de más trabajos a países donde la mano de obra es más barata.
Alrededor de un tercio de los economistas consultados por The
Wall Street Journal en una encuesta dijo que la zona euro enfrenta un "riesgo
importante" de sufrir una espiral inflacionaria inducida por los salarios, y 9%
dijo que eso ya se estaba viendo. Sólo 6% de los encuestados dijo que EE.UU.
corrre el mismo peligro.
Parte de la diferencia entre el incremento salarial en EE.UU. y
en Europa es una cuestión de tiempo. La economía estadounidense empezó a
flaquear el año pasado, mucho antes que la europea. Eso dificultó la obtención
de incrementos salariales para los trabajadores de EE.UU. La tasa de desempleo
en ese país ha ido en aumento, alcanzando 5,5% en junio y 5,7% en julio. En la
zona euro, este índice era de 7,3% en junio, cerca de su nivel más bajo en una
década. Pero ahora la economía europea se está desacelerando, y los trabajadores
en la zona euro podrían tener mayores dificultades para mantenerle el paso a la
inflación.
Reacciones diferentes
Los bancos centrales de Europa y EE.UU. están reaccionando de
manera diferente a la situación salarial. Los reguladores del Banco Central
Europeo están preocupados por la rapidez a la que están subiendo los salarios.
Tras la reunión del banco central este mes para establecer las tasas de interés,
su presidente, Jean-Claude Trichet, expresó "una gran preocupación de que la
fijación de precios y salarios podría intensificar las presiones
inflacionarias".
Incluso al borde de una recesión (el PIB del segundo trimestre
se encogió 0,2%, la primera contracción trimestral en los 15 países de la zona
euro desde principios de los años 90), lo más probable es que los reguladores
del banco central dejarán sus tasas de interés de corto plazo en 4,25% este año,
el nivel más alto en siete años. Eso podría contener la inflación, pero
probablemente empeorará el enfriamiento económico.
En EE.UU., los reguladores de la Reserva Federal parecen
confiar en que la desaceleración económica contenga el crecimiento salarial. Se
espera que mantengan los tipos de interés a corto plazo en 2% hasta final de
año, algo que podría ayudar a la economía y el sistema financiero a recuperarse.
El presidente de la Fed, Ben Bernanke, ha señalado que está monitoreando la
evolución salarial para determinar el riesgo de una espiral de precios.
Los sindicatos tienen mucho que ver con las diferencias entre
la inflación salarial en EE.UU. y Europa. En EE.UU., sólo el 7,5% de los
empleados del sector privado están sindicalizados, y apenas un 12% del total de
empleados. En la zona euro, el 18% del sector privado está sindicalizado, y el
22% de todos los trabajadores.
Algunos países de la zona euro han implementado algunos grandes
cambios en el mercado laboral. Pero "la zona euro no ha sufrido las reformas
drásticas que se vivieron en la era Thatcher y Reagan en el Reino Unido y EE.UU.,
que realmente diezmaron el poder de los sindicatos", dice Elga Bartsch, una
economista de Morgan Stanley, en Londres.
Temprano, el agente de viajes español, no es miembro de un
sindicato, pero se beneficia de un acuerdo de indexación de sueldos negociado
por éstos. Su contrato dice que su suelo debe subir al menos 2% cada año, en
línea con los pronósticos inflacionarios del gobierno. Si la tasa de inflación
de diciembre supera la meta del gobierno, tal como sucedió el año pasado, su
aumento es mayor.
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(*)
Christopher Bjork, en Madrid, contribuyó a este artículo |