El refugio favorito para muchos de
ellos son las escuelas de negocios, que están viendo aumentar el número de
aplicaciones sustancialmente, como ya ocurrió en la crisis del 2001.
En la pasada primavera, las firmas financieras de Wall Street comenzaron a
despedir a decenas de miles de trabajadores, llevando a cabo los recortes más
dramáticos desde que estalló la burbuja de las dot.com a principios de esta
década. En mayo, Citigroup anunció que echaría a 13.200 ejecutivos, y Merrill
Lynch anunció un recorte de 4.000. Alrededor de 14.000 trabajadores perdieron
sus puestos en Bear Stearns, después de que el banco de inversión fuera
absorbido por JPMorgan Chase y la oleada de despidos pronto se extendió a
Europa. “La cosa está fatal en Londres”, comentó hace poco una española que
trabaja en la City, el principal distrito financiero de la capital británica.
“Muchos amigos míos se están preparando el GMAT como locos”.
El Graduate Management Admission Test, o GMAT, es un examen de razonamiento
matemático y de habilidades generales que ha de superar con alta puntuación
cualquiera que desee hacer un máster en administración de empresas, o MBA
–Master in Business Administration-. Estos programas están altamente cotizados
en épocas de crisis, tal y como demuestran las estadísticas del Graduate
Management Admission Council, o GMAC, una organización internacional de escuelas
de negocios. Según las últimas estadísticas de esta organización, el número de
registrados en el mundo entero para hacer el GMAT ascendió a 167,692 en los
primeros siete meses del 2008, un 11,69% más que en el mismo periodo del año
anterior.
“Estamos anticipando un mercado de aplicaciones muy potente hasta el 2010”, dijo
al Economist, David Wilson, el presidente de GMAC. Se prevé que el número de
registros para el GMAT ascenderá este año a la cifra récord de 249,000.
The Economist, mostró este mes en un gráfico cómo la evolución del crecimiento
económico en los países de la OCDE mantiene una relación inversamente
proporcional a la evolución en el número de solicitudes a las escuelas de
negocios. En la crisis del 2001, por ejemplo, los despidos masivos que se
vivieron en los Estados Unidos tras la quiebra de compañías como Enron, Telecom
Global Systems y Worldcom, inundaron los departamentos de admisión de las
mejores escuelas de negocios del país. Según publicó el San Francisco Chronicle
en enero de 2001, los trabajadores que se habían quedado sin sus puestos tras la
crisis, decidieron hacer un MBA con el objeto de buscar un puesto de trabajo
estable en el mundo financiero de Wall Street. “Estoy buscando volver a Wall
Street”, comentó al periódico californiano un candidato a MBA. “Necesito un
trabajo mucho más estable”.
Pero la crisis financiera y crediticia actual, ha dejado tambaleando a Wall
Street y a otros sólidos centros financieros, como la City. Muchos de los
estudiantes de MBA que se graduaron este año contemplaron con preocupación en
primavera el declive de sus futuros empleadores. Aún así, y según recientes
estadísticas del GMAC, Wall Street ha seguido absorbiendo con éxito a las
promociones de 2008. “Aunque la economía global está luchando por volver a la
normalidad, las nuevas promociones de MBAs están altamente cotizadas", dijo Dave
Wilson, presidente del GMAC. "Los recién graduados con ofertas de trabajo nos
dicen que esperan un incremento salarial del 74% con respecto al trabajo que
tenían antes del máster”.
Este mayo Sarah Quarterman, la directora global de recursos humanos de Merrill
Lynch comentaba al Boston Globe, “Necesitamos contratar talento con
independencia de cómo estén las condiciones del mercado hoy”, dijo. “Nuestra
contratación está centrada en el mercado del futuro, y para el 2010 el mercado
de hoy será un recuerdo lejano”.
El MBA se presenta como alternativa no sólo para aquellos que se quedan sin
trabajo, sino también para los que ven reducir sustancialmente, o incluso
desaparecer, sus ganancias. Si en épocas de expansión económica, el coste de
oportunidad de percibir un buen bonus disuade a muchos financieros de abandonar
el puesto para estudiar, en crisis económicas ocurre justo a la inversa.