illary Clinton tendrá una última ovación antes de apartarse del camino hacia
la presidencia de Estados Unidos. Los delegados de la Convención Demócrata, en
la que se elegirá de forma oficial al candidato del partido y su aspirante a la
vicepresidencia, podrán votar tanto por ella como por Barack Obama.
El nombre de Clinton aparecerá finalmente como posible candidata después de
semanas de negociaciones entre los equipos de ambos. La razón aducida es que se
trata de la mejor opción para garantizar la unidad del partido, para que los
seguidores de Clinton no boicoteen la Convención y puedan rendir honores a la
senadora antes de replegar velas y unirse en torno a Obama para lograr que un
demócrata vuelva a la Casa Blanca. Hillary ha ganado la última mano.
Clinton no pretende lograr la candidatura por sorpresa y en el último
momento, lo que sabe es imposible. Ha anunciado, de hecho, que cederá sus votos
a Obama. Lo que buscan la senadora de Nueva York y sus partidarios es un
reconocimiento. Dos meses después de su retirada de la campaña y teniendo que
resolver su futuro político, Clinton quiere dejar constancia de que fue una
batalla reñida, de que más de 17 millones y medio de votantes la eligieron a
ella en las primarias y de que Obama ganó apenas por 150.000 votos.
En caso de que éste perdiera las elecciones presidenciales en noviembre, la
manifestación pública de adhesión de un buen número de delegados en la
Convención dejaría a Clinton muy bien situada para volver a intentarlo en 2012.
El comunicado conjunto emitido por los equipos de Obama y Clinton el jueves
explica que ambos trabajan juntos para conseguir la victoria en noviembre pero
que quieren honrar a los 35 millones de personas que participaron en las
primarias. "Estoy convencido de que rendir honores a la histórica campaña de la
senadora Clinton nos ayudará a celebrar este momento decisivo de nuestra
historia y a llevar al partido a la unidad", señala Obama en el texto. "Con cada
voz escuchada y el partido estrechamente unido, elegiremos al senador Obama
presidente de Estados Unidos y llevaremos de nuevo a la nación por el camino de
la paz y la prosperidad", añade Clinton.
La Convención se celebrará en Denver (Colorado) entre el 25 y el 28 de
agosto, dentro de apenas 10 días. Los seguidores de Clinton han estado
especialmente beligerantes durante las últimas semanas. Algunos partidarios han
acusado al Partido Demócrata de sexismo en las primarias y amenazaban con
retirarse en bloque después del discurso de la senadora el miércoles 26 de
agosto, segundo día del evento y dos jornadas antes de que Obama protagonice su
proclamación como candidato ante más de 70.000 personas.
Un vídeo colgado en YouTube la semana pasada por un grupo de apoyo a Clinton
mostraba la intención de la senadora de reivindicar su papel en la Convención.
"Saldremos reforzados si la gente siente que sus puntos de vista han sido
respetados", afirmaba Clinton ante un grupo de seguidoras de California en una
reunión privada que fue grabada por un asistente y distribuida después por
Internet. Las mujeres, completamente entregadas, fantaseaban incluso con la
posibilidad de lograr una inesperada victoria, lo que ella descartó de
inmediato. Las cifras dejan poco espacio para los milagros. Obama tiene, en
principio, asegurados los votos de 2.206 delegados, más de los que necesita para
lograr la nominación.
En esa reunión Clinton defendió la idea como necesaria catarsis para
sus seguidores. "Es como una tragedia griega", dijo. "Todo el mundo irá y
querrán gritar y tener su oportunidad de decir lo que piensan. Y creo que eso es
bueno porque después, cuando haya terminado, todos podrán decir: 'Muy bien, ya
está. Ahora tenemos que salir ahí fuera y ganar las elecciones".
Obama, cuya primera reacción ante este vídeo fue decir que no creía que lo
que necesitaba el partido fuera precisamente una catarsis, ha acabado aceptando,
tal vez como mal menor ante las amenazas de los partidarios de Clinton, los
argumentos de su ex rival.
No está claro cómo repercutirá este gesto simbólico en las elecciones
presidenciales ni en la campaña de Barack Obama. Ni siquiera está claro cómo se
hará la votación en Denver. Hay distintas posibilidades, según las normas del
partido. Podría hacerse un voto general en el que todos los delegados tienen que
decir sí o no a cada uno de los candidatos. O podrían empezar a desfilar
representantes de todos los Estados para manifestar de viva voz su opción. La
votación podría hacerse también por medios electrónicos.
La elección de la forma en la que se va a votar no es un tema menor ahora que
se puede elegir a dos personas. Un voto oral emitido por separado por cada uno
de los Estados haría más visible la división del partido y dejaría en evidencia
que para muchos, de hecho, Barack Obama no era su opción.