Un gremio que representa a los mayores bancos de Wall Street
propuso una amplia serie de reformas para hacer más resistentes a los mercados
de deuda y las instituciones financieras a raíz de una crisis crediticia que ya
lleva un año.
Por Jon Hilsenrath
y Serena Ng -
The
Wall Street Journal
El grupo, codirigido por Gerald Corrigan, un director gerente
de Goldman Sachs y ex presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York,
presentó 60 propuestas en total en 138 páginas. El grupo recomienda que los
bancos sean forzados a dar cuenta de más activos en sus balances, enfrentar
estándares más rígidos para vender instrumentos de deuda complejos, acelerar
reformas del mercado de los seguros contra la cesación de pagos (conocidos como
credit default swaps o CDS) e implementar estándares más severos en la
administración de su propio riesgo y liquidez.
En una entrevista al The Wall Street Journal, Corrigan
describió las propuestas como una elevación significativa de los estándares que
rigen a Wall Street. Sin embargo, no está claro hasta qué punto las propuestas
serán adoptadas por los bancos y las firmas de corretaje. El grupo incluye
representantes de casi todos los grandes bancos y corredoras estadounidenses y
ha publicado reportes en años anteriores que no siempre fueron adoptados por
completo en Wall Street.
Corrigan señala que la implementación del reporte más reciente
les costará caro a las instituciones financieras en un momento en que las
ganancias se están reduciendo. Pero la presión para que se haga una reforma
ahora, de parte del público y los reguladores estremecidos por la crisis
crediticia, es la más intensa que se ha visto en muchos años.
"Muchas cosas salieron mal en los últimos 12 meses", dijo
Corrigan, agregando que había una necesidad de "dar un paso atrás y pensar
agresivamente" sobre una reforma. Las pérdidas y rebajas contables del sector
financiero están aproximando los US$500.000 millones, y se esperan más pérdidas.
El grupo también mencionó por primera vez un tema delicado en
Wall Street: la compensación. Aunque no recomendó cambios en la forma en que las
firmas les pagan a sus altos ejecutivos, instó a las empresas a que se
inclinaran a favor de incentivos en forma de acciones a largo plazo (en vez de
pagos en efectivo) y que los ejecutivos sean recompensados por el desempeño de
toda la firma, en lugar de unidades individuales.
Otras recomendaciones incluyen:
Una petición para que los reguladores se reúnan con juntas
directivas de firmas por lo menos una vez por año.
Reglas de contabilidad más severas que requerirían que las
firmas financieras contabilizaran muchos vehículos de crédito que no están
incluidos en el balance como parte del balance.
Evaluaciones más estrictas para medir la liquidez de las
firmas.