El equipo del aspirante del
partido oficialista a la Casa Blanca se encuentra ahora bajo el liderazgo de
miembros de la campaña de reelección de George W. Bush y su línea de ataque
está clara: subir el tono del lenguaje electoral para descalificar al
oponente.
Por Brian Knowlton y Jim Rutenberg -
International Herald Tribune / The New York Times Syndicate
El principal asistente de John McCain y el comando de Barack Obama se
enfrascaron el 31 de julio en una dura polémica en torno de si Obama levantó
cínicamente el tema de la raza para ganar la dura lucha por los votos.
Fue la culminación de varios días de ofensiva total por parte del bando de
McCain, destinada a mostrar a Obama en la forma más negativa posible ante el
electorado.
El conflicto irrumpió tras una exitosa semana del presunto candidato
presidencial demócrata en el escenario internacional. Tan pronto regresó de una
gira por siete países se encontró con una fuerte contraofensiva de McCain,
manejada por las mismas personas que dirigieron la exitosa campaña por la
reelección del Presidente George W. Bush en 2004.
"Barack Obama ha usado el recurso de la raza", dijo el bando del candidato
republicano John McCain en un e-mail enviado el 31 de julio. "Es divisivo,
negativo, vergonzoso y equivocado". Ese fuerte comentario, que incorporó a la
campaña electoral el tema de la raza, de la manera más directa hasta ahora, no
provino de algún asistente subalterno, sino de Rick Davis, jefe de la campaña de
McCain.
Se produjo tras otro comentario del propio Obama, quien, a propósito de
avisos publicitarios extremadamente críticos por parte de McCain, dijo que los
republicanos intentaban asustar a los votantes atacándolo por verse diferente y
por tener "un nombre divertido".
El 30 de julio Obama dijo que "nadie piensa que Bush y McCain tengan una
verdadera respuesta a los desafíos que enfrentamos. Por eso, lo que tratarán de
hacer es que ustedes me tengan miedo. Cosas como ‘no es lo bastante patriota,
tiene un nombre divertido’. Cosas como ‘no se ve como todos los demás
presidentes en los billetes’". Comparar su propio aspecto con el de los
presidentes de Estados Unidos que aparecen en los billetes de la divisa
norteamericana (todos ellos blancos) dio a la campaña de McCain una oportunidad
para decir que el hombre que podría ser el primer Presidente no blanco estaba
aludiendo sutilmente al racismo para influir en los votantes.
"Barack Hussein Obama"
El comentario de Obama no fue, de hecho, demasiado diferente de las cosas que
ha dicho antes. Aún así, sus últimos dichos del 30 de julio en Missouri abrieron
la puerta para la furibunda réplica de Davis y parecieron lanzar a la campaña
presidencial a un territorio inusualmente negativo (y sensible) en una etapa tan
temprana.
McCain no ha esgrimido como tema la raza de Obama. Pero algunos comentaristas
conservadores han empezado, por ejemplo, a referirse reiteradamente a "Barack
Hussein Obama", connotando presumiblemente las raíces extranjeras de su padre y
el hecho de que algunos de sus antepasados fueron musulmanes. Obama mismo es
cristiano.
Granadas políticas
Tras pasar gran parte de los últimos meses buscando una línea efectiva de
ataque, McCain intenta ahora agresivamente definir a Obama como arrogante, fuera
de foco y no preparado para la Presidencia.
El nuevo lenguaje fuerte de McCain pareciera representar una audaz movida:
obtener publicidad gratis mientras lanzan granadas de mano políticas, como parte
de un enfoque más metódico que busca convertir a la elección en un referendo
sobre el todavía ampliamente desconocido Obama, en los términos en que lo define
McCain.
La campaña de éste se encuentra ahora bajo el liderazgo de miembros de la
campaña de reelección de Bush, incluyendo a Steve Schmidt, quien dirigió la sala
de mando de Bush que incesantemente caracterizó a su adversario de 2004, el
senador John Kerry, como afectado, elitista y ambiguo.
Los ataques contra Obama muestran claras reminiscencias de esa iniciativa
para dañar el nombre de Kerry, incluyendo la táctica de atacar persistentemente
las fortalezas percibidas del adversario. Así es como los últimos avisos
muestran a las grandes multitudes que recibieron a Obama en Berlín no como señal
de su genuino atractivo sino como un reflejo de la superficialidad que rodea a
las personalidades.
Avisos y contraavisos
La última erupción política pareció venir tras una sostenida acumulación de
presiones. La campaña de McCain estaba tensionada hace una semana a causa del
bien planificado viaje de Obama por el extranjero. Los asesores de Obama, en
tanto, se sentían frustrados ante los avisos crecientemente agresivos que McCain
ha estado emitiendo, incluyendo algunos que culpaban a Obama por los altos
precios de la gasolina.
Luego, el 31 de julio, la campaña de McCain lanzó un aviso que sugería
sarcásticamente que Obama era una celebridad vacua, al estilo de Britney Spears
y Paris Hilton, y que no estaba listo para ser Presidente.
Antes de que terminara ese día (y cumpliendo con las exigencias de respuesta
instantánea de la acelerada política actual), la campaña de Obama había puesto
al aire un contra-aviso. Citaba informes de prensa que denunciaban a los avisos
de McCain como "falsos", "tontos" y "sin base".
Un noticiario, "político", mostró un extraño barómetro del éxito de esos
ataques: la reciente aparición de chistes sobre Obama (quien parecía antes
relativamente inmune a ellos) en los programas nocturnos de televisión.
La intensidad de esta nueva línea de acción ha sorprendido incluso a algunos
aliados de McCain, un hombre que ha hablado con frecuencia de la necesidad de
civismo en la política. Andrea Tantaros, estratega republicana, dijo en MSNBC
que la utilización de Paris Hilton en el comercial de McCain era "absurda y
pueril".
Asimismo, el principal estratega de Obama, David Axelrod, dijo que la
estrategia de McCain de definir negativamente al candidato demócrata no dará
resultados: "Cuando la gente tiene problemas, cuando tratan de pagar sus
cuentas, cuando les preocupa su seguridad fundamental, no creo que toleren mucho
a Britney Spears y Paris Hilton".