(IAR Noticias)
05-Agosto-08
AFP
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Bush y el Dalai Lama, quien acusa a China de ser
un "régimen del terror" y de cometer un "genocidio cultural". |
El presidente de EEUU, George
W. Bush, comienza el lunes una gira de siete días por Asia que le llevará en su
última etapa a Pekín donde, desafiando las voces críticas en su país, asistirá a
la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos. El viaje será el noveno que
haga Bush a Asia y previsiblemente su último como presidente de EEUU.
Por ello, aprovechará su viaje a Seúl, Bangkok y Pekín para hacer un balance
de la huella que ha dejado en las relaciones con esos países y el este
asiático durante sus ocho años en la Casa Blanca.
El mandatario, que viajará acompañado
por su esposa, Laura, llegará el martes a Seúl, su primera parada en la
gira y que coincide además con la celebración este año del 55 aniversario de las
relaciones entre EEUU y Corea del Sur.
Bush se reunirá con el presidente surcoreano, Lee Myung-bak, con quien tratará
asuntos bilaterales como el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambos países,
la reapertura del mercado de importación de vacuno estadounidense y la
necesidad de que Corea del Sur ayude a "garantizar la paz" en otras regiones,
como en Irak y Afganistán.
Después de visitar a la guarnición
estadounidense en la base de Yongsan, Bush y la primera dama partirán hacia
Bangkok.
En Tailandia, el presidente conmemorará los 175 años de relaciones entre Bangkok
y Washington. En la capital, Bush felicitará a los tailandeses por el regreso a
la democracia y hablará con Sundaravej sobre la Asociación de Naciones del
Sudeste Asiático (ASEAN), que preside actualmente Tailandia.
Esta parada será de gran importancia
en la gira de Bush, ya que será en ese país donde dará prácticamente su único
discurso. El presidente analizará la política estadounidense en el este
asiático, dará cuenta de lo que ha logrado durante su mandato en esta parte del
mundo y ofrecerá su visión sobre el futuro de las relaciones entre EEUU y los
países asiáticos.
La última etapa de la gira llevará a Bush a Pekín, donde asistirá a la
ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín acompañado por buena
parte de su familia y algunos amigos.
Su decisión de acudir al espectáculo
inaugural ha generado grandes críticas por parte de legisladores y activistas,
que opinan que debería boicotear el evento en defensa de los derechos humanos.
Bush se ha mantenido firme y ha
insistido en que no quiere politizar un evento deportivo. "Ya habrá tiempo
para la política" durante su estancia en China, afirmó el jueves a la
prensa.
De hecho, se reunirá con el Gobierno del presidente Hu Jintao, con el que habla
"siempre" sobre la situación de la libertad religiosa y de expresión en China,
como él mismo aseguró.
También se referirá a este problema
en la misa a la que asistirá el domingo 10 de agosto junto a su esposa, según la
Casa Blanca, con lo que quizá tranquilizará las voces críticas que le han pedido
que dé la "más alta prioridad" a la defensa de los derechos humanos y de la
libertad de expresión en su viaje a Pekín.
En la capital china, Bush también
inaugurará la nueva embajada estadounidense junto a su padre, el ex presidente
George Bush.