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John McCain, virtual candidato
del oficialista Partido Republicano y su seguro rival del opositor Partido Demócrata, el senador Barack Obama. |
El frente principal
de la "guerra contra el terrorismo" del presidente estadounidense
George W. Bush se ha trasladado unos 1.800 kilómetros al este, de
Iraq a Afganistán.
Por Jim Lobe - IPS
Este movimiento podría tener un gran impacto en
las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos, a
pesar de que, según las encuestas, la economía reemplazó a la guerra
de Iraq como la mayor preocupación de la ciudadanía del país
norteamericano.
La victoria en Iraq debe ser la máxima prioridad de la política
exterior, según insiste el senador John McCain, virtual candidato
del oficialista Partido Republicano, en línea con el actual
inquilino de Casa Blanca.
Pero su seguro rival del opositor Partido Demócrata, el senador Barack Obama, y sus más cercanos asesores han señalado repetidamente
que la situación en Afganistán y la zona fronteriza de Pakistán con
ese país demandan mucha más atención y recursos que los empleados
por el gobierno de Bush.
Se requiere una "nueva estrategia" que incluya el despliegue de "al
menos dos brigadas de combate más" y un aumento de la asistencia no
militar "para cumplir la misión" en Afganistán, afirmó Obama en una
columna publicada por el diario The New York Times el lunes, un día
después de la muerte de nueve soldados estadounidenses en el país
asiático.
En un acto de campaña, Obama definió a Afganistán y las áreas
fronterizas de Pakistán como "el verdadero centro de la actividad
terrorista", que reclama un tratamiento "agresivo" por parte de
Estados Unidos.
Los nueve soldados murieron en la provincia afgana de Kunar durante
un ataque lanzado por alrededor de 200 miembros de las milicias
islamistas Talibán, algunos de ellos procedentes de Pakistán.
Otros 15 uniformados estadounidenses y cuatro afganos resultaron
heridos en la incursión, rechazada luego con apoyo aéreo.
Se trató del episodio de la guerra en Afganistán más luctuoso desde
la muerte de 16 soldados cuando los talibanes derribaron un
helicóptero hace tres años.
El diario Los Angeles Times destacó que la cantidad de muertos de la
coalición occidental en Afganistán se encuentra en rápido aumento.
Sólo en mayo y junio las bajas estadounidenses y de la Organización
del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se elevaron a 69 soldados,
cifra que supera al total de muertos en Iraq en el mismo período.
El ataque del domingo coincidió con la cuarta visita de este año a
Pakistán del jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos,
almirante Michael Mullen, para reiterar la insatisfacción, e incluso
exasperación, de Washington con la supuesta incapacidad de las
autoridades de Islamabad para evitar una infiltración talibana en
Afganistán.
La razón principal es que los talibanes de Pakistán tienen desde
hace varios años el control efectivo de buena parte del territorio
de las Áreas Tribales Federalmente Administradas y de la Provincia
de la Frontera Noroccidental.
Allí encuentran refugio tanto los miembros de esa milicia en
Afganistán como los de la red extremista Al Qaeda.
Según fuentes de inteligencia estadounidenses, esta última
organización ha reconstruido gran parte de su estructura de
entrenamiento y planificación, incluida su capacidad de lanzar un
ataque en territorio de Estados Unidos.
En marzo, Mullen advirtió que si eso llegaba a ocurrir tendría su
origen en las FATA.
Al mes siguiente, la Contraloría General de los Estados Unidos, que
opera de manera independiente en la órbita del Congreso legislativo,
criticó duramente lo que definió como el fracaso del gobierno de
Bush para desarrollar una estrategia para afrontar las amenazas en
esa región.
Tanto Mullen como el secretario (ministro) de Defensa, Robert Gates,
no ocultan su impaciencia para enviar otros 10.000 soldados a
Afganistán --la misma cantidad que reclama Obama-- para reforzar a
los 34.000 ya desplegados en ese país.
Pero la Casa Blanca no quiere poner en riesgo los avances en la
reducción de la violencia en Iraq y plantea que no habrá refuerzos
para Afganistán hasta tanto no retire un mayor número de tropas de
aquel país.
Irónicamente, sus esperanzas están puestas en el general David
Petraeus, confirmado la semana pasada por el Senado como nuevo jefe
del Comando Central, con jurisdicción sobre Medio Oriente y Asia
sudoccidental, un área que comprende a Afganistán e Iraq.
Petraeus asumirá su nuevo puesto en septiembre, luego de finalizar
un análisis de situación que le permita determinar si es posible
reducir el número de soldados en Iraq por debajo de 140.000, cifra a
la que se llegará a fines de este mes.
Hasta hace poco, Petraeus se oponía a retirar más tropas en lo que
resta del año, pero con sus nuevas responsabilidades al frente del
comando regional, y el deterioro de la situación en Afganistán y
Pakistán habría flexibilizado su posición.
De ser así, la imagen de McCain, cuya principal ventaja sobre Obama
es la percepción de que es más duro en materia de seguridad nacional
y la "guerra contra el terrorismo", podría socavarse y hasta dar
paso a la impresión de que ha subestimado las amenazas en Afganistán
y Pakistán.
La oficina de campaña de McCain divulgó este lunes un comunicado de
prensa en el que citaba declaraciones hechas por Petraeus en abril
e, irónicamente, comentarios de 2004 de Osama bin Laden, para
reiterar que Iraq continúa siendo el frente principal de la "guerra
contra el terrorismo".
Ni ese comunicado ni el portavoz del senador en materia de política
exterior mencionaron el ataque del domingo ni el deterioro de la
situación en Afganistán, al que definieron como "un frente
importante" de la "guerra contra el terrorismo".
Obama viajará la semana próxima a Iraq y Afganistán. Su visita
seguramente dominará la cobertura de la prensa estadounidenses y le
dará una oportunidad de oro para exponer sus puntos de vista.
Cuando Petraeus finalice su evaluación, las palabras del senador
podrían aparecer proféticas.