(IAR Noticias)
17-Julio-08
Claramente, sea cual sea la excusa o signifique lo que signifique dividir
Iraq, no cabe la menor duda de que existe una estrategia ango-estadounidense
de balcanizar Iraq.
Por
Andrew G. Marshall (*) -
Global Research
Traducido del inglés por Beatriz Morales Bastos
Establecer un “arco de crisis”
Muchas personas tendrían dudas de que británicos y estadounidenses estén
detrás de actos terroristas en Iraq, como los británicos en Basora cuando dos
soldados británicos del regimiento especializado en operaciones clandestinas
fueron capturados disfrazados de árabes, con explosivos y un abundante arsenal
[1]. ¿Por qué serían cómplices los británicos en orquestar el terrorismo en la
misma ciudad en la que están para proporcionar seguridad? ¿Qué propósito
habría detrás de ello? Esta pregunta nos lleva a otra incluso más importante,
la de por qué se ocupó Iraq, de cuál fue el objetivo de la guerra contra Iraq.
Si, como nos suele decir nuestra dosis diaria de CNN, SkyNews y las
declaraciones de los altos cargos públicos, la respuesta es propagar la
democracia y la libertad, y librar al mundo de la tiranía y del terrorismo,
entonces no tiene sentido que británicos y estadounidenses estén orquestando
el terrorismo.
Sin embargo, si la respuesta a la pregunta de por qué ocurrió la invasión
anglo-estadounidense no era propagar la democracia y la libertad, sino
propagar el miedo y el caos, sumir al país en una guerra civil, balcanizarlo y
crear un “arco de crisis” por todo Oriente Próximo que implique a los países
vecinos, en especial a Irán, entonces el terrorismo es un medio muy eficaz y
eficiente para tal fin.
Un estrategia imperialista
En 1982 Oded Yinon, un periodista israelí vinculado al ministerio de
Asuntos Exteriores israelí, escribió un artículo para una publicación de la
Organización Sionista Mundial en el que ponía de relieve una “estrategia para
Israel en los ochenta”. En este artículo afirmaba: “ La desintegración de
Siria e Iraq en zonas étnica o religiosamente únicas como en Líbano es el
objetivo fundamental de Israel en el frente oriental. Iraq, rico en petróleo
por una parte e internamente dividido por otra tiene todas las garantías de
ser un candidato a los objetivos de Israel. Su desintegración es incluso más
importante para nosotros que la de Siria. Iraq es más fuerte que Siria. A
corto plazo, lo que constituye la mayor amenaza para Israel es el poder
iraquí”. Continúa: “Una guerra irano-iraquí desgarrará Iraq y causará su
desmoronamiento en el interior incluso antes de que sea capaz de organizar una
lucha en un frente más amplio contra nosotros. Todo tipo de confrontación
inter-árabe nos ayudará a corto plazo y acortará el camino para el más
importante objetivo de dividir Iraq en confesiones religiosas como en Siria y
Líbano”. Y añade: “En Iraq es posible una división en provincias según unas
líneas étnicas/religiosas, como en Siria durante [el Imperio] Otomano. Así
pues, existirán tres (o más) Estados en torno a las tres ciudades más
importantes: Basora, Bagdad y Mosul, y las zonas chiíes en el sur estarán
separadas del norte sunní y kurdo” [2].
El resultado de la guerra irano-iraquí, que duró hasta 1988, no fue el
deseada por Oded Yinon, la ruptura de Iraq en provincias según criterios
étnicos. Ni tampoco el de la posterior guerra del Golfo de 1991 en la que
Estados Unidos destruyó las infraestructuras de Iraq ni el de la década larga
posterior de devastadoras sanciones y bombardeos aéreos de la administración
Clinton. Lo que, sin embargo, sí sucedió durante estas décadas fue la muerte
de millones de iraquíes e iraníes.
Un fractura limpia para un Nuevo Siglo Estadounidense
En 1996 un think tank israelí, el Instituto para Estudios
Estratégicos y Políticos Avanzados, publicó un informe del think tank
Study Group sobre una nueva estrategia israelí con vistas al año 2000 titulado
“Una fractura limpia: una nueva estrategia para asegurar el territorio”. En
este artículo, en el que se hacían recomendaciones al entonces primer ministro
de Israel, Benjamin Netanyahu, se afirmaba que Israel puede “trabajar
estrechamente con Turquía y Jordania para contener, desestabilizar y reducir
algunas de sus más peligrosas amenazas”, así como “cambiar la naturaleza de
sus relaciones con los palestinos, incluyendo mantener el derecho de
persecución en todas las zonas palestinas por motivos de autodefensa” y
“forjar unas nuevas bases para las relaciones con Estados Unidos (haciendo
hincapié en la independencia, la madurez, la cooperación estratégica en areas
de interés mutuo y fomentando los valores inherentes a occidente)”.
El informe recomendaba a Israel “tomar la iniciativa en su frontera norte
atrayendo a Hizbola, Siria, e Irán como principales agentes de agresión en
Líbano” y utilizar “a la oposición libanesa para desestabilizar el control
sirio de Líbano”. También afirma que “en cooperación con Turquía y Jordania,
Israel puede dar forma a su entorno estratégico debilitando, conteniendo e
incluso haciendo retroceder a Siria. Este esfuerzo puede centrarse en derrocar
a Sadam Husein en Iraq (también un importante objetivo estratégico israelí)
como un medio de frustrar las ambiciones regionales de Siria” [3].
Entre los autores del informe se incluyen Douglas Feith, un ardiente
neoconservador que llegó a ser sub-secretario de Defensa para la Política de
George W. Bush desde 2001 a 2005; David Wurmser, que tras el 11 de septiembre
fue nombrado por Douglas Feith para formar parte de una unidad secreta de
inteligencia del Pentágono y fue asesor de Oriente Próximo de Dick Cheney
desde 2003 a 2007; y Meyrav Wurmser, la mujer de David, que es ahora un alto
cargo del think tank estadounidense Hudson Institute.
Richard Perle dirigía el estudio. Trabajó en el Comité del Consejo Asesor
de Política de Defensa del Pentágono desde 1987 a 2004 y fue su presidente
desde 2001 a 2004 donde desempeñó un papel clave a medida que se acercaba la
guerra de Iraq. También fue miembro de varios think tanks
estadounidenses, incluyendo el Instituto de Iniciativa Estadounidense y el
Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense.
El Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense, o PNAC por sus siglas en
inglés, es un think tank neoconservador estadounidense, entre cuyos
miembros y afiliados se incluyen muchas personas que estuvieron asociadas con
la actual administración Bush, como Dick Cheney, Donald Rumsfeld, Paul
Wolfowitz, John Bolton, Richard Armitage, Jeb Bush, Elliott Abrams, Eliot A.
Cohen, Paula Dobriansky, Francis Fukuyama, Zalmay Khalilzad, I. Lewis "Scooter"
Libby, Peter Rodman, Dov Zakheim y Robert B. Zoellick.
En septiembre de 2000 el PNAC elaboró un informe titulado “Reconstruir las
Defensas de Estados Unidos: estrategias, fuerzas y recursos para un nuevo
siglo” en el que se trazaba un programa para una Pax Americana o Imperio
Estadounidense. El informe se centra especialmente en Iraq e Irán y afirma: “A
largo plazo Irán puede resultar ser una amenaza tan grande para los intereses
estadounidenses en el Golfo como lo es Iraq” [4]. Afirmando que “durante
décadas Estados Unidos ha buscado desempañar un papel más permanente en la
seguridad regional del Golfo” el informe sugiere que “el conflicto no resuelto
con Iraq proporciona la justificación inmediata”, sin embargo, “la necesidad
de la presencia de una importante fuerza estadounidense en el Golfo trasciende
el problema del cambio de régimen de Sadam Husein” [5]
Lograr una guerra civil para la “Solución de los tres Estados”
Poco después de la invasión y ocupación de Iraq en 2003 el New York
Times publicaba un artículo de opinión de Leslie Gelb, presidente emérito
y miembro de la junta directiva del Consejo de Relaciones Exteriores, el más
poderoso e influyente think tank de Estados Unidos. El artículo,
titulado “La solución de los tres Estados” y publicado en noviembre de 2003,
afirmaba que la “única estrategia viable” para Iraq “puede ser corregir el
error histórico y avanzar en etapas hacia una solución de tres Estados: kurdos
en el norte, sunníes en el centro y chiíes en el sur”. Citando el ejemplo de
la desintegración de Yugoslavia, Gelb afirmaba que estadounidenses y europeos
“dieron a los bosnios musulmanes y a los croatas los medios de luchar, y los
serbios aceptaron la separación”. Al explicar la estrategia Gelb afirma que el
“primer paso debería ser convertir el norte y el sur en regiones con
auto-gobierno con unos límites trazados lo más cerca posible de las líneas
étnicas” y “exigir elecciones democráticas en cada región”. Además, “bajar al
mismo tiempo tropas estadounidenses al Triángulo Sunní y pedir a Naciones
Unidas que supervise la transición al auto-gobierno allí”. Gelb afirma
entonces que esta política “sería tanto difícil como peligrosa. Washington
tendría que ser muy testarudo y muy despiadado para lograr esta
desintegración” [6].
Seguir el ejemplo de Yugoslavia, como cita Gelb, requeriría lograr una
guerra civil entre los diferentes grupos étnicos. A principios de los noventa
Estados Unidos apoyó y financió a las fuerzas musulmanas en Bosnia bajo el
liderazgo de los muyaidines afganos adiestrados por la CIA, de triste
fama por su guerra contra la Unión Soviética dirigida por la CIA entre 1979 y
1989. En Bosnia los muyaidines estuvieron “acompañados de las fuerzas
especiales estadounidenses” y Bill Clinton aprobó personalmente la
colaboración con “varias organizaciones fundamentalistas islámicas, incluyendo
la al-Qaeda de Ben Laden”. Años después en Kosovo “ en 1998-99 muyaidines
mercenarios de Oriente Próximo y Asia Central fueron reclutados para luchar en
las filas del Ejército de Liberación de Kosovo (KLA, por sus siglas en inglés)
que apoyó ampliamente el esfuerzo de guerra de la OTAN”. La Agencia de
Inteligencia de Defensa estadounidense (DIA, por sus siglas en inglés), los
servicios de inteligencia británicos (MI6), soldados británicos del regimiento
especializado en operaciones clandestinas y compañías privadas de seguridad
británicas y estadounidenses tenían la tarea de armar y adiestrar al KLA.
Posteriomente, “el departamento de Estado estadounidense incluyó al KLA en la
lista de organizaciones terroristas indicando que financiaba sus operaciones
con dinero procedente del tráfico de heroína y con préstamos procedentes de
países e individuos islámicos, entre los que supuestamente se encontraba Osama
Ben Laden” así como “el hermano de un líder de una organización de la Jihad
egipcia e indicando también que un comandante militar de Osama Ben Laden
estaba dirigiendo una unidad de elite del KLA durante el conflicto de Kosovo”
[7].
¿Podría ser esta la misma estrategia que se está desplegando en Iraq para
desintegrar el país por similares razones estratégicas?
El Asia Times Online informaba en 2005 que el plan para “balcanizar”
Iraq en varios Estados más pequeños “es una réplica exacta de un plan de la
extrema derecha israelí para balcanizar Iraq (una parte esencial de la
balcanización de todo Oriente Próximo). Curiosamente Henry Kissinger estaba
vendiendo la misma idea incluso antes de la invasión de Iraq en 2003”. El
artículo continuaba: “esto es la clásica divisa del divide y vencerás: el
objetivo es perpetuar la falta de unidad árabe. Llámese Iraquificación; lo que
realmente significa es fiebre sectaria traducida en guerra civil” [8].
En 2006 una “comisión independiente establecida por el Congreso con la
aprobación del presidente George W Bush” llamada “la Comisión Baker” por el
nombre del ex-secretario de Estado James Baker, “está cada vez más interesada
en la idea de separar las regiones chiíes, sunníes y kurdas como la única
alternativa a lo que Baker llama 'dejarlo todo y huir’ or 'aguantar hasta el
final’"[9].
En 2006 se informó así mismo de que “el futuro federal de Iraq también está
consagrado en su constitución, que permite formar las regiones, si bien no
afirma cómo” y que “el Parlamento iraquí (dominado por chiíes y kurdos) aprobó
una ley a principios de este mes [octubre de 2006] que permite a las regiones
federales formase (por mayoría de votos en las regiones que buscan la unión)”.
Además, “la ley que, como era de esperar, no obtuvo el apoyo sunní, será
revisada dentro de 18 meses en un intento de convencer a sus oponentes”. Sin
embargo, el artículo afirmaba que en vez de una solución de tres Estados “un
sistema basado en cinco regiones parece que podría tener más posibilidades de
tener éxito. Un modelo de cinco regiones tendría dos regiones en el sur, una
con base en torno a Basora y otra en torno a los santos lugares. Se
mantendrían Kurdistán y la región sunní, pero Bagdad y sus alrededores
formarían la quinta región, metropolitana, urbana” [10]. El autor del artículo
era Gareth Stansfield, un socio del think tank Chatham House de
Londres, que precedió al Consejo de Relaciones Exteriores, trabaja con él y
con su equivalente británico.
“La limpieza étnica funciona”
En 2006 el Diario de las Fuerzas Armadas publicaba un artículo del teniente
coronel retirado Ralph Peters titulado “Fronteras de sangre: qué aspecto
podría tener un Oriente Próximo mejor”. En su artículo Peters explica que el
mejor plan para Oriente Próximo serían “reajustar” las fronteras de los
países. “Aceptando que el arte de gobernar internacional nunca ha desarrollado
herramientas eficaces (salvo la guerra) para reajustar fronteras fallidas, un
esfuerzo mental para captar las fronteras “orgánicas” de Oriente Próximo nos
ayuda, sin embargo, a comprender el alcance de las dificultades a las que nos
enfrentamos y a las que seguiremos enfrentándonos. Estamos lidiando con
deformaciones colosales creadas por el hombre que no dejarán de generar odio y
violencia hasta que sean corregidas”. Afirma que tras la invasión de 2003 “se
debería haber dividido inmediatamente Iraq en tres Estados más pequeños”. Sin
embargo, Iraq no es el único país que a ojos de Peter es víctima de la
“balcanización” ya que “Arabia Saudi sufriría un desmantelamiento tan grande
como el de Pakistán” e “Irán, un Estado con unas fronteras dementes, perdería
gran cantidad de territorio en favor del Azerbayán unificado, el Kurdistán
libre, el Estado Árabe Chií y el Baluchistán Libre, pero ganaría las
provincias en torno a Herat en el Afganistán actual”. Además, “lo que
Afganistán perdiera en favor de Persia en el oeste lo ganaría al este, ya que
las tribus de la frontera noreste de Pakistán se reunirían con sus hermanos
afganos”. Peters afirma que “corregir las fronteras” puede ser imposible “por
ahora. Pero con tiempo (y con el inevitable baño de sangre que va unido a
ello) emergerán fronteras nuevas y naturales. Babilonia ha caído más de una
vez”. Más adelante hace esta sorprendente afirmación: “¡Ah!, y un secretillo
vergonzante que tiene 5.000 años de historia: la limpieza étnica funciona”
[11]
El mapa de un nuevo diseño de Oriente Próximo, inicialmente publicado junto
con el artículo de Peters pero que ya no aparece “se ha utilizado en el
programa de adiestramiento de la Escuela de Defensa de la OTAN para oficiales
militares de alto rango. Este mapa, como otros mapas similares, probablemente
se ha utilizado tanto en la Academia Nacional de Guerra como en los círculos
de planificación militar” [12]. Acerca de la propuesta de Peters Nafeez
Mossadeq Ahmed escribió que “la reconfiguración radical de fronteras que él
propone implicaría necesariamente una limpieza étnica generalizada y con ella
un baño de sangre quizá a escala genocida” [13].
¿Federalismo o balcanización gradual?
Un mes antes de que se publicara el artículo de Peters, Leslie Gelb del
Consejo de Relaciones Exteriores y Joseph Biden, un demócrata miembro del
Comité de Relaciones Exteriores del Senado [estadounidense] escribieron un
artículo de opinión para el New York Times en el que afirmaban que “Estados
Unidos debe ir más allá de la falsa opción actual entre “aguantar hasta el
final” y “traer las tropas a casa ahora”, y elegir una tercera vía que de
forma responsable reduciría nuestra presencia militar al tiempo que evitaría
el caos y preservaría nuestro objetivos de seguridad claves”. ¿Cuál es esta
tercera opción? “La idea, como en Bosnia, es mantener un Iraq unido
descentralizándolo, dando a cada grupo étnico-religioso (kurdos, árabes
sunníes y árabes chiíes) espacio para dirigir sus propios asuntos al tiempo
que se deja al gobierno central a cargo de los intereses comunes”.
Los autores describen unos cuantos aspectos de este plan. “El primero es
establecer tres regiones con una amplia autonomía y con un gobierno central
viable en Bagdad. Las regiones kurda, chií y sunní serían cada una
responsables de sus propias leyes internas, de la administración y de la
seguridad interna. El gobierno central controlaría la defensa de las
fronteras, los asuntos exteriores y los ingresos del petróleo”. Entonces, “el
segundo elemento sería engatusar a los sunníes para que se unan al sistema
federal con una oferta que no podrán rechazar. Para empezar, controlar su
propia región sería mucho más preferible a las demás alternativas: ser
dominados por kurdos y chiíes en un gobierno central o ser las principales
víctimas de una guerra civil” [14].
En una comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado en
2007 Leslie Gelb afirmó que su plan para “federalizar” Iraq “se parecería a lo
siguiente: el gobierno central estaría basado en las zonas en las que hay
genuinos intereses comunes entre los diferentes partidos iraquíes, esto es,
los asuntos exteriores, la defensa de las fronteras, la moneda y, por encima
de todo, la producción e ingresos del petróleo y gas”. Y, “por lo que se
refiere a las regiones, ya sean tres o cinco, sean las que sean (a los
iraquíes les corresponde decidirlo), serían responsables de la legislación, la
administración y seguridad internas” [15].
Posteriormente el Senado aprobó una resolución no vinculante que apoyaba un
sistema federal para Iraq y que todavía tiene que ser promulgado puesto que se
estipula que esta resolución tiene que ser promulgada por los iraquíes para
que no se considere “algo a lo que les obliga Estados Unidos”. Además, “cuando
el embajador Ryan Crocker compareció ante el Comité de Relaciones Exteriores
del Senado afirmó apoyar el federalismo. En una conversación privada con los
senadores también apoyó la idea, “sin embargo, cuando estaba en Bagdad se
expresó en contra de la resolución” [16]. ¿Podría ser esto una forma de
manipulación? Si el embajador estadounidense en Bagdad promueve una solución
particular para Iraq, probablemente los iraquíes lo consideren una mala
opción, que favorece los intereses de los estadounidenses. Así pues, si el
embajador despotrica públicamente contra la resolución, cosa lo que hizo, esto
transmite la idea de que la actual administración [estadounidense] no está
detrás de ella, lo que podría hacer que los iraquíes lo vean como una
alternativa y que, quizá, favorece sus intereses. Aceptar el punto de vista
estadounidense sobre cuestiones fundamentales significa un suicidio político
(y con frecuencia, real) para los políticos iraquíes. El hecho de que el
embajador estadounidense en Bagdad denuncie públicamente una estrategia
particular da a los políticos iraquíes la legitimidad pública para
reivindicarla.
Esta resolución todavía no ha pasado por todos los procedimientos del
Congreso [estadounidense] y, de hecho, puede haber sido incluida en otro
proyecto de ley, como una Ley de Autorización de Defensa. Sin embargo, los
esfuerzos que están detrás de esta ley son mayores que el cada vez más
irrelevante Congreso estadounidense.
También en 2007 otro think tank hizo un llamamiento a lograr
“dividir Iraq en tres Estados separados con sus propios gobiernos y
representantes en Naciones Unidas, pero con una cooperación económica
constante basada en el modelo de la Unión Europea” [17]. Sorprendentemente el
ex-embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas , John Bolton, reconoció
en 2000 que “Estados Unidos no tiene “intereses estratégicos” en un Iraq
unido” y también sugirió que “ Estados Unidos no debería necesariamente
impedir que Iraq se divida” [18].
Conclusión
Claramente, sea cual sea la excusa o signifique lo que signifique dividir
Iraq, no cabe la menor duda de que existe una estrategia ango-estadounidense
de balcanizar Iraq. Decir que lo que se está proponiendo no es la
balcanización sino el federalismo es discutible. Esto se debe a que volver a
un sistema más federal en el que las provincias tengan mayor autonomía
separaría naturalmente el país según las fronteras étnico-religiosas. Los
kurdos estarían en el norte, los sunníes en el centro y los chiíes en el sur,
con todo el petróleo. La desproporción de los recursos de cada provincial
creará enemistad entre las provincias y las diferencias étnicas manipuladas
durante mucho tiempo se transmitirán de las calles a la esfera política. A
medida que aumenten las tensiones ente provincias, como sin lugar a dudas
ocurrirá, habrá una inclinación natural hacia una posible separación. Los
desacuerdos acerca del reparto de poder en el gobierno federal podrían llevar
a su posible colapso, con lo que se habría logrado la estrategia de
balcanización bajo la apariencia de que se habría producido sin una
implicación exterior.
******
NOTAS
[1] Global Research, Iraqi MP accuses British Forces in Basra of "Terrorism".
Al Jazeera, 20 de septiembre de 2005:
http://www.globalresearch.ca/index.php?context=viewArticle&code=
20050920&articleId=983
[2] Linda S. Heard, The Prophecy of Oded Yinon. Counter Punch, 25 de abril
de 2006: http://www.counterpunch.org/heard04252006.html
[3] Richard Perle, et. al., A Clean Break: A New Strategy for Securing the
Realm. The Institute for Advanced Strategic and Political Studies, junio de
1996: http://www.iasps.org/strat1.htm
[4] PNAC, Rebuilding America’s Defenses. Project for the New American
Century, septiembre de 2000, p. 17
[5] PNAC, Rebuilding America’s Defenses. Project for the New American
Century, septiembre de 2000, p. 14
[6] Leslie Gelb, The Three State Solution. The New York Times, 25 de
noviembre de 2003:
http://www.cfr.org/publication/6559/threestate_solution.html?bread
crumb=%2Fbios%2F3325%2Fleslie_h_gelb%3Fpage%3D3
[7] Michel Chossudovsky, "Osamagate." Global Research, 9 de octubre de
2001:
http://www.globalresearch.ca/articles/CHO110A.html
[8] Pepe Escobar, Exit strategy: Civil war. Asia Times Online, 10 de junio
de 2005:
http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/GF10Ak03.html
[9] Sarah Baxter, America ponders cutting Iraq in three. The Times,
8 de
octubre de 2006: http://www.timesonline.co.uk/tol/news/world/article664974.ece
[10] Gareth Stansfield, The only solution left for Iraq: a five-way split.
The Telegraph, 20 de octubre de 2006:
http://www.telegraph.co.uk/opinion/main.jhtml?xml=/opinion/2006/10/29/do2904.
xml&sSheet=/opinion/2006/10/29/ixopinion.html
[11] Ralph Peters, Blood Borders: How a better Middle East would look.
Armed Forces Journal, junio de 2006:
http://www.armedforcesjournal.com/2006/06/1833899
[12] Mahdi Darius Nazemroaya, Plans for Redrawing the Middle East: The
Project for a "New Middle East". Global Research, 18 de noviembre de 2006:
http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=3882
[13] Nafeez Mossadeq Ahmed, US Army Contemplates Redrawing Middle East Map
to Stave Off Looming Global Meltdown. Dissident Voice, 1 de septiembre de
2006: http://www.dissidentvoice.org/Sept06/Ahmed01.htm
[14] Leslie Gelb and Joseph Biden, Jr., Unity Through Autonomy in Iraq. The
New York Times, 1 de mayo de 2006:
http://www.cfr.org/publication/10569/unity_through_autonomy_in_iraq.html?
breadcrumb=%2Fbios%2F3325%2Fleslie_h_gelb%3Fpage%3D2
[15] Leslie Gelb, Leslie Gelb before the Senate Foreign Relations Committee.
The CFR, 23 de enero de 2007: http://www.cfr.org/publication/12489/leslie_gelb_before_the_senate_foreign_
relations_committee.html?breadcrumb=%2Fbios%2F3325%2Fleslie_h_gelb
[16] Bernard Gwertzman, Gelb: Federalism Is Most Promising Way to End Civil
War in Iraq. CFR, 16 de octubre de 2007:
http://www.cfr.org/publication/14531/gelb.html?breadcrumb=%2Fbios%
2F3325%2Fleslie_h_gelb
[17] Robin Wright, Nonpartisan Group Calls for Three-State Split in Iraq.
The Washington Post, 17 de agosto de 2007:
http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2007/08/17/AR2007081700918.html
[18] AP, French report: Former U.N. envoy Bolton says U.S. has 'no
strategic interest' in united Iraq. International Herald Tribune, 29 de enero
de 2007:
http://www.iht.com/articles/ap/2007/01/29/europe/EU-GEN-France-US-Iraq.php
(*) Andrew G. Marshall contribuyó a romper el consenso en torno al cambio
climático con un célebre artículo titulado “Global Warming A Convenient Lie”
[Calentamiento global, una mentira conveniente] en el que cuestionaba las
conclusiones del documental de Al Gore. Según Marshall, “en cuanto la gente
empiece a afirmar que “ha terminado el debate”, ¡cuidado! porque la base
fundamental de todas las ciencias es que el debate nunca está terminado”.
Andrew Marshall también ha escrito acerca de la militarización de África
central, sobre cuestiones de seguridad nacional y sobre el proceso de
integración de América del norte. Colabora también con GeopoliticalMonitor.com
Actualmente es un investigador del Centro de Investigación sobre la
Globalización (CRG, por sus siglas en inglés) en Montreal y estudia ciencias
políticas e historia en la Universidad Simon Fraser University, Columbia
Británica. |