En
Estados Unidos están sorprendidos por un fenómeno que despierta curiosidad.
Con las candidaturas
presidenciales definidas, el destino vuelve a hacer regir lo que ya casi es un
precepto de gobierno de las últimas décadas: los presidentes son zurdos,
físicamente, claro. La lista: Ronald Reagan, George Bush padre, Bill Clinton y
también el próximo, ya sea electo el demócrata Barack Obama o el republicano
John McCain. La única excepción a la regla es el gobernante actual Bush hijo.
Ser zurdo es pertenecer a una minoría. Se calcula que no es diestro
aproximadamente el diez por ciento de la población mundial. Como suele suceder
con los grupos que viven en sociedades que los conciben como “lo diferente”, los
zurdos sufrieron durante siglos la estigmatización social. Torpeza, ineptitud,
deshonestidad, de varias maneras se los prejuzgó. En algunas culturas hasta se
los ha llegado a relacionar con el demonio o el mal. Ahora bien ¿por qué se es
zurdo? La respuesta se la suele buscar en factores genéticos, aunque la cuestión
sigue siendo bastante difusa.
Si ambos padres son zurdos, las
posibilidades de que el hijo sea zurdo rondan el 30%, en cambio si son diestros
las chances se reducen al diez por ciento. A favor de los zurdos hay que
resaltar que suele afirmarse que son más creativos, ingeniosos y hasta más
inteligentes. Alan Searleman, de la universidad St Lawrence de Nueva York, es
contundente: “Las personas zurdas tienen superior fluidez de inteligencia y
mejor vocabulario que la mayoría de la población. Por eso hay más de ellos en
profesiones creativas, como música, arte y escritura”. La clave estaría en los
hemisferios del cerebro.
El hemisferio derecho dirige los
movimientos de la parte izquierda del cuerpo y el hemisferio izquierdo aquellos
de la parte derecha. En general este último hemisferio es dominante. En el
derecho se originarían las capacidades emocionales y de sensibilidad artística.
Por ahí habría que rastrear el porqué los zurdos se destacan más en disciplinas
como la arquitectura, las artes plásticas o la matemática. Bastan dos nombres
como ejemplo: Leonardo Da Vinci y Albert Einstein. Lo que los norteamericanos se
preguntan ahora es si ser zurdo también determina algún tipo de predisposición
para triunfar en política.
El licenciado Ezequiel Gleichgerrcht, investigador de neurociencias cognitivas,
sospecha cuál podría ser parcialmente la causa de esta singularidad presidencial
norteamericana: “Debemos hacer énfasis en la idea de la adaptación al cambio.
Los zurdos nacen en un mundo que no fue hecho para ellos, desde el banco de la
escuela en adelante. Esto los hace tener que adaptarse siempre a situaciones que
les plantean un obstáculo. Al hacerlo, se activan mecanismos de creatividad que
coinciden con lo que se puede definir como inteligencia. Llegar a ser presidente
de Estados Unidos requiere ser creativo sin duda, y poder sobrellevar ambientes
cambiantes”.
Sobre las capacidades de los
zurdos aclara: “Es cierto que en las evaluaciones sobre coeficiente intelectual
hay una buena proporción de zurdos en los niveles altos, pero lo que se suele
ocultar es que también suelen tener mayores problemas de escritura o dislexia”.
El tema tendría que interesar fuera de las fronteras de la superpotencia porque
las decisiones del hombre más poderoso en el ámbito global repercuten en los
cinco continentes.