Según trascendió, tocaron cuestiones de energía, de los subsidios agrícolas y
la liberalización comercial, y hasta de los biocombustibles.
Por Eleonora Gosman - Clarín
Arreglada el día anterior, la cita entre los presidentes Lula da
Silva y George Bush en la isla de Hokkaido (Japón), donde ayer concluyó el
encuentro del Grupo de las 8 potencias más 5 países "emergentes", sirvió para
que el jefe de Estado brasileño expusiera a su poderoso colega norteamericano
varias de las preocupaciones de las que dejaron constancia los sudamericanos
en la cumbre del Mercosur en Tucumán de la semana pasada.
Según trascendió, tocaron cuestiones de energía, de los subsidios agrícolas y
la liberalización comercial, y hasta de los biocombustibles.
Pero todo indica
que Lula habría mencionado muy diplomáticamente cierta inquietud de Brasil y
sus colegas de Sudamérica respecto de la reactivación de la IV Flota de EE.UU.
para América latina y el Caribe, que patrullará las aguas del Atlántico Sur.
En la cita con Bush, ambos conversaron sobre la Ronda de Doha que, al menos en
teoría, se armó para eliminar los subsidios a la agricultura que aplican las
regiones ricas del mundo.
Sin embargo, las grandes potencias se han negado a
retirar el apoyo a sus sectores agrícolas en la medida deseada por los países
en desarrollo, entre ellos, Brasil, Argentina y la India.
A cambio, Washington
y los europeos exigen una apertura mayor de los mercados de los países
emergentes en bienes industriales y en servicios.
Según fuentes brasileñas,
Lula manifestó a Bush que habían avanzado todo lo posible en ese tema y que ya
no había margen para concesiones de las naciones emergentes si del otro lado
no había un gesto de mayor voluntad.
En su discurso de ayer, Lula mencionó el papel que la especulación financiera
internacional tenía en el aumento de los precios de los alimentos, que se basa
para él en que los commodities, así como el petróleo, se han convertido en
objeto de apuestas en los mercados a futuro.
También mencionó el disgusto de los
sudamericanos respecto de las recientes medidas adoptadas por la Unión Europea
frente a la inmigración.
Según Lula los países ricos creen que
los pobres incomodan. Pero hay una sola manera de solucionar el problema y es
acabar con la lógica de los subsidios agrícolas
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