El presidente estadounidense, George W. Bush, comparó el sábado durante su
discurso radial semanal las guerras que libra el Ejército de su país en Irak y
Afganistán a la lucha de la Revolución Americana y la Guerra de Independencia
contra Inglaterra.
Dos
días después de la celebración de la fiesta nacional estadounidense, Bush elogió a los "hombres y
mujeres de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos que siguen esa orgullosa
tradición de defender la libertad".
"En lugares como Afganistán e Irak muchos arriesgan la vida todos los días para
proteger Estados Unidos y defender el principio de que la libertad humana es
el derecho natural de todas las personas y un don otorgado por el
Todopoderoso", afirmó.
"Estos valientes estadounidenses hacen posible que Estados Unidos continúe
siendo una sociedad libre. Por lo tanto, este Cuatro de Julio tenemos una deuda
especial de gratitud con todos los que llevan el uniforme de Estados Unidos y
les damos las gracias a sus familias por apoyarlos en este momento crucial para
nuestra nación", dijo.
Bush recordó que el día de la festividad lo pasó visitando la residencia de
Monticello, en Filadelfia, donde vivió Thomas Jefferson, uno de los padres
fundadores de Estados Unidos.
"Hace doscientos treinta y dos años, nuestros fundadores se congregaron en
Filadelfia para proclamar que todos los hombres son creados iguales y que el
Creador les otorga los derechos inalienables a la vida, la libertad y búsqueda
de felicidad. Fue Thomas Jefferson quien escribió esas palabras
imperecederas", indicó en Bush en su discurso.
"Durante mi visita, presencié un acontecimiento que habría llenado de orgullo al
autor de la Declaración de Independencia. En el jardín de Monticello, más de 70
hombres y mujeres de decenas de países levantaron la mano de derecha para
prestar el juramento de ciudadanía estadounidense. Juraron fidelidad a la
Constitución, prometieron defender las leyes de Estados Unidos y nos recordaron
a todos los allí presentes que la promesa de Estados Unidos está al alcance de
todos", relató.
El presidente estadounidense insistió en los valores que supone ser ciudadano de
su país. "Estos nuevos ciudadanos provienen de países muy diversos, entre ellos
Birmania, Noruega e Irak. Estos nuevos ciudadanos son prueba de que no existe
una raza estadounidense, sino un credo estadounidense. En Estados Unidos,
creemos en los derechos y la dignidad de cada persona, creemos en la
imparcialidad de la justicia, un gobierno limitado y el imperio de la ley. Y
creemos en la responsabilidad personal y la tolerancia", dijo.
"Este credo de libertad ha requerido de defensores valientes. Y provienen de
cada generación de estadounidenses: desde los soldados que lucharon por la
independencia en Bunker Hill y Yorktown, hasta los estadounidenses que rompieron
las cadenas de la esclavitud, liberaron Europa y Asia de la tiranía y derrocaron
un imperio malvado. Los pobladores de este gran país siempre se han ofrecido
a defender la libertad", resaltó.
"Vivimos en una nación fundada por el poder de una idea, (...) una nación que ha
hecho más que cualquier otra por propagar la luz de la libertad por todo el
mundo. Hoy, esa luz brilla tan esplendorosamente como lo hizo en 1776 y con 'la
protección de la Providencia Divina' continuará brillando esplendorosamente
durante muchas generaciones", concluyó su discurso.
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