Pese a su éxito entre los
pequeños donantes, la verdadera base de respaldo del postulante demócrata a
la Casa Blanca no son sólo los ciudadanos entusiasmados con su candidatura,
sino los ejecutivos liberales y, sobre todo, la ascendente clase de los
analistas de la era de la información.
Der Spiegel / The New York Times Syndicate
Barack Obama vende poco al Partido Demócrata. Habla sobre su éxito en
recolectar fondos como si sus donantes fueran parte de un movimiento espontáneo
de entusiastas con poca plata que se cohesionan en torno a él. De hecho, los
demócratas han pasado años construyendo su red de donantes. La base de
recolección de fondos de Obama es mayor que las de John Kerry, Howard Dean y Al
Gore, pero no es diferente. Al igual que en otras campañas recientes, los
abogados representan la mayor porción de las donaciones del partido. Estos
profesionales han entregado a Obama unos 18 millones de dólares, comparados con
cerca de cinco millones a John McCain, según los datos informados el 2 de junio
y disponibles en el sitio OpenScrets.org. Gente que trabaja en empresas de
valores y de inversiones, en tanto, ha dado a Obama alrededor de ocho millones
de dólares, contra 4,5 millones para McCain. Personas que trabajan en
comunicaciones y electrónica han donado unos 10 millones de dólares versus dos
millones para McCain. Profesores y otras personas que se dedican a educación han
contribuido al candidato demócrata con casi siete millones de dólares,
comparados con 700 mil para McCain. Profesionales inmobiliarios le han dado
cinco millones de dólares y cuatro millones a McCain. Los médicos han puesto
siete millones de dólares para la campaña de Obama, contra tres millones para la
de McCain. Banqueros comerciales le han aportado a Obama 1,6 millones de dólares
y a McCain 1,2 millones. Los gerentes de fondos de riesgos y de inversión
privada han entregado a Obama 1,6 millones de dólares, contra 850 mil dólares
para el candidato republicano.
Cuando esto se desglosa por compañías individuales, se descubre que empleados
de Goldman Sachs dieron más a Obama que los trabajadores de ningún otro
empleador. Los genios del banco de inversiones son seguidos por empleados de la
Universidad de California, los bancos UBS, JP Morgan Chase y Citigroup, la
compañía de entretención Nacional Amusements, la empresa de servicios
financieros Lehman Brothers, la Universidad de Harvard y Google. En muchos de
estos sitios de trabajo, Obama tiene una ventaja de cuatro a uno sobre McCain en
la recolección de fondos.
Profesionales liberales
Cuando se deja llevar por el fervor retórico, Obama suele decir que su
campaña está financiada en un 90% por pequeños donantes. Pero, aunque es cierto
que ha tenido gran éxito entre los donantes individuales, sólo un 45% del dinero
que ha recaudado su campaña proviene de donaciones de 200 dólares o menos. La
verdadera base de su respaldo financiero está en otra parte: en la ascendente
clase de los analistas de la era de la información.
Hubo una vez en que los ricos eran sólidamente republicanos. Pero la era de
la información premia a la educación con dinero. Hay muchos profesionales
exitosos e inteligentes que crecieron en los suburbios liberales de San
Francisco, Los Ángeles y Nueva York, fueron a universidades de esa misma
tendencia, como Harvard y Berkeley, y mantuvieron consigo sus valores cuando se
convirtieron en banqueros de inversiones, médicos y abogados. Los analistas
políticos advierten ahora una brecha entre profesionales y gerentes. Los
profesionales como médicos y abogados tienden a votar por los demócratas y, tan
importante como aquello, a donarles dinero. Se trata de gente que adquiere sus
valores en universidades competitivas y en el mundo de los medios. Los gerentes,
en cambio, suelen extraer los suyos de las iglesias, los seminarios de gestión y
los country clubs. Las tendencias son bastante claras: los sectores económicos
emergentes tienden a favorecer a Obama, mientras que los sectores económicos
declinantes están más probablemente a favor de los republicanos.
Negocios en ascenso
El Partido Demócrata no sólo Obama tiene grandes ventajas en la recolección
de fondos entre las personas que trabajan en electrónica, comunicaciones, leyes
y en la amplia categoría de las finanzas, los seguros y las propiedades
inmobiliarias. Los republicanos llevan la ventaja en la agroindustria, el
petróleo y gas, y en el transporte. ¿Qué grupo de sectores piensa usted que
crecerá más rápidamente en la economía de servicios de este siglo?
Sorprendentemente, los demócratas han cultivado esta base de donantes al mismo
tiempo que toman posiciones populistas respecto del comercio, desechando gran
parte del enfoque de "tercera vía" de Clinton, y postulan un aumento en los
impuestos a las ganancias de capital y a los ricos. Si los planes tributarios de
Obama siguen adelante, esos mismos prósperos donantes podrían terminar
entregando más del 50% de su ingreso al Gobierno federal. Para superar esas
vallas políticas, el partido ha sacado ventaja de la rivalidad entre las dos
elites estadounidenses.
Los financieros al poder
Durante los últimos años, los ricos altamente educados de las ciudades
ubicadas junto a la costa Este y Oeste han estado inmersos en una pequeña guerra
cultural con los ricos del interior. Se trata de una guerra en torno de valores,
estilos de liderazgo y redes sociales. Los trabajadores del conocimiento,
socialmente liberales, quieren naturalmente ver a personas como ellos mismos a
la cabeza de la sociedad, no al tipo de personas que solían manejar Halliburton
y que son apoyadas por un vasto ejército de evangélicos. Si los demócratas son
electos, esta clase altamente educada tendrá mucho más que decir sobre las
políticas que durante la campaña. Los votantes indecisos inclinan las campañas,
pero, una vez en el Gobierno, son las elites las que por lo general manejan las
cosas. Una vez vencidos los republicanos, no deberíamos estar muy expectantes
por el alza en los impuestos a las ganancias o por medidas serias para ampliar
la sindicalización. Durante los últimos años, los ejecutivos de Goldman Sachs y
otras empresas similares han tomado el control de grandes partes del Gobierno
federal estadounidense. En los años próximos podrían apoderarse de toda esta
maldita cosa.