Un informe interno del Banco Mundial difundido por el diario británico The
Guardian, revela (en contraposición a la tesis sostenida por EEUU) que la suba
del petróleo está impulsada en 75% por la producción de biocombustibles. EEUU
reduce esa incidencia a solo un 3%.
La asignación de grano para la
producción de biocombustibles es responsable de un 75% de la subida del precio
de los alimentos desde 2002, señala el documento interno del Banco Mundial
difundido por The Guardian.
De acuerdo con el informe,
terminado a finales de abril, la subida de los alimentos ha enviado a 100
millones de personas bajo el umbral de la pobreza provocando protestas
y disturbios sociales en varios lugares del planeta.
El informe, según fuentes de la
organización citadas por el diario británico, fue retenido y no se publicó para
evitar un conflicto con la Casa Blanca, que estima el impacto de los
biocombustibles sobre el precio de los alimentos en tan sólo un 3%.
El documento fundamenta el impacto
sobre el precio de los alimentos señalando que, en primer lugar, los biocombustibles han desviado grano destinado al consumo humano hacia el
refinado de fuel.
Luego añade que un tercio del maíz
de EEUU es destinado a la producción de etanol y que la mitad de su producción
de aceites vegetales se emplea ya en la fabricación de combustibles vegetales.
"Sin el auge de los
biocombustibles, las reservas mundiales de trigo y maíz no habrían decrecido de
forma considerable y los incrementos debidos a otros factores habrían sido
moderados", señala.
El informe cita como tercer factor para la subida de los precios de los
alimentos la especulación que el mercado que los nuevos fuel ha generado.
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Biocombustibles: Alimentos vs.
combustibles |
En resumen, la fabricación de
biocombustibles aparece como el factor principal, responsable de un 75% de la
subida, de acuerdo con el documento.
Los precios de los alimentos
escalaron un 140% desde 2002, y algunos factores comúnmente citados para
explicar la subida, como el precio del petróleo o la sequía en regiones
productoras como Australia sólo explican un 15% de los precios, según el informe
interno del Banco Mundial.
La creciente demanda de
biocombustibles, que obliga a dedicar amplias extensiones de cultivo, pone en
serias dificultades a las denominadas "tierras marginales", que cumplen
un papel clave para el desarrollo de las poblaciones rurales más pobres y que
suelen ser cultivadas por mujeres, señala un informe de la FAO del mes de abril
pasado.
La FAO advierte de que convertir
estas tierras en plantaciones para obtener biocombustibles puede provocar "el
desplazamiento parcial o total de las actividades agrícolas a tierras aún más
marginales", con consecuencias negativas en las posibilidades de los pobres
de obtener alimentos.
El documento señala que las
plantaciones a gran escala para la producción de bioetanol y biodiesel
requieren un uso intensivo de tierras, agua, fertilizantes y pesticidas,
recursos a los que los pequeños campesinos, en particular las mujeres, cuentan
tradicionalmente con un acceso limitado.
"La producción de biocombustibles ofrece oportunidades para los campesinos, pero
sólo alcanzarán el nivel de las granjas, en especial para las mujeres, si se
ponen en práctica políticas a favor de los pobres que al mismo tiempo promuevan
a la mujer", añade
La FAO señala que la producción de biocombustible compite, directa o
indirectamente, con el suministro de agua y leña, y puede hacer que estos
recursos estén menos disponibles para el uso doméstico. Esto obligaría a las
mujeres, que son las que se ocupan tradicionalmente en la mayor parte de los
países en desarrollo de obtener agua y leña, a viajar distancias más largas,
reduciendo así el tiempo disponible para obtener ingresos de otras fuentes.
Además, el informe advierte de que la sustitución de los cultivos locales con
monocultivos dedicados a la producción de energía podría amenazar la
agro-biodiversidad, así como al conocimiento extensivo y las habilidades
tradicionales de los pequeños campesinos en la gestión, selección y
almacenamiento de los cultivos locales, actividades todas ellas realizadas
mayoritariamente por mujeres.