Si el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, quiere mejorar las
posibilidades de su Partido Republicano en las elecciones de noviembre, debería
descartar un ataque contra Irán.
Por Jim Lobe -
IPS
Por supuesto, sacar ese platillo del menú es lo
ultimo que haría Bush, y mucho menos el belicoso vicepresidente Dick
Cheney.
Existen pocas dudas de que renunciar a una acción militar contra
Teherán aliviaría la presión alcista en el mercado internacional de
petróleo. El precio del barril de crudo de 159 litros se ubica ahora
en torno de los 140 dólares.
Una baja ofrecería a los consumidores estadounidenses cierto
respiro. El encarecimiento sin precedentes de la gasolina alimenta
el pesimismo de la población sobre la economía nacional.
"Si este gobierno realmente quiere evitarle mayores sufrimientos a
la ciudadanía en las gasolineras puede hacer algo con un efecto
inmediato: declarar que el uso de la fuerza militar no es una opción
aceptable en el conflicto con Irán", escribió el experto en defensa
de The Nation, Michael Klare, en la última edición de ese semanario
progresista.
Los analistas del mercado petrolero señalan que la debilidad del
dólar juega un papel indudable en el alza del crudo y, en
consecuencia, en los precios que los estadounidenses pagan por la
gasolina, pero apuntan también a otros factores.
Mencionan la reacción del comandante de la Guardia Revolucionaria
Iraní, general Mohammed Ali Safari, frente a las amenazas de ataque
contra las instalaciones nucleares de Irán formuladas por Estados
Unidos e Israel.
Teherán tomaría represalias contra cualquier poder regional que
participara en las acciones militares --presumiblemente Israel--,
pero también actuaría para imponer su control sobre el Golfo Pérsico
(o Arábigo) y el estrecho de Ormuz, por donde transita 40 por ciento
de la demanda global de petróleo, dijo Ali Jafari.
Eso haría "que el precio aumente de manera muy considerable, y éste
es uno de los factores que detiene a nuestros enemigos", agregó el
militar.
Incluso sin un ataque, la constante tensión en torno del programa
nuclear iraní alentará, con seguridad, futuros aumentos del
petróleo, quizás hasta llegar a los 170 dólares por barril en las
próximas semanas y meses, dijo el presidente de la Organización de
Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Chakib Khelil, en una
conferencia en Madrid.
El precio del petróleo en el mercado internacional se ha
incrementado casi 50 por ciento desde principios de este año y
prácticamente se duplicó durante 2007. Los analistas aún discrepan
sobre los motivos.
Algunos consideran que responden a factores estructurales de la
economía mundial, como la demanda en aumento de países de medianos
ingresos y la depreciación del dólar, que tendería a convertir los
incrementos en algo permanente.
Otro, en cambio, los atribuyen a la preocupación sobre posibles
interrupciones en el abastecimiento por conflictos como el que
afectó a la región del delta del río Níger en Nigeria, hipotéticos
ataques terroristas de Al Qaeda en la zona del Golfo, sanciones
económicas a un país que sea gran productor de petróleo, o una
guerra.
Según algunos analistas estadounidenses, estos últimos factores de
riesgo son responsables por alrededor de 50 dólares de los 140 que
cuesta un barril de petróleo, aunque en su mayoría estiman que el
impacto real debe reducirse a la mitad de esa cifra.
Qué porción del precio actual responde a la incertidumbre sobre Irán
es otro factor de considerable debate. Muchos observadores señalan
que el alza sin precedentes de 11 dólares en un solo día, que llevó
el precio del barril de 128 a 139 dólares, se produjo el 6 de junio,
luego de declaraciones del viceprimer ministro de Israel, Shaul
Mofaz.
Un ataque israelí contra las instalaciones nucleares de Irán, afirmó
Mofaz en esa ocasión, sería "inevitable" si la presión internacional
no tenía éxito en persuadir a ese país de congelar su programa de
enriquecimiento de uranio. Pero la mayoría de los analistas creen
que el efecto de las amenazas a Irán en el precio del petróleo,
aunque reales, son al mismo tiempo modestos.
"No creo irracional que expliquen unos pocos dólares" de los 140 que
cuesta un barril en la actualidad, dijo a IPS Paul Saunders, experto
en energía del Centro Nixon, con sede en Washington.
La semana pasada, Daniel Yergin, veterano analista e historiador de
la industria petrolera, observó ante el Congreso legislativo
estadounidense que "cuando los iraníes realizan una declaración
belicosa, el precio del crudo aumenta entre cinco y siete dólares".
Este patrón no es nuevo, según Klare. La posibilidad de llegar a los
100 dólares por barril apareció por primera vez hace dos años, dijo,
cuando la guerra entre Israel y la milicia islamista libanesa
Hezbolá alimentó especulaciones sobre la extensión de ese conflicto
a Irán.
En ese momento, el precio estaba en torno de los 75 dólares por
barril, antes de caer a poco más de 50 dólares a principios de 2007,
su nivel más bajo en 18 meses.
Aunque luego del aumento que siguió a las declaraciones de Mofaz la
cotización del barril de crudo descendió un poco, los
acontecimientos de los últimos diez días la empujaron hacia sus
récords históricos.
Entre ellos se mencionan un artículo en la portada del diario The
New York Times acerca de un ejercicio militar de la aviación
israelí, que supuestamente simulaba un ataque contra Irán, y otro
del periodista de investigación Seymour Hersh, en el semanario The
New Yorker, sobre un programa de 400 millones de dólares para
"acciones encubiertas", dirigido contra Teherán.
A eso se sumaron las advertencias de funcionarios de línea dura
cercanos a Cheney, en el sentido de que Estados Unidos o Israel
podrían atacar Irán en el período que va de las elecciones
presidenciales de noviembre a la investidura del reemplazante de
Bush, el 20 de enero de 2009, así como la respuesta de Ali Jafari.
Klare piensa que la impresión en el mercado petrolero internacional
es que existe "50 por ciento de posibilidades de que Estados Unidos
o Israel ataquen a Irán antes de que Bush termine su mandato y que
Teherán responderá" de forma tal que "empujará el precio del crudo a
200 dólares por barril e incluso más".
Esta es la razón por la cual los especuladores en los mercados a
futuro están comprando ahora opciones a un precio de 150 dólares por
barril.
"La escalada en el precio animará a más especuladores a sumarse,
salvo que el gobierno de Bush deje en claro que no tiene intención
de atacar a Irán y fuerce a Israel a formular una declaración
similar. Pero nada de esto tiene posibilidades de ocurrir", señaló
Klare a IPS.
En Estados Unidos, los votantes están claramente preocupados por el
aumento de los precios.
La semana pasada, una encuesta del diario Los Angeles Times y la
agencia de noticias económicas Bloomberg reveló que 70 por ciento de
los consultados declararon que sus familias habían sufrido
"dificultades financieras" a causa de las alzas.
Asimismo, ocho de cada diez consultados culparon al gobierno por "no
haber hecho lo suficiente" para amortiguar el impacto.
Según otro estudio de opinión del Centro de Investigaciones Pew,
realizado en junio, tres de cada cuatro votantes entrevistados
consideraron que el precio de la gasolina es un factor "muy
importante" a la hora de decidir a qué candidato van a elegir.
Ese porcentaje fue superior al de quienes mencionaron el terrorismo
o la guerra de Irak como determinante del voto.
Asimismo, una amplia mayoría de futuros votantes, en algunos casos
de casi 20 puntos porcentuales, dijeron que confiaban más en el
Partido Demócrata y su candidato presidencial, Barack Obama, que en
su rival republicano John McCain para afrontar este problema.
Esta es una de las razones por las que los analistas consideran que
la probabilidad de un ataque a Irán por parte de Estados Unidos o
Israel antes de las elecciones de noviembre es baja.
Otros aceptan la lógica de Ali Jafari, acerca de que el impacto de
una acción militar sobre el precio del petróleo la vuelve
improbable.