Todos los radares financieros del G-7 y la OTAN avisan de peligros inminentes
de objetos nocivos muy bien identificados.
Por Alfredo Jalife-Rahme - La Jornada, México
Morgan Stanley, el otrora poderoso banco de inversiones neoyorquino, advierte
sin tapujos sobre el desencadenamiento de un “evento catastrófico” (The
Daily Telegraph, 17-6-08) debido a la querella entre los brujos aprendices
de los dos principales bancos centrales del G-7 y la OTAN, quienes despliegan
políticas de movimientos diametralmente opuestas en las tasas de interés, la
Reserva Federal (a la baja) y el Banco Central Europeo (al alza), lo que exhibe
el “pánico” que se ha desatado entre los principales capitanes del mando del
Titanic financiero global a la deriva que inició oficialmente su hundimiento en
agosto pasado.
En Europa, el “arco de riesgo” va del Báltico al mar Negro, además de la
península ibérica y Grecia, y eso que Turquía –donde The People’s Daily,
de China (21/6/08), señala una inminente explosión política y económica– todavía
no pertenece oficialmente a Europa y .
La crisis global es multidimensional (financiera, de hidrocarburos y
alimentos en el contexto del cambio climático) y nadie se salva. Y hasta los
grotescos neoliberales “mexicanos” andan de cabeza como los voladores de
Papantla, pero sin mástil: Calderón, puerilmente feliz con sus “emociones
fuertes” de nadar “a contracorriente”, y Carstens, quien resultó un barril de
hidrocaburos sin fondo(s), han sido perforados en sus “blindajes” y enfrentan al
hiperfundamentalista Ortiz Martínez, del Banco de México, quien decidió
unilateralmente el alza de las tasas de interés para beneficiar a Estados Unidos
(EU) en detrimento de los mexicanos.
Según Ambrose Evans-Pritchard, el otrora (todo ahora es pasado) poderoso The
Royal Bank of Scotland –que, por cierto, es el presunto propietario oculto de la
pirata banca española que se ha apoderado de sustanciales joyas estratégicas de
Latinoamérica– “emitió una alerta (sic) sobre el desplome de las bolsas y el
crédito” en el próximo trimestre, cuyo “contagio” también alcanzará a los
“mercados emergentes” (The Daily Telegraph, 18/6/08).
Pareciera que todo el mundo desea asistir en paz a los juegos olímpicos
chinos de agosto para luego, en septiembre, sepultar el viejo orden financiero
global anglosajón.
La variedad de la globalización “financiera” –pero también sus subtipos
“económico”,“mercantil” y “petrolero”– permite la instantánea transmisión
cibernética de las demoledoras ondas de choque a todos los rincones del planeta
cuando la estagflación y el masivo desempleo brutal han puesto en jaque la
gobernabilidad política.
John Paulson (nada que ver con Henry Hank, el secretario del Tesoro
bushiano totalmente esfumado), fundador de la exitosa empresa de hedge funds
(“fondos de cobertura de riesgo”) Paulson & Co., estimó que las pérdidas hasta
ahora por la crisis crediticia han superado los 1.3 billones de dólares
(trillones en anglosajón), casi 30 por ciento superior a las cifras maquilladas
del mendaz FMI (Bloomberg, 18/6/08). Paulson asevera que la crisis apenas se
encuentra en “la tercera parte del camino” por recorrer.
El alemán F. William Engdahl aduce que el estadillo del subprime es
la “punta del iceberg” y que los instrumentos exóticos credit default swaps
(CDS) constituirán la “siguiente fase de la crisis desatada” por el “tsunami
financiero que aún no alcanza a China” (Centro de Investigación sobre la
Globalización, 5/6/08).
El otrora venerable Banco Internacional de Pagos, con sede en Basilea
(Suiza), en su reciente reporte trimestral advirtió sobre “una gran depresión”,
cuya dimensión no han querido ver los “comentaristas (sic) financieros” (www.bankingtimes.co.uk,
Gill Montia, 9/6/08): la “laxa política monetaria” de los bancos centrales del
G-7 y la OTAN propició un “fuerte apetito por el riesgo” –estimulado por
“instrumentos crediticios complejos”–, “elevados niveles de la deuda de los
hogares y los desequilibrios de largo plazo del sistema internacional de
divisas”, que pueden “desembocar en otra gran depresión”. Agrega que China
repite los mismos errores de la burbuja nipona de la década de los 80.
El empresario texano Ross Perot, fallido candidato presidencial independiente
en dos ocasiones, después de haber sentenciado que “desde la gran depresión
nunca EU había vivido como ahora una profunda crisis económica de tal magnitud”,
alertó sobre la enorme deuda gubernamental de EU, que alcanzó 9.3 billones de
dólares (CNN, 19/6/08); en realidad, es por lo menos ocho veces mayor, a lo que
Bajo la Lupa se había adelantado hace dos años (“La Quiebra Financiera de EU,
según la Reserva Federal de St. Louis y Kotlikoff”, 19/7/06).
El muy acertado centro europeo LEAP/E2020 (No. 26, 16/6/08) lanzó una
“alerta” para el segundo semestre (la “fase de impacto”) e indica que el “mundo
se hunde en el corazón de la crisis sistémica global”, cuando sus componentes
multidimensionales (financiero, monetario, económico, estratégico, social,
político, etcétera) “convergerán con toda su intensidad”.
Por cierto, septiembre, catalogado como el paroxismo de la crisis tanto por
LEAP/E2020 como por The Royal Bank of Scotland (que avizora un desplome bursátil
de 22 por ciento del S&P 500), se encuentra a cuatro meses de la humillante
despedida de Baby Bush y a dos meses de la elección presidencial que le
puede dar el pase automático a Barack Obama.
LEAP/E2020 analiza impecablemente “ocho procesos fundamentales que marcarán
el siguiente semestre y que afectarán decisivamente los años 2009 y 2010”:
1. La crisis del dólar: un euro por 1.75 dólares a finales de año, pánico por
el colapso de la economía y el dólar de Estados Unidos que “carcome la sique
colectiva estadounidense”.
2. Sistema financiero global: se rompe el orden financiero ante la negativa
de EU de pasar bajo “tutelaje internacional” por su insolvencia.
3. Unión Europea: la periferia se hunde en la recesión, mientras la eurozona
solamente disminuye su ritmo.
4. Asia: colapso por el doble choque de la inflación y la exportación.
5. Latinoamérica: “México y Argentina en crisis”; el resto de la región con
dificultades crecientes, pero con “crecimiento firme”.
6. Mundo árabe: “regímenes pro occidentales a la deriva”; 60 por ciento de
riesgo de explosiones sociopolíticas en el eje Egipto-Marruecos.
7. Irán: 70 por ciento de probabilidad de un ataque en octubre.
8. Colisión de las burbujas especulativas de los bancos.
Ni más ni menos que “El fin de una
era”: título premonitorio de nuestro libro editado en Argentina a principios del
año pasado.
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