La Cámara de Representantes de EEUU aprobó un proyecto de ley que
autoriza las escuchas a sospechados de "terrorismo" en suelo
estadounidense. La nueva medida legal protege a las compañías telefónicas que
han estado ayudando a la Casa Blanca y a la CIA en su programa de
espionaje telefónico.
La iniciativa legal aprobada
también otorga al gobierno estadounidense el poder de continuar con esa
metodología de espionaje sin necesidad de una orden judicial.
Los intentos previos de hacer ley
esta iniciativa no tuvieron éxito por no lograrse un acuerdo en torno a tal
inmunidad.
Los demócratas habían estado reacios a dar la inmunidad alegando que los
tribunales debían primero determinar qué habían hecho las empresas
telefónicas junto con el gobierno para espiar llamadas desde diciembre del
año 2005, tal como reveló el diario The New York Times en un informe que causó
mucha polémica.
Por 293 votos a favor y 129 en contra, la Cámara aprobó el proyecto de ley, que
cuenta con el respaldo y fue impulsada por e presidente George W. Bush, mientras
se espera que el Senado también apruebe la medida cuando la someta a
votación la semana próxima.
Pocas horas antes de la votación en la Cámara, Bush elogió el proyecto de ley,
que según él "permitirá a nuestros profesionales de inteligencia enterarse de
los planes del enemigo para atacarnos".
La medida actualiza la ley de
Vigilancia a las Actividades de Inteligencia Extranjeras (FISA) de 1978 y
establece las reglas para las escuchas telefónicas autorizadas por el Gobierno
en territorio estadounidense.
Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, el Gobierno puso en marcha un
programa de escuchas sin autorización judicial, que se suspendió en enero de
2007 después de que el diario The New York Times diera a conocer la existencia
de esa práctica en diciembre de 2005.
Desde entonces, se han presentado
cerca de 40 demandas judiciales contra las compañías telefónicas que
llevaron a cabo esas escuchas.
En su versión actual, la medida otorga protección a las compañías telefónicas
contra esas demandas, algo que versiones anteriores no hacían. Bush había
amenazado con vetar cualquier medida que no concediera inmunidad a las empresas
telefónicas que colaborasen.
George W. Bush ha enfrentado duras críticas luego de que se dieron a conocer
detalles de este programa que ha monitoreado llamadas de extranjeros dentro del
país sin ningún tipo de autorización.
En más de una oportunidad el mandatario estadounidense ha defendido estas
operaciones asegurando que son necesarias para prevenir ataques a Estados
Unidos.
Bush -apoyado por los
republicanos- quería asegurarse de que las compañías que habían ayudado a su
gobierno no fuesen blanco de demandas.
Ahora demócratas y republicanos lograron un acuerdo donde las empresas
telefónicas no son inmunes automáticamente, pero los tribunales deberán estar
obligados a desechar demandas contra compañías que comprueben por escrito a
través de una certificación emitida por la Casa Blanca que se les pidió
participar en el programa.
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