Para el sociólogo, se deben aprovechar las reformas en Cuba para no perder
más negocios e influencia.
Por Telma Luzzani - Clarín
En
Miami el liderazgo del exilio cubano está dividido: unos aseguran mayor cantidad
de votos pero los otros tienen el poder real. "Por esto y por lo que pasó en las
elecciones pasadas, cuando ganó George W. Bush, el estado de Florida es clave
para cualquiera que pretenda ser presidente de los Estados Unidos".
La reflexión es de Peter Kornbluh, un
estudioso de las relaciones cubano norteamericanas, conocido en Argentina por su
papel en la desclasificación de documentos que mostraban los vínculos de Henry
Kissinger, la Operación Cóndor y la represión ilegal de las dictaduras en el
Cono Sur. Kornbluh está trabajando ahora con documentos sobre Cuba. "Para cuando
asuma el nuevo presidente de los EE.UU. la economía de Cuba estará mucho más
abierta. Ya es hora de que Washington abandone esas políticas de la Guerra Fría
que sigue manteniendo por razones que ya han dejado de existir y que nos
perjudica tanto".
-¿Pero si eso sucede, cuál sería
la reacción de los norteamericanos?
Habría una minoría que gritaría y
protestaría pero al resto de los norteamericanos el tema no les importa. EE.UU.
se perjudica no sólo porque pierde oportunidades económicas sino por razones de
seguridad y medioambientales.
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¿Cómo es eso?
Por ejemplo, hay firmas chinas,
brasileñas y europeas que están explorando petróleo a 50 millas de la costa
norteamericana y por supuesto no lo hacen con las normas y controles ecológicos
de EE.UU. Entonces, no sólo no obtenemos ganancias sino que tampoco tenemos el
control medioambiental del océano que baña nuestras costas. Pero ese esmero
ecológico interesa cuando se trata de las costas norteamericanas porque las
petroleras estadounidenses en Ecuador y Colombia han hechos desastres. Claro.
Por supuesto.
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¿Qué
opina de los cambios que se están haciendo en Cuba?
Por alguna razón que no es del todo
fácil de entender esperaron a que Fidel no estuviera más en el poder para
hacerlos. Son cambios que parecen pequeños pero que yo creo que van a tener
impacto. Van a aumentar la productividad y los ingresos. Abarcan básicamente
tres áreas. En la vida cotidiana: transporte, vivienda, bienes, salarios,
alimentos.
El gobierno cubano está procurando un mejor acceso a la comida y esto está
vinculado a la segunda área.
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¿La
agrícola?
Sí. El gobierno entregó tierra a
pequeños agricultores privados, les facilitó el acceso a las semillas, a los
fertilizantes, a la maquinarias. Fomentan la independencia del Estado. El
gobierno está aumentando un poco los precios de la comida para que esos nuevos
sectores tengan más ganancias. Y el tercer área es el turismo: se va a mejorar
el tema de las visas.
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¿Va
a haber cambios políticos?
No. Cuando asumió Raúl, en su puesto
nombraron a José Ramón Machado Ventura, un veterano de la línea dura. Parecería
que la generación de Fidel no está preparada para dar paso a una generación más
joven dentro del Partido Comunista.
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¿Qué
futuro le ve entonces a la relación entre EE.UU. y Cuba?
Si gana el republicano McCain la
política va a seguir siendo agresiva dentro de ciertos límites. No veo la
posibilidad de una invasión. Eso generaría mucho malestar en toda América
latina. En cambio, el demócrata Obama ya ha dicho que estaría dispuesto a un
diálogo cara a cara; que podría poner una embajada en Cuba; que podría autorizar
una compra mayor que la actual que es de 450 millones de dólares.
Un cambio en el embargo no depende del presidente: requeriría un voto del
Congreso. Obama se va a volver más conservador entre agosto y noviembre.
-¿Y en Miami que
opinan?
El balance demográfico cambió con la
llegada de los marielitos y balseros. Ellos son hoy la mayoría de la opinión
pública y están a favor de suavizar las medidas. Pero los exiliados del 59 no lo
están. Son una minoría pero tienen el poder real: son dueños de los medios y
aportan a las campañas.