Los norteamericanos de clase media están cambiando hábitos de un modo
asombroso, presionados por los costos del combustible. Incluso cancelan la TV
por cable o apagan el aire acondicionado para ahorrar y así poder llenar el
tanque.
Por Ana Baron - Clarín
Jim Crow vive en Long Island, pero trabaja en un banco de Nueva York,
es decir todas las mañanas tiene que recorrer casi 40 kilómetros. "Hasta hace
un mes me levantaba a las 6 de la mañana, desayunaba con los chicos, los
llevaba a la escuela y luego me venía a trabajar en mi 4x4. Mi esposa se
quedaba con el segundo auto que teníamos", contó a Clarín. "Con la nafta a 4
dólares el galón (3,80 litros) tuvimos que cambiar totalmente de rutina. Vendí
la 4x4. Los chicos ahora van a la escuela en ómnibus escolar y yo hago pool
para ir al trabajo, es decir comparto un auto con otros vecinos que también
trabajan en Manhatan".
Crow es uno de los millones de estadounidenses que han comenzado a cambiar sus
hábitos para poder hacer frente al aumento de la nafta. "No hay presupuesto
que aguante", dice Crow.
"Yo vivo en Queens, comenta Peggy, una afronorteamericana de uniforme negro y
camisa blanca. Está empleada en el Hotel Warwick, situado en la avenida 6ta y
la calle 54. "Vengo a trabajar en subte. Pero el boleto es cada vez más caro.
Hasta hace tres meses me costaba 2 dólares el viaje ahora, 2.50. Es decir
gasto por día en transporte 5 dólares, ¡es una barbaridad!"
Una encuesta de la cadena CNN determinó que 66% de los norteamericanos
admitieron que el aumento del precio de la nafta les hizo reducir la cantidad
de veces que utilizan el auto para desplazarse; 71% dijo que ha considerado
comprarse un auto que consuma etanol o diésel; más de la mitad piensa que la
nafta va a subir a 5 dólares el galón este año; y 55% dijo que tuvo que
reducir el presupuesto familiar para poder llenar el tanque.
En ciudades como Nueva York, donde la gente se desplaza en transporte público,
el impacto del aumento ha sido indirecto. Pero en el resto de país,
fundamentalmente en las zonas rurales, el efecto en el bolsillo ha sido
devastador. En un año el galón pasó de un promedio de US$ 3,1 a US$ 4. En
California el aumento ha sido aún mayor y el galón saltó a US$ 4.
No todos los estadounidenses han adoptado medidas tan drásticas como las de
Crow. Joseph Micalizzi, de Staten Island, en el estado de Nueva York, decidió
conducir más despacio, con lo que ahorra un poco de combustible. Para quienes
el auto es un instrumento de trabajo y no pueden reducir el consumo, los
cortes presupuestarios se sitúan en otros ítem.
Por ejemplo Russel Whittaker, de New Bern, Carolina del Norte, decidió
suspender los canales de televisión por cable, canceló la suscripción de
revistas y redujo las horas que usa el aire acondicionado.
El vertiginoso aumento del costo de la nafta lo causó la escalada del precio
del petróleo que hace 10 días subió en solo un día US$ 10,75. El Banco Morgan
Stanley predijo que el barril llegará a US$ 150 para el 4 de julio.
"La gente piensa que los precios del combustible quizá bajen un poco, pero no
creen que vayan a volver al nivel de antes", predijo Mark Zandi, el economista
jefe de Moody's. "Creen que vamos a tener que vivir con precios más altos y
eso es lo que está afectando la manera que consumen o que dejan de consumir".
El Departamento de Transporte anunció que por primera vez desde 1979 hubo una
reducción en el número de millas transitadas en las rutas estadounidenses, lo
que impactó en la renta de los cafés y minisúper de las estaciones de
servicio. En vísperas de las vacaciones de verano, se teme que la caída será
aún mayor. "Yo siempre me tomaba 10 días de vacaciones, Nos vamos a la playa
en auto. Pero este año será una sola semana", dijo a Clarín Angelica Puente,
una hispana que limpia casas mientras su marido trabaja en la construcción.
"De todas maneras vamos a tener que recurrir a nuestro ahorros para poder
tomarnos esa semana."
La situación es también complicada para aquellos que tienen previsto irse de
vacaciones en avión. Las compañías aéreas están haciendo malabarismos para
ajustar el costo de los pasajes para cubrir el aumento de la nafta pero sin
perder pasajeros.
El Grupo NPD, que hace estudios de mercados, dijo que 8% de los
norteamericanos dejaron de usar el auto en las ciudades. En las zonas rurales
no hay casi transporte público, lo que multiplica el impacto del aumento de
los combustibles.
No es el único efecto problemático. Para el campo, donde todo se realiza con
maquinaria a nafta, lejos ya del uso de caballos, todo se ha complicado.
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Claves
1 El petróleo cerró el viernes en Nueva York a US$ 135 y en la semana llegó
al récord de 139. Son valores 100% más caros que los de hace un año.
2 EE.UU. es el principal importador mundial de crudo: consume 25% de la
oferta mundial, y le compra sobre todo a países árabes, México y Venezuela.
3 La especulación bursátil, la debilidad del dólar y la tensión en Oriente
Medio son algunos factores de la suba.
Lobos /
Marcelo Cantelmi
No es solo el aumento del costo del petróleo. Hay un cambio de paradigma y
nada será como lo era antes. La subida del petróleo impulsa por diversas
vías el de los cereales. Y ambos atraen dinero especulativo que infla esta
burbuja de modo imparable. Promueve cierto asombro la posición de EE.UU,
antirregulatoria y pro libre mercado frente a este desafío que todo lo
abarca. Las ideas simples no son nunca las mejores para resolver complejas
cuestiones. Tampoco los líderes simples están para esas responsabilidades.
El
G-8 es en verdad una estructura de estados que comienzan a obligarse a tomar
la iniciativa. Se entiende: dejar esto librado al juego del mercado sería
como apostar el mundo a la buena voluntad de los lobos.
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