Luego de que la Corte Suprema de EEUU decidiera que los sospechosos
extranjeros detenidos en la base de Guantánamo, en Cuba, tienen derecho a apelar
su arresto en tribunales civiles estadounidenses, el fiscal general, Michael
Mukasey, qdijo sentirse "decepcionado" por la histórica decisión judicial y
anunció que los juicios en Guantánamo seguirán.
En un fallo histórico, la Corte
Suprema de Estados Unidos decidió que los sospechosos extranjeros detenidos en
la base de Guantánamo, en Cuba, tienen derecho a apelar su arresto en
tribunales civiles de Estados Unidos.
La decisión judicial, interpretada como un duro revés a la política judicial del
gobierno de George W. Bush, revoca un fallo de 2006 en el que se le negaba a los
prisioneros el derecho de pedir una revisión completa de sus casos.
Luego del fallo el fiscal general estadounidense, Michael Mukasey, dijo que los
juicios en Guantánamo seguirán manifestándose "decepcionado" por la
histórica decisión judicial adoptada el jueves.
No obstante las afirmaciones de Mukasey, existen dudas sobre si el fallo
efectivamente complicará los 19 juicios militares actualmente en curso.
Y si abrirá una nueva serie de audiencias en cortes civiles para los 270
detenidos actualmente en Guantánamo, acusados de tener vínculos con grupos
extremistas como Al Qaeda o el Talibán afganos.
El juez Anthony Kennedy -uno de
los que votó a favor- dijo: "Las leyes y la constitución están hechas para
sobrevivir, y mantenerse vigentes, durante las épocas más extraordinarias".
Por otra parte y reflejando las
discrepancias dentro del tribunal, el conservador Antonin Scalia -que votó en
contra- dijo que "Estados Unidos está en guerra con islamistas radicales"
y que el fallo "casi seguramente causará la muerte a más estadounidenses".
Durante una conferencia de prensa en Roma después de conocerse la resolución,
Bush dijo que respetará la decisión de la Corte pero que su opinión era la
misma que la de los cuatro jueces que votaron en contra del fallo, expresando
"preocupación por la seguridad nacional de Estados Unidos".
"Estudiaremos el fallo y lo vamos a hacer con esto en nuestras mentes:
determinar si nuevas leyes pueden ser apropiadas para que podamos decir al
pueblo estadounidense, con seguridad -o veracidad-: 'Estamos haciendo todo lo
posible para protegerlos'", dijo Bush.
Sea como fuere, la decisión judicial fue interpretada como un duro revés
a la política judicial del gobierno de George W. Bush al revocar un fallo de
2006 en el que se les negaba a los prisioneros el derecho de pedir una revisión
completa de sus casos.
Esta es la tercera vez que la Corte busca permitir que los detenidos en
Guantánamo acudan a tribunales civiles en los que el gobierno debe justificar
su detención.
Pero en las dos primeras ocasiones, el gobierno de Bush y el Congreso,
controlado en ese momento por los republicanos, cambió la ley para evitar que
los detenidos fuesen a cortes civiles.
Según el corresponsal de la BBC en Washington James Coomarasamy, esas dos
decisiones previas de la Corte no han hecho mucho para aclarar la situación de
los detenidos, y queda aún por verse qué se logrará con este nuevo fallo.
La semana pasada, cinco detenidos, incluido Khalid Sheikh Mohammed,
comparecieron ante un tribunal militar en Guantánamo.
Khliad Sheikh Mohammed se refirió al juicio como una "inquisición".