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En la imagen, dos activistas protestan por los presos de
Guantánamo |
Las estadísticas publicadas el
viernes por la oficina de estadísticas del
Departamento de Justicia, revelan que aproximadamente 2,3 millones de personas
estaban encarceladas en Estados Unidos el 30 de junio de 2007.
Human Rights Watch (HRW)
advirtió el viernes que el porcentaje de población reclusa en
Estados Unidos respecto a la población total es cada vez más
alto, sobre todo en el caso de las minorías raciales, cuya
presencia es desproporcionada.
Por ese motivo, la organización humanitaria instó a las autoridades a adoptar
un sistema alternativo para la Justicia penal, sobre todo en los casos de
delitos menores relacionados con drogas.
Las estadísticas publicadas el
viernes por la oficina de estadísticas del
Departamento de Justicia, revelan que aproximadamente 2,3 millones de personas
estaban encarceladas en Estados Unidos el 30 de junio de 2007. Esta cifra supone
un porcentaje de 762 encarcelados por cada 100.000 habitantes. Se trata de la
'ratio' más alta del mundo. En Reino Unido, por ejemplo, la relación es de 152
presos, en Canadá de 108 y en Francia de 91 por cada 100.000 habitantes.
"Las nuevas cifras de encarcelamiento confirman que Estados Unidos es el
líder carcelario mundial", declaró el director del programa para Estados Unidos
de Human Rights Watch, David Fathi, en un comunicado. "Los estadounidenses deben
preguntarse por qué Estados Unidos encierra a muchas más personas que Canadá,
Reino Unido y otras democracias", añadió.
Las nuevas estadísticas también muestran grandes disparidades por motivos
raciales. La población reclusa de raza negra es seis veces superior a la de raza
blanca. Cerca del 11 por ciento de todos los afroamericanos de entre 30 y 34
años estaban entre rejas el 30 de junio de 2007.
Raza y delitos por drogas
El pasado mes de mayo, Human Rights Watch denunció en un informe que
aunque la gran mayoría de los consumidores de drogas del país son de raza
blanca, la población negra --que representa el 12,8 por ciento de la población
total de Estados Unidos-- constituye el 54 por ciento de las personas
encarceladas por delitos relacionados con las drogas. El informe revelaba
también que en 34 Estados del país un hombre negro tiene 11,8 más posibilidades
que un blanco de ser enviado a la cárcel por este motivo. Una mujer negra tiene
4,8 más posibilidades que una blanca.
"Las decisiones sobre cómo perseguir los delitos por drogas juegan un
papel importante a la hora de crear las asombrosas disparidades raciales que
vemos en las prisiones de Estados Unidos", afirmó Fathi. "La 'guerra contra las
drogas' se ha convertido en una guerra contra los estadounidenses negros",
añadió.
Estados Unidos ha firmado la Convención Internacional para la Eliminación
de Todas las Formas de Discriminación Racial, que obliga a los Estados miembros
a garantizar, sin discriminaciones raciales o étnicas, "el derecho a un igual
tratamiento ante los tribunales y ante todos los órganos de administración de
justicia".
El pasado mes de mayo, el Comité para la Eliminación de la Discriminación
Racial, órgano encargado de supervisar el cumplimiento de la Convención, expresó
su "preocupación respecto a las persistentes disparidades raciales en el sistema
de justicia penal de Estados Unidos, incluido el desproporcionado número de
personas pertenecientes a las minorías raciales, étnicas y nacionales entra la
población reclusa".
Asimismo, instó a Washington a llevar a cabo "nuevos estudios que
determinen la naturaleza y el alcance del problema y a poner en marcha
estrategias nacionales o planes de acción para la eliminación de la
discriminación racial estructural".
Castigos alternativos
Por su parte, Human Rights Watch instó hoy en su comunicado a Estados
Unidos a eliminar las condenas mínimas obligatorias para todos los delitos de
drogas y pidió que los delitos menores relacionados con los estupefacientes sean
perseguidos con otras formas de castigo alternativas a la cárcel.
Asimismo, pidió a las autoridades que, en concordancia con la Convención,
prohíban las políticas o las prácticas del sistema judicial penal que limiten
los derechos de los procesados por motivos raciales o étnicos.
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