La raza
del reo fue un factor "real" en la condena a muerte de cientos de
acusados en un condado del meridional estado de Texas, según una
investigación de inminente publicación en Estados Unidos.
Por
Michael J. Carter - IPS
El estudio muestra que los acusados negros
tuvieron más posibilidades de ser condenados a muerte que los
blancos, según Scott Phillips, profesor de sociología y criminología
de la Universidad de Denver.
Los negros también tuvieron más posibilidades de ser condenados a
muerte por crímenes menos graves que los acusados blancos.
"Mi investigación sugiere que las disparidades raciales son reales",
dijo Phillips a IPS. La versión completa de la investigación se
publicará en Houston Law Review en el otoño boreal.
Phillips analizó la incidencia de la raza en 504 casos en los cuales
el fiscal del condado de Harris pidió el máximo castigo, entre 1992
y 1999.
Desde la restauración de la pena de muerte en Estados Unidos en
1976, en esa localidad se realizaron 102 ejecuciones de las 1.100
llevadas a cabo en todo el país. Si se tratara de un estado, este
condado superaría a todos los demás, excepto, obviamente, Texas.
En Harris "hubo más probabilidades de que se dictara la pena máxima
contra un acusado afroestadounidense que contra uno blanco", según
Phillips. Por cada 17 condenados negros hubo 12 blancos.
El estudio arrojó pruebas de discriminación en los casos de pena
capital al comparar juicios sobre la base de la vulnerabilidad de
las víctimas y la brutalidad del delito. El criterio de gravedad
para pedir el máximo castigo se fijo más alto en los casos de
acusados blancos.
"La disparidad racial quedó en evidencia tras analizar la seriedad
del delito", dijo Phillips. "Imponer un castigo igual contra delitos
desiguales es imponer un castigo desigual."
"Es un resultado perturbador", comentó Richard Dieter, director del
Centro de Información sobre Pena de Muerte. "El condado de Harris es
donde ocurrieron los peores problemas. El fiscal general pidió la
pena de muerte casi en cada caso que reunía los requisitos."
"No me sorprende", dijo a IPS Taft Foley, director de asesoramiento
legal de la oficina de Houston de la Asociación Nacional para el
Progreso de las Personas de Color (NAACP, por sus siglas en inglés),
una de las organizaciones pioneras por los derechos civiles de los
negros en los años 60.
Las estadísticas recogidas en el condado de Harris también mostraron
que la pena de muerte "se aplicó más en los casos de víctimas
blancas que negras", apuntó.
Esa conclusión es "común" y apareció en más de 20 investigaciones
hechas en todo el país, informó el periódico The New York Times el
29 de abril.
"Tenemos la tendencia a tener una 'perspectiva' racial, seamos o no
conscientes de ello", comentó Taft, y mencionó estereotipos de
negros que inspiraron temor sólo por eso.
"Los casos de víctimas blancas y acusados negros son los más temidos
en la comunidad", añadió Dieter. "Los fiscales y los jueces son
blancos. No sé si es intencional, pero ven al acusado como un
peligro. Eso pesa cuando, además, se añade el factor racial."
La fiscalía de distrito del condado de Harris no quiso hacer
comentarios acerca de la investigación de Phillips, que no ha sido
publicada aún.
Pero el asistente de fiscal Scott Durfee insistió en que las
decisiones han sido neutrales desde el punto de vista racial. Las
formalidades y procedimientos se mantienen idénticos desde
principios de los 80.
"El fiscal de distrito evalúa la calidad de las pruebas, las
posibilidades de éxito en el juicio y en la apelación y si habrá, o
no, justicia, al pedir la pena de muerte", explicó a IPS.
En 1987, en el caso de McCleskey vs. Kemp, la Corte Suprema de
Justicia estadounidense consideró que las pruebas estadísticas que
muestran disparidades raciales en las condenas a muerte no pueden
usarse para evitar ejecuciones, y que esa evidencia no viola la
Constitución.
El fallo fue ajustado, cinco contra cuatro, y los cuestionamientos
jamás cejaron.
El estudio de Phillips añade elementos de debate.
En abril, el juez de la Corte Suprema John Paul Stevens mencionó el
caso McCleskey versus Kemp al justificar su voto a favor de la
reanudación de las ejecuciones por inyección letal en Estados
Unidos.
Las ejecuciones estuvieron suspendidas siete meses mientras el alto
tribunal estudiaba recusaciones a su constitucionalidad.
La "significativa preocupación" por el riesgo de discriminación se
redujo de forma "drástica" tras el caso McCleskey vs. Kemp, señaló
el juez Stevens.
Pero el tribunal permitió que siguiera desempeñando un papel
"inaceptable en los casos de pena capital", añadió, al parecer para
distanciarse del fallo.
Activistas contra la pena de muerte aguardan con interés la
publicación de la investigación.