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El sobreviviente. McCain es héroe de Vietnam. Como
republicano, debe hacer equilibrismo en su campaña. |
Necesita separarse del gobierno pero sin desperdiciar los votos
conservadores.
Por Ana Baron - Clarín
John McCain estaba sentado en un banquito con su cuerpo ensangrentado, sus
dientes rotos y sus manos atadas cuando volvió a escuchar: "¿Está dispuesto a
confesar sus crímenes?" "No", respondió. Cada dos horas uno de sus torturadores
lo sostenía mientras que otros dos le pegaban duramente. Las sesiones duraron
cuatro días. McCain terminó en el piso de "la Plantación", la prisión de Hanoi
donde lo habían detenido en Vietnam del Norte, sin poder moverse, con sus
piernas y brazos partidos en varios pedazos.
La experiencia lo marcó para siempre. Desde entonces John McCain es "el
sobreviviente". Este año, cuando todos los analistas dieron por muerta su
campaña, McCain (71) logró resucitarla y se convirtió en el candidato a
presidente por el Partido Republicano pese a la oposición que le hizo la derecha
religiosa y sus pares republicanos en el Senado, que odian su carácter
temperamental. ¿Cuales son, sin embargo, las verdaderas posibilidades que tiene
de llegar a la Casa Blanca?
Sin duda la feroz interna entre Hillary Clinton y Barack Obama le ha dado una
gran ventaja. Hace ya casi dos meses que este héroe de la Guerra de Vietnam hace
campaña casi sin oposición. Sin embargo, a medida que la candidatura de Obama se
consolida, el desafío comienza a quedar en evidencia.
¿Qué puede hacer McCain para impedir que Obama lo asocie con George Bush, cuyo
bajo índice de popularidad ha batido todos los récords? En materia de política
exterior, en más de una ocasión McCain se alió con los neoconservadores de Bush
en la promoción de la democracia, los cambios de regímenes en Oriente Medio, y
el uso de la fuerza de forma preventiva. Fue en ese contexto que votó a favor de
la guerra de Irak.
Si bien ha sido muy crítico de la estrategia militar que instrumentó Bush, Mc
Cain se mostró siempre a favor del incremento de las tropas en Irak.
Reconociendo su error, McCain ha comenzado a hablar de un retiro de tropas que
debería terminar en el 2013. Pero el giro ha sido forzado y las duras críticas a
la propuesta de Obama de utilizar la diplomacia para lidiar con Raúl Castro o
Mahmoud Ahmadinejad no lo ayudarán a distanciarse de Bush, sino lo contrario.
McCain camina sobre una cuerda floja. Si se separa mucho de Bush podría perder
el apoyo de la América profunda, que sigue temiendo ataques como el del 11 de
setiembre y que considera que las declaraciones de Obama en favor de la
diplomacia derivan de su falta de experiencia y/o patriotismo. Si acepta ser el
candidato oficialista, quedará asociado a los fracasos de Bush.
Todo indica que con ese dilema en mente, McCain decidió conservar entre sus
asesores a dos neoconservadores, Robert Kagan y William Kristol, que aseguran la
continuidad con respecto al conflicto árabe-israelí, Irán y Corea del Norte,
todos temas que preocupan a los que dicen que la seguridad nacional es la
prioridad.
Más aún, a nivel de América latina, McCain se comprometió a instrumentar una
política más activa en Cuba que la de Bush. Dijo que buscará procesar a altos
funcionarios cubanos implicados en asesinatos o tráfico de drogas, incluyendo a
Fidel y Raúl Castro. La iniciativa forma parte de las "nuevas relaciones" que
quiere mantener con la región para, entre otras cosas, frenar lo que llaman el
populismo, con Hugo Chávez a la cabeza.
En cuanto a lo económico, McCain votó en dos ocasiones contra el recorte de
impuestos propuesto por el presidente, pero últimamente ha comenzado a cambiar
de posición, lo que le hará más difícil distanciarse de la responsabilidad que
le adjudican a Bush por la crisis económica y financiera que vive el país.