Lo que se vive esta semana en Florida parece ser la
primera confrontación de la campaña presidencial de cara a las elecciones de
noviembre de este año.
Por José Baig -
Mundo USA / BBC
Un día después de que John McCain se tomara un café cubano en Miami, los
aspirantes demócratas, Barack Obama y Hilary Clinton, aterrizaron en el
estado. Obama para vender la idea de que ya es candidato. Clinton, para
prometer que seguirá peleando por la nominación.
Al acusar a McCain de querer continuar las políticas del presidente George
W. Bush y hablar de Hillary Clinton como alguien que "merece nuestra
admiración y respeto", Barack Obama quiso mandar el mensaje de que su pelea
con la ex primera dama ya terminó y que ahora su adversario es el candidato
republicano.
Sin embargo, el camino no está para nada despejado, pues la senadora
Clinton ya prometió seguir peleando para que se reconozcan los resultados de
las primarias en ese estado y en Michigan, castigados por la directiva
demócrata por adelantar los comicios internos.
Obama tiene también por delante el desafío de aclarar el viernes ante la
influyente comunidad de exiliados cubanos de Miami las acusaciones de querer
reunirse "incondicionalmente" con el presidente de Cuba, Raúl Castro, que hizo
ante ese mismo auditorio el senador McCain.
Bush III
"Estamos en el umbral de poder obtener esta nominación", dijo el senador
Obama durante un mitin en Tampa, sin hacer referencia a las primarias del
martes, que perdió en Kentucky y ganó en Oregon.
También respondió a las críticas que le hizo el martes el senador John
McCain al acusarlo de querer reunirse con los dirigentes de países que el
actual gobierno considera hostiles hacia Estados Unidos.
"No nos podemos dar el lujo de continuar con la política exterior de George
Bush durante cuatro años más. Por eso, no nos podemos dar el lujo de elegir a
John McCain", dijo.
Agregó que McCain "quiere perpetuar los mismos errores que ha cometido
George Bush durante los últimos ocho años".
También criticó el hecho de que McCain tenga en su campaña a algunos
destacados "cabilderos" (pagados por empresas privadas y grupos de presión
para influir en la elaboración de leyes) manejando su campaña, a pesar de que
hace diez años el propio senador presentó una ley para prohibir esa práctica.
"El John McCain de entonces estaría muy decepcionado del John McCain de
ahora", ironizó Barack Obama.
El fantasma del recuento
Pero no todo fueron ataques para McCain. Obama también tuvo palabras para
su rival en la nominación presidencial demócrata, la senadora Hilary Clinton.
"La senadora Hilary Clinton ha hecho una campaña excepcional y merece toda
nuestra admiración y respeto", dijo. Agregó que Clinton "ha traspasado
barreras que van a abrir nuevas oportunidades para muchas personas, entre
ellas mis dos hijas".
Pero la ex primera dama obvió el cortés epitafio de Obama y se concentró en
prometer durante un mitin en Boca Ratón que los delegados de Florida van a
estar sentados en la Convención Nacional Demócrata de agosto. Incluso comparó
esa reivindicación con la lucha por los derechos civiles en los años 60.
Las elecciones primarias de Florida y Michigan fueron anuladas por las
autoridades demócratas porque las direcciones estatales del partido
adelantaron la fecha de la votación. Pero Clinton insiste en que esos votos
deben ser contados.
"La enseñanza del 2000 aquí en Florida es clara: si hay votos que no se
cuentan no se cristaliza la voluntad de la gente y pierde la democracia",
dijo. Agregó que cuando eso pasa "el candidato con menos votos es declarado el
ganador".
Se refería a las elecciones presidenciales del año 2000, cuando a
consecuencia de la cerrada votación entre el actual presidente, George Bush, y
el entonces vicepresidente, Al Gore, se produjo un recuento de votos que dejó
en muchos la sensación de que se le arrebató el triunfo a Gore.
En la noche, durante un encuentro de la senadora con seguidores en la
universidad de Miami, se escuchaba un cántico constante: "que cuenten nuestros
votos, que cuenten nuestros votos".
Aunque no logre que la directiva nacional del Partido Demócrata cambie de
posición con respecto a Florida y Michigan, la senadora Clinton prometió que
seguirá en la carrera por lo menos hasta que termine todo el proceso de
primarias el 3 de junio, cuando se hayan celebrado elecciones en Puerto Rico,
Montana y Dakota del Sur.
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