os dos tienen mucho interés en hacerlo: Barack Obama y John McCain se
pusieron de acuerdo para atraer la atención de los medios, haciendo campaña
desde ahora uno contra el otro. El candidato republicano, cuya designación
en la convención de septiembre está asegurada desde hace dos meses, tiene
necesidad de regresar a las noticias después de la tranquilidad que le ha
valido el enfrentamiento de los dos rivales demócratas. En cuanto a Obama,
él se dedica, con ostensible lujo de deferencia, a manifestar que para él
las elecciones primarias ya terminaron y que no tiene nada más que debatir
con Hillary Clinton.La táctica del senador de Illinois no está tan clara.
El equipo de Clinton no es el único que se pregunta por qué Obama decidió no
hacer campaña en Virginia Occidental, donde el martes los electores
demócratas estaban convocados a votar. La respuesta se encuentra en parte en
los sondeos, que le daban a la senadora de Nueva York una ventaja de entre
25 a 40 puntos sobre su competidor, lo que hizo que éste prefiera otorgarle
un triunfo sin gloria.
Pero hay otra razón en esta actitud: Virginia Occidental, como Kentucky,
donde se votará el 20 de mayo, es un estado de fuerte población obrera
blanca, entre la cual la candidatura de Obama suscita reacciones racistas.
Esos estados de los Apalaches Ohio, Pensilvania, Virginia Occidental y
Kentucky , marcados por la vieja industria, son regiones de cohabitación
hostil entre dos proletariados, el blanco y el negro. Los sondeos han
mostrado que es frecuente la motivación "racial" en el voto de los electores
demócratas en las primarias, sobre todo en los estados predominantemente
obreros y en los que existe una fuerte minoría afro-americana.
Porque sabe que en esta parte del país la batalla ante McCain será
difícil, Obama quiere franquear las fronteras trazadas desde los años
ochenta entre estados "rojos", o republicanos, y "azules", o demócratas.
Trata de cruzar las líneas adversas hacia el oeste y el sur, y dirigirse a
los electores independientes. Tenía previsto empezar esta semana una gira
por Missouri, Michigan y Florida, destinada a presentar su programa
presidencial.
Además, Obama otorgó a la revista "The Atlantic" una larga entrevista
sobre el Medio Oriente, donde reiteró que en su opinión es imposible tener
discusiones con Hamas en tanto dicho movimiento islámico no haya cambiado su
postura sobre el derecho a existir del Estado de Israel. Uno de los expertos
de su equipo de política exterior, Robert Malley, ha tenido encuentros con
funcionarios de Hamas, a nombre del International Crisis Group, una
asociación civil con sede en Bruselas. Pero el equipo de campaña de Obama
anunció que este ex asesor de Bill Clinton decidió suspender toda relación
con Hamas.
Sin embargo, acusado por John McCain de ser el candidato preferido de
Hamas, Obama respondió que el republicano "había perdido la brújula",
palabras que fueron interpretadas como una alusión a la edad del senador de
Arizona, que cumplirá 72 años en agosto. Por su parte, McCain declaró que
este era un tema de discusión legítima, lo que muestra que los dos hombres,
que ya se comportan como los adversarios de las elecciones generales, la
emprenden uno contra el otro para seducir al electorado del centro: nada de
regalos, pero sí mucho respeto mutuo.