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El republicano John McCain y el demócrata Barack Obama. |
La campaña presidencial en
EE.UU. ha entrado en una nueva fase, con ataques directos entre el demócrata Barack Obama y el republicano John McCain, que se intensificaron hoy, mientras
Hillary Clinton resiste la presión para que abandone.
Tanto las huestes de Obama como
las de McCain definen sus líneas de batalla, pues los republicanos ya asumen
que el senador negro será el rival a batir, según confirmó hoy Joseph
Lieberman, un ex congresista demócrata, ahora independiente y apoyo clave de
McCain.
Obama repitió hoy en una entrevista en CNN una frase que puede convertirse en
una especie de eslogan de su campaña: "John McCain esencialmente ofrece cuatro
años más de las mismas políticas que nos han metido en la situación en la que
estamos ahora".
El senador por Illinois explota con ello el descontento generalizado con el
presidente George W. Bush, plasmado en sus bajos índices de aprobación y
agravado por las dificultades económicas por las que pasa el país.
El bando de McCain también tantea los puntos débiles de Obama.
Mitt Romney, ex gobernador de
Massachusetts y ex rival de McCain que se ha pasado a su lado, afirmó que un
líder del grupo radical Hamás "ha dicho que apoya a Barack Obama. Es algo
embarazoso y la razón es bien clara. Barack Obama ha dicho que si es elegido
presidente, se sentará con (el presidente iraní, Mahmud) Ahmadinejad".
Acusaciones similares ha hecho el propio McCain, quien se tomó hoy el día libre,
en un intento de presentar a Obama como un político ingenuo y sin experiencia
en política exterior.
La convidada de piedra es, por supuesto, Clinton, quien también se dio un
descanso por el Día de la Madre, que se celebra hoy en Estados Unidos. Envió en
su lugar a algunos de sus asesores clave a los programas matutinos de
entrevistas a sacar el cuello por ella.
Howard Wolfson, uno de sus principales consejeros, rechazó la idea de que las
largas elecciones primarias están debilitando al partido demócrata.
"Si Barack Obama quiere que
Hillary Clinton abandone la campaña, la debería ganar, ganar en Virginia
Occidental, Puerto Rico y Kentucky", dijo en una entrevista en 'Fox'. Clinton
tiene ventaja en esos tres estados, de los seis que quedan por votar.
El estilo combativo de Howard contrastó con el de David Axelrod, el principal
estratega de Obama, que en el mismo programa puso bálsamos a la relación entre
ambos.
"Ahora los sentimientos están muy
encendidos -dijo-. Esos sentimientos sanarán con el tiempo. Tendremos unidad en
el otoño", cuando se celebrarán las elecciones generales.
El propio Obamacalificó hoy a Clinton como "una candidata extraordinaria".
Los estilos reflejan las
prioridades de las respectivas campañas, dado que lo que a Obama le interesa
ahora es ganarse a los votantes de Clinton para que no se queden en su
casa el día del voto crucial en las elecciones de noviembre.
Mientras, la senadora lucha por la supervivencia. Wolfson reveló que su campaña
tiene una deuda de unos 20 millones de dólares (13,3 millones de euros).
Clinton ha prestado a sus arcas electorales 11 millones de dólares (7,3 millones
de euros) hasta ahora y está abierta a la posibilidad de aportar más, dijo en
«NBC» el director de su campaña, Terry McAuliffe.
McAuliffe reconoció que es "muy improbable" que Clinton obtenga más delegados
que Obama al final de las primarias.
Su plan para la victoria, según
detalló McAuliffe, es lograr superar a Obama en número de votos totales
recibidos, contando los emitidos en Florida y Michigan, que fueron
descalificados inicialmente porque los partidos demócratas de ambos estados
adelantaron la fecha de los comicios.
Eso mostraría la fortaleza de la candidatura de la ex primera dama a los
'superdelegados', líderes del partido que votan según su parecer en la
convención que ungirá al representante demócrata para las elecciones generales.
Clinton gozó de una ventaja en el número de apoyos de los notables de un partido
donde su marido, el ex presidente Bill Clinton, tiene un peso enorme. Obama, sin
embargo, la acaba de superar en número de superdelegados, según la mayoría de
las estimativas.