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(IAR Noticias)
13-Mayo-08
Con el mercado de valores desplomándose y sin perspectiva de un final a nuestras
cuitas económicas, ¿no estamos al menos satisfechos de no haber privatizado la
Seguridad Social?
Por Robert B. Reich (*) - Revista Sin Permiso
L o mejor que no ocurrió durante el mandato de Bush es que no se privatizara la
Seguridad Social, como quería Bush.
Si lo hubiéramos hecho, los hijos del baby boom que se irán jubilando en unos
pocos años estarían peor aún de como están ya ahora. Ahora están bregando con
planes de pensiones que tienen valores harto inferiores a sus cálculos, y con
unos valores de la vivienda en caída libre.
Al menos, pueden contar con un cheque mensual de la Seguridad Social.
Pero si hubiéramos privatizado, los jubilados en ciernes serían totalmente del
mercado de valores. Y miren lo que ha pasado en ese mercado. Comparando,
ajustados a la inflación, los valores accionariales de ahora con los de hace
diez años, el índice S&P 500 ha subido un poco más del 1% anual. Los bonos del
Tesoro se han comportado un poco mejor. Retrocedan sólo 9 años, y no hay la
menor ganancia. Retrocedan 8, y el mercado ha bajado un promedio del 1,4% anual.
Sí, ya sé, han sido tiempos duros. Primero, el estallido de la burbuja
tecnológica, luego el 11 de Septiembre, luego Enron, luego el estallido de la
burbuja inmobiliaria, luego el desplome del crédito. Pero en ésas estoy. No
podemos confiar necesariamente en el mercado de valores.
Y quienquiera que piense que el mercado recuperará pronto todo el terreno
perdido, es que se ha emborrachado de concentrado de Wall Street. La Fed sólo
puede hacer lo que puede hacer. Es reacia a seguir recortando los tipos de
interés a causa de las fuerzas inflacionarias. Por otro lado, el paquete de
estímulos es demasiado pequeño. Unos pocos centenares de dólares no llevarán a
los consumidores a comprar más. Están pagando mucho más por la gasolina y por
los alimentos y por el seguro de enfermedad; su capacidad de pago se está
reduciendo; están muy endeudados, y los valores de sus viviendas están bajando.
La confianza de los consumidores se está desplomando.
Imaginen, pues, si los jubilados no tuvieran la Seguridad Social.
Desde luego: el mercado de valores se ha comportado bien en los últimos 50 años.
Pero ha habido décadas, como la de los 70 o la presente, en las que ha sido un
desastre. Por eso tenemos la Seguridad Social, porque si tenéis una mala racha y
quedáis atrapados por una corriente cuesta abajo, todavía tendréis algo a que
agarraros en vuestra jubilación. Si hubiéramos privatizado, no tendrías nada a
que agarraros. Y os estrellaríais.
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(*)Robert B. Reich es un especialista en economía y derecho laboral. Fue Secretario
de Trabajo en el primer gobierno Clinton.
Traducción: Roc F. Nyerro
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