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El cuerpo de Fadel Shana, el cámara de Reuters asesinado el 16 de abril de 2008 por el Ejército israelí. |
Al menos 500
periodistas fueron asesinados a causa de su trabajo en los últimos
15 años. Pero los perpetradores fueron juzgados en menos de 15 por
ciento de los casos, según el no gubernamental Comité para la
Protección de Periodistas (CPJ).
Por
Mirela Xanthaki - IPS
"Que se le permita al asesino de un periodista caminar
libremente por la calle envía una señal terrible" perjudicial para estos
profesionales, dijo Joel Simon, director ejecutivo de la organización con sede
en Nueva York.
El asesinato es usado por los estados como la forma última de censura. Cuanto
más de estos casos quedan sin castigar, mayor silencio de la prensa. Sólo en
2007 hubo 65 asesinatos de periodistas relacionados con su trabajo: fue el
segundo año más mortal de que el CPJ tenga registro. Los gobiernos carecen de la
voluntad o capacidad de juzgar la mayoría de estos casos, señaló el Comité.
En una conferencia de prensa en la sede de la Organización de las Naciones
Unidas (ONU) el 29 de abril, Simon presentó el "índice de impunidad" del CPJ,
junto al director de Comunicaciones del Comité, Abi Wright, y a la premiada
periodista filipina Sheila Coronel.
El índice enumera los países donde los asesinos no son investigados ni
definidos, y se publica año a año en la víspera del Día Mundial de la Libertad
de Prensa, que se celebra este sábado, 3 de mayo.
En noviembre, el CPJ también presentó la Iniciativa Global para Combatir la
Impunidad.
Países que han estado en la lista en el pasado la refutaron atacando la
metodología empleada por el Comité. Esta vez, el índice simplemente toma nota de
los casos de periodistas asesinados en directa relación con su trabajo y por los
cuales no hubo condena alguna. Para que un país sea incluido en la lista, debe
haber más de cinco casos de asesinato sin resolver entre los años 1998 y 2007.
Aunque expresa alarma por la cantidad de periodistas asesinados en zonas de
conflicto, el Comité no incluye esos casos. Pero sí aquéllos en que se condenó
al asesino pero no al autor intelectual, considerados sin resolución.
Los países que ocupan los primeros puestos del Índice fueron Iraq, Sierra Leona
y Somalía, los tres con conflictos armados internos.
Pero los restantes nueve de la lista son democracias como India, Rusia y México,
que tienen un gobierno, cuerpos policiales, fiscales y un poder judicial en
funciones, pero donde los asesinatos de periodistas siguen sin ser castigados.
A veces los periodistas son asesinados simplemente por escribir sobre corrupción
a bajo nivel, dijo Coronel. Citó el ejemplo de un periodista en Filipinas muerto
tras revelar que un alcalde había robado vigas de sitios públicos en
construcción para usar con fines personales.
Estos crímenes disuaden a otros periodistas locales de escribir sobre
corrupción. Y el hecho de que no haya ningún arresto inspira más matanzas.
El CPJ observa que hay otras maneras, más sofisticadas, de marginar y silenciar
a la prensa, a veces organizadas por funcionarios gubernamentales y, en otros
casos, por redes delictivas.
Las intimidaciones y amenazas pueden tener el mismo resultado a la hora de
censurar a los periodistas. Como dijo Simon, el hecho de que un país no esté en
la lista no significa que esas matanzas no ocurran; sólo significa que no están
confirmadas.
El índice aspira a que la comunidad internacional ejerza presión. Las condenas a
menudo ocurren cuando son asesinados periodistas de Estados Unidos u otros
países. Pero en otros casos, con frecuencia no hay acciones de los gobiernos.
Los asesinatos sin consecuencias tienen un impacto de mayor alcance en la
difusión del miedo en la sociedad, impidiendo la libre circulación de ideas y
perjudicando a la libertad de expresión, señaló Simon.
"Exigimos acción, investigaciones rigurosas y juicios vigorosos en todos los
homicidios de periodistas", agregó.