Mientras que el hambre estructural esta implícito en las estructuras del
subdesarrollo. Causa el 95% de las muertes y es el hambre que realmente pide a
gritos la intervención de la comunidad internacional.
Las características de la pobreza son sus mismas maneras privativas,
arraigadas y sujetas a la falta de uno u otro sector socioeconómico: La pobreza
es carencia de recursos para poder vivir. El presidente del Banco Mundial,
Robert Zoellick en reunión conjunta del Banco Mundial y el Fondo Monetario
Internacional alertaron de que el alza de los precios alimenticios ha destruido
gran parte de los avances en el combate contra la pobreza.
Por su parte, la FAO atribuyó esta subida al cambio climático, al aumento de
la demanda y a "ataques especulativos" en los mercados globales.
El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, en rueda de prensa previa a
la Asamblea de Primavera conjunta de ambos organismos, BM y FMI, expresó que "En
muchos países en desarrollo los pobres gastan hasta el 75 por ciento de sus
ingresos en comida".
El aumento de los precios ha sido el detonante de manifestaciones, en algunos
casos violentos, en países tan distantes como Pakistán, México, Egipto o Haití.
En la nación caribeña han muerto al menos cinco personas durante las revueltas.
El responsable de la institución financiera calculó que el efecto de la
actual crisis alimenticia en la reducción de la pobreza en el mundo equivale a
siete años perdidos.
Por su parte, José Graziano da Silva, director regional de la FAO, dijo en
una rueda de prensa en Brasilia que los precios de los alimentos serán uno de
los asuntos centrales en la XXX Conferencia Regional que ese organismo celebrará
la semana próxima.
A la conferencia asistirán ministros y delegados de 33 países de América
Latina y el Caribe, regiones que producen la gran mayoría de los alimentos que
se consumen en el mundo pero que, paradójicamente, están marcadas por el hambre
y la miseria, apuntó. "De aquí sale la mayoría de las frutas, verduras,
legumbres y carnes que abastecen a todos los continentes, pero no se observan
progresos sustantivos en la reducción del hambre en la región y la desnutrición
es alarmante entre los niños menores de cinco años", dijo Graziano.
Indicó que en países como Chile, Brasil, Argentina y Perú "ha habido
progresos", pero señaló que en Centroamérica y el Caribe "esos progresos han
sido mucho más lentos o, incluso, ha habido retrocesos". Según el funcionario de
la FAO, "si se pintan de rojo en un mapamundi las regiones más desiguales del
planeta, América Latina aparecerá totalmente ensangrentada, e incluso peor que
África".
En las naciones de ingresos medios, en las que se encuentran Brasil y
Argentina, que además son productores agrícolas, lo que podría ocurrir es que
los pobres se vuelvan más pobres, alertó el BM. (En este caso seria la miseria)
Jean Ziegler, hace dos meses escribió un texto franco, directo, fuerte, sin
concesiones, que habla precisamente de este grave problema del hambre en el
mundo. Actualmente tiene una validez incuestionable. Desgraciadamente.
I. Cada cinco segundos, un niño menor de diez años muere de hambre o por sus
secuelas inmediatas. Más de 6 millones en 2007.
Cada cuatro minutos, alguien pierde la vista debido a la falta de vitamina A.
Hay 854 millones de seres humanos gravemente infraalimentados, mutilados por el
hambre permanente
Esto ocurre en un planeta que rebosa de riquezas. El hombre valiente y
enormemente competente que dirige la FAO, Jacques Diouf, constata que en el
estado actual de desarrollo de las fuerzas agrícolas de producción, el planeta
podría alimentar sin problemas a 12.000 millones de seres humanos, es decir, el
doble de la población mundial actual.
Conclusión: esta masacre cotidiana por el hambre no obedece a ninguna
fatalidad. Detrás de cada víctima hay un asesino. El orden mundial actual no
sólo es mortífero, además es absurdo. La masacre está instalada en una
normalidad inmóvil.
La ecuación es simple: quien tiene dinero come y vive. Quién no lo tiene
sufre, se convierte en un inválido o muere. No existe la fatalidad. Cualquier
muerte por hambre es un asesinato.
II. El mayor número de personas infraalimentadas, 515 millones, viven en
Asia, donde representan el 24% de la población total. Pero si hablamos de la
proporción de las víctimas, el precio más alto lo paga el África subsahariana,
donde hay 186 millones de seres humanos permanente y severamente
infraalimentados, es decir, el 34% de la población total de la región. La
mayoría de estas personas padecen lo que la FAO denomina «el hambre extrema», su
ración diaria se sitúa como media en 300 calorías por debajo del régimen de la
supervivencia en condiciones soportables.
Un niño privado de la alimentación adecuada en cantidad suficiente desde que
nace hasta los 5 años, padecerá las secuelas durante toda su vida. Por medio de
terapias especiales practicadas bajo supervisión médica, se puede reintegrar a
la existencia normal a un adulto insuficientemente alimentado temporalmente,
pero en un niño menor de 5 años es imposible. Privadas de alimento, sus células
cerebrales habrán sufrido daños irreparables. Régis Debray llama a estos
pequeños «los crucificados de nacimiento»
El hambre y la desnutrición crónicas constituyen una maldición hereditaria:
todos los años, cientos de miles de mujeres africanas severamente
infraalimentadas dan nacimiento en el mundo a cientos de miles de niños
irremediablemente afectados. Todas esas madres desnutridas y que, sin embargo,
dan la vida, recuerdan a las mujeres condenadas de Samuel Beckett que «dan a luz
a caballo sobre una tumba, el día brilla por un instante y después, de nuevo, la
noche»
Una dimensión del sufrimiento humano está ausente en esta descripción: la de
la angustia lacerante e intolerable que tortura a cualquier ser muerto de hambre
desde que se despierta. ¿Cómo, durante el día que comienza, podrá asegurar la
subsistencia de los suyos, y la suya propia? Vivir en esa angustia es,
seguramente, todavía más terrible que soportar las múltiples enfermedades y
dolores físicos que se ceban en ese cuerpo hambriento.
La destrucción de millones de africanos por el hambre ocurre en una especie
de normalidad estática, todos los días, en un planeta desbordante de riquezas.
En el África subsahariana, entre 1998 y 2005, el número de personas grave y
permanentemente infraalimentadas aumentó en 5,6 millones.
III. Jean-Jacques Rousseau escribió: «Entre el débil y el fuerte la libertad
oprime, la ley libera». Con el fin de reducir las desastrosas consecuencias de
las políticas de liberalización y privatización extremas ejecutadas por los amos
del mundo y sus mercenarios (FMI, OMC), la Asamblea General de las Naciones
Unidas decidió crear y proclamar como una cuestión de justicia un nuevo derecho
humano: el derecho a la alimentación.
El derecho a la alimentación es el derecho a tener acceso regular, permanente
y libre, bien directamente o bien por medio de compras dinerarias, a una
alimentación cuantitativa y cualitativamente adecuada y suficiente que se
corresponda con las tradiciones culturales del pueblo al que pertenece el
consumidor y que garantice la existencia física y psíquica, individual y
colectiva, libre de angustia, satisfactoria y digna.
Los derechos humanos, ¡desgraciadamente!, no están inscritos en el Derecho
positivo. Lo que significa que todavía no existe ningún tribunal internacional
que haga justicia a los hambrientos, defienda su derecho a la alimentación,
reconozca su derecho a producir sus alimentos u obtenerlos comprándolos con
dinero y proteja su derecho a la vida.
IV. Todo va bien mientras que gobiernos como el del presidente Luiz Inácio
Lula da Silva en Brasília o el presidente Evo Morales en La Paz movilizan por su
propia voluntad los ingresos del Estado, con el fin de garantizar a cada
ciudadano su derecho a la alimentación. Sudáfrica es otro ejemplo. El derecho a
la alimentación está inscrito en la Constitución. Ésta establece una Comisión
nacional de los derechos humanos, compuesta en paridad por miembros nombrados
por las organizaciones de la sociedad civil (Iglesias, sindicatos y distintos
movimientos sociales) y miembros designados por el Parlamento.
Las competencias de la Comisión son amplias. Desde que entró en
funcionamiento, hace cinco años, la Comisión ya ha conseguido victorias
importantes. Puede intervenir en todos los ámbitos implicados en la negación del
derecho a la alimentación: expulsión de campesinos de sus tierras; autorización
de los municipios a sociedades privadas para la gestión del suministro del agua
potable que implique cuotas prohibitivas para los habitantes más pobres; desvío
del agua de riego por las sociedades privadas en detrimento de los agricultores;
incumplimiento de los controles de calidad de los alimentos que se venden en
barrios marginales, etcétera.
Pero, ¿en cuántos gobiernos, especialmente en el Tercer Mundo, existe la
preocupación cotidiana prioritaria del respeto al derecho a la alimentación de
sus ciudadanos? Ahora bien, en los 122 países denominados del Tercer Mundo viven
actualmente 4.800 millones de los 6.200 millones de personas que poblamos la
tierra.
V. Los nuevos amos del mundo tienen pánico a los derechos humanos. Los temen
como el diablo al agua bendita. Porque es evidente que una política económica,
social y financiera que cumpliera al pie de la letra todos los derechos humanos,
rompería tajantemente el orden absurdo y mortífero del mundo actual y
necesariamente originaría una distribución más igualitaria de los bienes,
satisfaría las necesidades vitales de las personas y las protegería del hambre y
de una gran parte de sus angustias.
Por lo tanto, el objetivo final de los derechos humanos encarna un mundo
completamente diferente, solidario, liberado del menosprecio y más favorable a
la felicidad.
Los derechos humanos políticos y civiles, económicos, sociales y culturales,
individuales y colectivos son universales, interdependientes e indivisibles. Y
son el horizonte actual de nuestra lucha.
Jean Ziegler, afirmó, en una entrevistas con la Radio Televisión de Baviera,
y radios francesas, ayer 14 de abril que el uso de biocombustibles se ha
convertido en un "crimen contra la humanidad" en vista de los problemas que
tiene actualmente el mundo con el precio de los alimentos.
Ziegler dijo que la quema de cientos de millones de toneladas de maíz,
cereales, arroz y otros productos para producir biocombustibles era un factor
primordial en las fuertes alzas de los precios de los alimentos, aunque admitió
que no era el único.
Otros factores aludidos, son la política del Fondo Monetario Internacional
-que obliga a muchos países del tercer munddo a tener una agricultura orientada
la exportación a costa de la economía de subsistencia.
"Los argumentos no tienen validez ante el desastre que nos amenaza. Hoy, el
uso y fomento de biocombustibles es un crimen contra la humanidad", dijo Jean
Ziegler.
Frases de Jean Ziegler:
"Vivo en el país más rico del mundo, cuya única materia prima es el dinero de
los demás" (en referencia a Suiza)
"Así, las 255 fortunas privadas más importantes del mundo suman, en conjunto,
un billón de dólares, que equivale a la renta anual acumulada de los 2,5
billones de personas más pobres del planeta, es decir, el 40% de la población
mundial"
"La ecuación es sencilla: quien tiene dinero, come y vive; quien no lo tiene,
se queda inválido o muere"
"Quien muere de hambre es víctima de un asesinato"
"Ningún gobierno de ningún país endeudado del Tercer Mundo tiene la menor
posibilidad de imponer al FMI una política soberana, orientada a la satisfacción
de las necesidades de su propia población"
"Toda resistencia a la privatización del mundo es anatematizada. Quien quiera
que ponga en peligro la riqueza excepcional de los ricos se coloca ipso facto
fuera del mundo civilizado. La ideología neoliberal colma de tranquilidad a los
más pudientes"
"La individualidad civil no es otra cosa sino esa aventura en la que el ser
afirma de forma plena su singularidad sin olvidar para nada sus subordinaciones
para con el mundo"
"El hombre es el único sujeto de la historia, tanto de su historia propia
como de la historia del mundo"
"Se produce entonces una regresión: el gladiador se convierte en la figura
emblemática del modelo social dominante. El fuerte tiene la razón, el débil está
equivocado"
Jean Ziegler es ponente especial del Consejo de los Derechos Humanos de
las Naciones Unidas para el derecho a la alimentación y relator especial de ONU
para el Derecho a la Alimentación y profesor de sociología en la Universidad de
Ginebra. Es Doctor en Derecho y Ciencias Económicas y Sociales por la
Universidad de Berna. Nació en Suiza, el 19 de abril de 1934).
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