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En el Congreso legislativo, McKinney denunció la similitud entre
los paquetes de ayuda alimentaria y las bombas de racimo lanzadas
por Estados Unidos en Afganistán en 2001. |
Mientras los medios de Estados
Unidos están concentrados en la pugna entre los senadores Barack Obama y
Hillary Clinton, es posible que millones de votantes ni siquiera estén al
tanto de que existe una opción fuera del gobernante Partido Republicano y
del opositor Partido Demócrata.
Por Matthew Cardinale - IPS
"Se necesita espacio para muchas corrientes políticas en
el discurso estadounidense. Pero los medios corporativos no informan a las
personas", dijo a IPS durante una entrevista de 90 minutos la favorita a
convertirse en candidata a presidenta por el Partido Verde, Cynthia McKinney.
Es una ex congresista afroestadounidense que promueve una alianza
"verde-negra".
La plataforma del Partido Verde --fundado en 2001 como sucesor de la
Asociación de Partidos Verdes Estatales-- gira en torno al ambientalismo, la
no violencia, la justicia social y la organización de base. Tiene poco más
de 300.000 votantes registrados en todo el país y candidatos en 20 estados
más Washington DC (Distrito de Columbia).
McKinney, ex representante en el Congreso legislativo por el sudoriental
estado de Georgia, abandonó el Partido Demócrata el año pasado decepcionada
por el fracaso de esa fuerza política en poner fin la ocupación de Iraq, y
ahora procura ser la candidata presidencial verde.
Ganó las primarias del Partido Verde en los estados de Arkansas (sur),
Illinois (centro) y Washington DC. Ralph Nader, que le dio estatura nacional
al partido con su candidatura en 2000, había ganado las internas en
California (oeste) y Massachusetts (noreste) antes de anunciar que se
presentaría como independiente en los próximos comicios presidenciales de
noviembre.
McKinney también ganó las internas en Wisconsin (norte) y Rhode Island
(noreste), y tiene ahora un total de 71 delegados en la convención
partidaria. Los demás precandidatos del partido son Kent Mesplay, con 10
delegados, Howie Hawkins, con ocho, Jesse Johnson, con dos, y Kat Swift,
también con dos.
Las posibilidades de que McKinney gane la candidatura en la convención
nacional verde, que se celebrará en la nororiental ciudad de Chicago este
verano boreal, son "muy altas", dijo a IPS el editor del Ballot Access News,
Richard Winger, aunque señaló que las chances del Partido Verde de ganar las
elecciones de noviembre son "una en un millón".
"Este país, aunque se presume de ser un modelo, es uno de los menos
democráticos, pues las leyes electorales, las leyes sobre el financiamiento
de campañas y las leyes sobre los debates discriminan abiertamente a todos
los partidos menos dos", el Republicano y el Demócrata, sostuvo Winger.
"Nos gustaría ver que nuestra opción electoral obtenga cinco por ciento de
los votos", dijo el portavoz nacional del Partido Verde, Scott McLarty.
Aunque un triunfo en noviembre está descartado, muchos activistas se
entusiasman con la campaña de McKinney, que inspira una "coalición
verde-negra".
"El Partido Verde es básicamente un partido de blancos. Ellos lo saben muy
bien, excepto en Massachusetts y Washington DC, donde se fusionaron con el
Partido del Arco Iris. En esos dos estados hay un poco más de negros", dijo
a IPS la precandidata.
"Hay una gran necesidad de que se conozcan los valores del Partido Verde
entre todos los habitantes del país, no sólo unos pocos", señaló.
El Partido Verde reconoce este problema. "Eso es verdad excepto en ciertos
lugares. En Washington DC, los miembros del Partido Verde son en su mayoría
negros. Entre los líderes hay mucha diversidad", dijo McLarty.
"En las décadas pasadas estaba la creencia de que el movimiento ambiental
era un fenómeno blanco, y que el Partido Verde estaba solamente asociado a
la ecología, aunque cubrimos otros temas, como la salud y la guerra",
explicó a IPS.
"Muchos votantes negros han mostrado una fuerte lealtad al Partido
Demócrata. Cuando las personas sienten gran lealtad a un partido, hay menos
posibilidades que apoye a otras fuerzas políticas nacientes", añadió.
"Esto siempre ha sido así con los partidos menores en Estados Unidos. Los
afroestadounidenses podrían estar lo suficientemente molestos para abandonar
los dos partidos mayores. Pero la tradición de hace 100 años muestra que los
negros no se interesan en otros partidos", dijo Winger.
McKinney, McLarty y Winger tienen diferentes ideas de cómo el Partido Verde
debe enfocar su desarrollo político.
"Yo hice un llamado a que se presenten candidatos, porque el objetivo de un
partido es ganar cargos. Se han reunido exitosamente más de 500 candidatos",
dijo McKinney.
Sin embargo, el hecho de que el Partido Verde no esté en la lista de
votación de Georgia, el estado de McKinney, es un "punto débil", dijo Winger.
Se tienen que juntar más de 40.000 firmas para julio para cambiar esa
situación, pero hasta ahora sólo se han conseguido 3.000.
"Algunas personas han estado fuera del sistema político por mucho tiempo,
dijo McKinney. "Optaron por no involucrarse en el proceso político. Luego de
una serie de decepciones, las personas tomaron una decisión racional.
Lamentablemente, las tasas de participación en Estados Unidos están muy por
debajo a la de otros países", añadió.
En los últimos años, los partidos verdes acumulan éxitos electorales en todo
el mundo, particularmente en Europa.
"El Partido Verde participó de la coalición que gobernó en Alemania, en
Irlanda y en el parlamento de Kenia. El Partido Verde es internacional",
dijo McKinney.
"Tenemos un sistema en Estados Unidos por el cual el que gana se lleva todo,
y deriva en el conformismo. Las leyes en Georgia limitan el acceso a la
postulación electoral. El Partido Verde es una fuerza política que merece
ser edificada", afirmó.