(IAR Noticias) 18-Abril-08
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McCain, en un acto con veteranos de guerra. (Foto: AP) |
En su larga carrera
política, el senador John McCain, candidato a presidente por el
gobernante Partido Republicano para las elecciones de noviembre en
Estados Unidos, forjó sus ideas de política exterior sobre la base
de su experiencia en la Guerra de Vietnam (1960-1975).
Por
Ali Gharib - IPS
P ero ese proceso fue dinámico, no quedándose con
lecciones generales del conflicto, sino tomando cada situación
política que se le presentaba en su carrera para verla a través de
los lentes de Vietnam.
El ejemplo más claro de esto es también una de los principales temas
de la campaña: el respaldo de McCain a la guerra de Iraq. Este
conflicto, según muchos, viola algunas de las principales lecciones
aprendidas por Estados Unidos en Vietnam y que eran contempladas en
la denominada Doctrina Powell.
Se conocía así al conjunto de requisitos, señalados por el ex
secretario de Estado (canciller) Colin Powell, para participar en un
conflicto. Entre estos se destacaban contar con el apoyo del público
estadounidenses, tener objetivos claros y poder usar una fuerza
militar poderosa.
Pero así como los críticos invocan el conflicto en territorio
vietnamita para condenar la ocupación en Iraq, McCain lo cita para
defenderla. Para él, las críticas, típicas de la oposición a la
Guerra de Vietnam, sólo "derrotan la voluntad de pelear".
La participación del aviador naval McCain en la Guerra de Vietnam
tuvo características de una película bélica. Su avión fue derribado
en Hanoi, capital de Vietnam del Norte. Fue torturado y mantenido
prisionero durante cinco años. No fue liberado antes debido a la
posición de su padre dentro de la Armada.
Una vez que recuperó la libertad, McCain volvió a Estados Unidos
como un héroe, y aprovechó esto para apoyar la intensificación del
conflicto, ordenada por el gobierno de Richard Nixon (1969-1974).
También respaldó la llamada Teoría Dominó, según la cual, sí el sur
de Vietnam caía en manos de los comunistas, una "fiebre roja" se
propagaría por todo el sudeste asiático y fortalecería al comunismo
en su supuesta misión de dominar el mundo.
"Yo no lo hago responsable por nada de lo que dijo luego de regresar
de Vietnam", dijo a IPS el analista político Cliff Schecter,
subrayando el trauma y estrés que sufrió McCain luego de tanto
tiempo de cautiverio.
Cuando ingresó a la política en 1982, al ganar un asiento en el
Congreso legislativo, McCain parecía haber aprendido las lecciones
de la guerra. Pero fue cambiando de actitud conforme se acercó al
movimiento neoconservador.
Antes tenía una visión del mundo muy parecida a la de Powell, según
Schecter. "Era un completo aislacionista", señaló.
Mostró los primeros indicios de ser un disidente dentro de los
republicanos cuando en 1983 se opuso a la iniciativa del entonces
presidente Ronald Reagan (1981-1989) para mantener tropas en Líbano.
Aunque el gobierno siguió con el plan, los soldados finalmente
debieron ser retirados porque sus bases fueran atacadas por el
movimiento chiita Hezbolá (Partido de Dios).
McCain también se opuso al uso de la fuerza en Somalia y Haití en
los años 90.
Pero, "así como así, en 1997 y 1998 dio un completo giro cuando se
unió a la multitud neoconservadora", señaló Schecter, quien acaba de
presentar un libro sobre el senador del meridional estado de
Arizona, titulado "The Real McCain" (El verdadero McCain).
El ahora candidato republicano "rompió con sus camaradas y se unió a
este grupo de ‘guerreros de oficina’ que teorizan en pizarrones y
computadoras pero que nunca estuvieron en una guerra", señaló.
La lealtad a ese sector republicano quedó confirmada en 2000, cuando
nombró al neoconservador Randy Scheunemann asesor de su campaña por
la candidatura presidencial del partido. Ahora, Scheunemann es su
asesor en política exterior.
Durante un encuentro a comienzos de este mes en la sede en
Washington del centro de estudios Brookings Institution, Scheunemann
habló de otro de los temores de McCain: el debilitamiento de las
fuerzas militares estadounidenses.
Otra vez, la opinión del senador republicano estuvo signada por su
experiencia en Vietnam
McCain "sirvió en las fuerzas armadas después de la derrota y
conoció de primera mano cuán difícil es reclutar y mantener el
personal para garantizar que los aviones militares sigan volando",
dijo Scheunemann.
Pero Schecter señaló que es la ocupación de Iraq lo que de hecho
debilitará a las fuerzas estadounidenses, y no el fantasma de una
derrota militar.
Quizás la mayor brecha en la lógica del uso de McCain de su
experiencia en Vietnam para impulsar la ocupación de Iraq está en su
discurso de que Estados Unidos no debe perder "la voluntad de
pelear".
"Es una trampa, porque esa observación presupone que Estados Unidos
pudo haber ganado en Vietnam simplemente si no se hubiera retirado,
lo que no es verdad", dijo a IPS Juan Cole, profesor de Historia en
la Universidad de Michigan, y experto en Medio Oriente.
"Sí, es desafortunado ser derrotado en una empresa militar, pero es
algo que sucede. Hay que digerirlo y superarlo", añadió.
"McCain y los republicanos entendieron mal a los comunistas del
norte de Vietnam y pensaron que eran una amenaza internacional. Pero
eran solamente nacionalistas vietnamitas", dijo Cole.
"Ahora están malinterpretando a la insurgencia sunita,
confundiéndola con la amenaza internacional de la red Al Qaeda. Pero
simplemente son nacionalistas sunitas árabes iraquíes", explicó.
Apenas ingresó a la política, McCain había adoptado una visión
realista de la política exterior y jugó un papel clave en la
normalización de las relaciones con Vietnam al término de la Guerra
Fría.
"En cierta medida, eso fue un reconocimiento explícito o implícito
de que lo que hicimos en Vietnam fue una absoluta pérdida de tiempo,
que fue una guerra estúpida. No ayudó a nuestra seguridad nacional.
Nos hirió", dijo Schecter.
Esa guerra "exacerbó problemas como lo está haciendo ahora Iraq",
sostuvo. |