(IAR Noticias) 17-Abril-08
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Este movimiento de "votantes con valores" ha constituido una gran
fuerza política en lo que va del siglo XXI, al punto que se le
atribuye la reelección del presidente George W. Bush en 2004. |
El
fundador de la organización Focus on the Family, James Dobson,
manifestó su profunda preocupación sobre el futuro del movimiento
conservador cristiano, en cuya definición y construcción él fue un
participante clave.
Por
Bill Berkowitz (*) - IPS
"L a pregunta es: ¿las jóvenes generaciones
acudirán al llamado? ¿Quién defenderá a los niños por nacer en los
años venideros? ¿Quién luchará por la institución del matrimonio,
que hoy está contra las cuerdas?", se preguntó Dobson en una
conferencia de la asociación de Radiotelevisoras Religiosas
Nacionales.
La muerte de líderes evangelistas como el reverendo Jerry Falwell,
D. James Kennedy y Ruth Gram. Bell "representan el fin de una era",
según Dobson, para quien otros como Billy Graham, Chuck Colson, Pat
Robertson y Check Swindoll abandonarán pronto el escenario.
El radioevangelista también se preguntó cuál será el impacto de
estos fallecimientos recientes o inminentes en el conservadurismo
cristiano.
"¿Quién estará dispuesto en la próxima generación a quemarse cuando
es mucho más seguro y cómodo evitar la controversia?", inquirió
Dobson a su auditorio.
La moderna Derecha Cristiana despegó a comienzos de los años 80.
La mayoría de los líderes evangelistas conservadores se alejaron de
la actividad política desde 1976, cuando el entonces candidato del
Partido Demócrata y luego presidente Jimmy Carter (1977-1981)
revitalizó el activismo de las comunidades cristianas con sus
declaraciones de fe religiosa.
Pero las posiciones liberales de Carter despertaron el clamor airado
de la extrema derecha religiosa, que encolumnaron a su grey hacia el
Partido Republicano, donde permanecen hasta hoy.
Ya a fines de los años 70, Falwell se hizo cargo del liderazgo de la
organización Mayoría Moral, que creció en la década siguiente, la
cual concluyó con el lanzamiento de la Coalición Cristiana por parte
de Robertson.
Esta Coalición formó la infantería de la "revolución" encabezada
desde 1994 por el representante Newt Gingrich, del Partido
Republicano.
Este movimiento de "votantes con valores" ha constituido una gran
fuerza política en lo que va del siglo XXI, al punto que se le
atribuye la reelección del presidente George W. Bush en 2004.
Por estos días está de moda entre los liberales estadounidenses
proclamar la muerte de la Derecha Cristiana. "Hemos ingresado en la
era post-derecha religiosa", dijo en febrero de 2007 el periodista
Jim Wallis, fundador de la revista cristiana progresista Sojourners.
"Aunque la religión tuvo una imagen negativa en las últimas décadas,
los años por venir podrían ser moldeados por una dinámica y por una
fe más progresista que hará más viables los necesarios cambios
sociales", escribió Wallis en la revista Time.
En noviembre pasado, el periodista Bill Press, conductor del
programa televisivo que lleva su nombre, observó que, "sin importar
quién sea el próximo presidente de Estados Unidos, el pueblo ya ganó
una gran victoria con la total desintegración de la otrora
todopoderosa derecha religiosa."
También el periodista E. J. Dionne, columnista del diario The
Washington Post, aseguró que "la era de la derecha religiosa ha
terminado".
Pero los representantes de la cristiandad conservadora lo niega.
El director del Consejo de Investigaciones sobre la Familia, Tony
Perkins, y el arzobispo Harry R. Jackson, fundador de la Coalición
de Líderes de Alto Impacto, declararon: "Lo que nuestros críticos
ven como un cisma son, en realidad, los dolores de crecimiento que
preceden una saludable expansión"...
"El movimiento se adapta a un ambiente político cambiante y amplía
su base mientras mantiene firmemente los principios que nos
mantuvieron unidos hasta ahora", añadieron.
Resulta claro que la Derecha Cristiana está en un periodo de
transición. Los viejos líderes murieron, otros jóvenes surgen.
Muchos encabezan iglesias enormes con miles de feligreses cada
domingo.
Mantienen su firme oposición al aborto voluntario y al matrimonio
entre personas del mismo sexo, pero también les preocupa el
ambiente, en especial el impacto del recalentamiento planetario
sobre los pobres, así como las políticas migratorias, la
reconciliación racial y la lucha contra la miseria y el sida en
África.
Pero cada nueva iniciativa de los jóvenes termina contrarrestada por
los dichos de los veteranos.
Hace dos años, la vieja guardia cuestionó la Iniciativa Evangélica
sobre Clima, una declaración que reconocía la seriedad del
recalentamiento planetario, firmada por clérigos de mega-iglesias,
rectores de universidades cristianas y teólogos.
Para peor, una encuesta de la firma Barna Research Group detectó una
rebelión de los feligreses: 40 por ciento de los cristianos
conservadores entrevistados para el sondeo votarían a un candidato
del Partido Demócrata y apenas 29 por ciento al republicano John
McCain.
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(*) Bill Berkowitz es un conocido analista y observador del movimiento
conservador estadounidense. Su columna, Conservative Watch, pasa
revista a las estrategias, protagonistas, instituciones, victorias y
derrotas de la derecha estadounidense.
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