Ministros
de Economía y Desarrollo de todo el mundo pidieron el domingo una acción urgente
para evitar el incremento de los precios de los alimentos, alertando de que el
descontento social podría extenderse.
La ONU, el Banco Mundial, la mayoría
de los expertos y últimamente el G-8, vienen advirtiendo sobre el peligro de
estallidos sociales a escala global que podrían generarse por el impacto de
los precios del petróleo sobre el costo de los alimentos en los países más
pobres de Asia, África y América Latina.
Dana Perino, portavoz de la Casa Blanca, explicó que también el presidente Bush ha tratado la cuestión en profundidad con los miembros
de su Gabinete el lunes y mostró "su gran preocupación". Bush "cree que los
países (desarrollados) tienen la responsabilidad de ayudar a aquellos que
lo necesiten", dijo la vocera de la Casa Blanca.
"Estamos en pleno proceso de búsqueda de medidas que satisfagan las actuales
necesidades alimentarias de ciertos países más allá de lo que ya ha sido
aportado", indicó Perino, quien destacó además que Washington destinó 2,1
millones de dólares (1,3 millones de euros) en ayuda internacional alimentaria
durante el año fiscal de 2007.
"El presidente trató la cuestión con sus asesores de seguridad nacional y
solicitó a (el departamento de) Estado y a la USAID --Agencia de Estados Unidos
para el Desarrollo Internacional-- que determinen lo que se puede hacer a corto
plazo", indicó Perino durante la conferencia de prensa.
Perino reveló que una de las propuestas que está siendo barajada es la de la
compra de más alimentos procedentes de los países productores y destinarlos a
los países necesitados y de este modo abaratar los costos de transporte. Sin
embargo, el sector agrario estadounidense se opone a esta idea.
Las protestas por el alto precio de los alimentos ya ha provocado una moción de
censura contra el primer ministro haitiano tras una semana de disturbios en los
que murieron cinco personas. También se han registrado protestas en Egipto,
Camerún, Níger, Burkina Faso, Indonesia, Filipinas.
La semana
los ministros de las ocho naciones industrializadas (G-8) reunidos en Tokio,
realizaron un llamamiento a emprender acciones urgentes que reduzcan los
disparados precios de los alimentos que dañan y perjudican a las naciones en
desarrollo y a las clases sociales más pobres y postergadas.
"El problema de la comida afectará
directamente a la vida de los pobres. Hemos alcanzado una determinación
común y es que necesitamos adoptar los pasos necesarios", dijo el ministro de
Exteriores japonés, Masahiko Komura, que presidió la reunión, en una rueda de
prensa conjunta de los ministros del G-8.
por su parte, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, pidió una
respuesta mundial coordinada para lidiar con el alza de los precios que está
acentuando los desabastecimientos, el hambre y la malnutrición alrededor del
planeta.
Según el funcionario, el aumento de precios en los alimentos está generando
desabastecimiento, hambre y desnutrición en todo el mundo.
"Estimamos que el aumento al doble de los precios de los alimentos en los
últimos tres años podría, potencialmente, arrastrar a 100 millones de personas
de países de bajos ingresos a una pobreza más profunda", indicó Zoellick.
Su advertencia hizo eco de la realizada el sábado por el director del Fondo
Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, quien había dicho que
cientos de miles de personas están en "riesgo de inanición".