(IAR Noticias) 16-Abril-08
|
|
|
Bombardeo a Bagdad: Imagen del
ataque con misiles al corazón de la capital iraquí en marzo de 2003,
en el comienzo de la guerra. |
En la mayoría de los casos, los hechos permanecen
sin aclarar (en todo caso, otros que no son el ejército estadounidense, se
preocupan incluso de disputar las cifras); puede que finalmente las cifras de
muertos sean inexactas y, normalmente, siempre aparece alguien diciendo que es
imposible aclararlos porque, en la mayor parte de los casos, no se ha
realizado ningún informe ni investigación.
Por Tom Engelhardt (*) -
Tomdispatch.com
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
Empecemos con unas cuantas propuestas sencillas.
Primera, cuanto más lejos estés del suelo,
más claro vas a ver las cosas, cuanto más tiendas a sentirte endiosado, menos
humanos te van a parecer aquéllos a quienes atacas. Y mucho más, desde luego,
si tú, el “piloto”, estás en esos momentos sentado ante una consola en una
base aérea cerca de Las Vegas (1) identificando a través de
un monitor de vídeo a un “sospechoso” que se encuentra a miles de kilómetros,
“siguiendo” a ese sospechoso hasta una casa para dejar caer a continuación un
misil Hellfire desde un avión teledirigido Predator a velocidad
de crucero en algún lugar de Iraq, Afganistán, Somalia (2) o
las zonas tribales de Pakistán (3).
Segunda, cuanto más “preciso” sea tu
armamento, cuanto más “quirúrgico” tu ataque, cuanto más impresionantes sean
las imágenes con gente palmándola en una película granulosa que puedas
poner por televisión, la guerra desde el aire es, y seguirá siendo, la más
imprecisa y destructiva forma de batalla.
Tercera, en términos humanos, la distancia no
aumenta la precisión. Cuanto más lejos estés de un objetivo, lo más probable
es que tengas que adivinar de quién o de qué se trata basándote en una
mala información moteada de difícil interpretación, por no hablar de descarada
desinformación; cualquiera que sea la precisión teórica de tu armamento, si
decides el objetivo desde el aire, estás expuesto en grado sumo a equivocarte,
a cometer errores, a elegir mal el blanco.
Cuarta, si estás conduciendo la guerra por
esos derroteros y lo estás haciendo en zonas urbanas densamente pobladas, como
es actualmente el caso en el día a día de Iraq, entonces, previsiblemente,
casi cada día, habrá civiles que mueren “por error”: el niño que mira por
donde estaba en la calle justo más allá del alcance de la cámara; el
“sospechoso de terrorista” o insurgente que parece, en la distancia, que está
colocando una bomba al lado de la carretera, pero que tan sólo está hurgando
en la basura; los vecinos que resulta que están sentados y se disponen a cenar
en el apartamento o en la casa justo al lado de la que has elegido para
colocar un pepinazo.
Quinta, desde la II Guerra Mundial, el poder
aéreo ha sido la forma de hacer la guerra de los Estados Unidos (4).
Sexta, desde noviembre de 2001, la
administración Bush ha ido confiando cada vez más en su potencial aéreo para
“eliminar” al enemigo en su Guerra Global contra el Terror, lo que ha llevado
consigo ataques aéreos regulares contra ciudades y pueblos, y las no menos
regulares, si bien en gran medida olvidadas, muertes de civiles.
Séptima, en Afganistán (5) y
especialmente en Iraq (así como en las zonas tribales situadas junto a la
frontera paquistaní), la utilización del poder aéreo ha ido “incrementándose”
cada vez más. Quizá no haga mucho que leyeron un relato sobre una escaramuza o
batalla en una de las ciudades iraquíes a las que el poder aéreo aún no había
visitado mucho. Esto significa (véanse sugerencias 1-4) una guerra de
“errores” constantes, y de supuestas “investigaciones” regulares sobre las
muertes de “militantes” e “insurgentes”, quienes, allí, sobre el terreno,
parecen haberse mutado en niños, mujeres y ancianos que van siendo extraídos
de entre los escombros.
Octava, la fuerza crea contra-fuerza. La
aplicación de la fuerza, especialmente desde el aire, es una máquina segura de
crear enemigos. Es una fuerza multiplicadora (y no sólo de las fuerzas
estadounidenses). Cada vez que se produce un ataque aéreo en algún lugar del
planeta, el que da la orden debería automáticamente asumir que lo que deja
atrás serán destrozados y enfurecidos maridos, esposas, hermanas, hermanos,
familiares, amigos: gente que hace votos de venganza, todo un sinfín de
potenciales candidatos colmados de rabia ante una injusticia absoluta. Desde
el punto de vista de tus actuales enemigos, no puedes bombardear, lanzar
misiles, ametrallar continuamente porque con todas esas acciones lo que tienes
garantizado es que estás cultivando una cosecha que va a resultar muy
fructífera en nuevos reclutas.
Nueve, en los últimos seis años y medio el
poder aéreo estadounidense ha sido una fuerza muy eficaz en la guerra a favor
del terror, no contra él.
¿Está haciendo alguien algún recuento?
¿Qué significa en la práctica todo lo anterior?
Significa algo muy simple e implacable: significa gente muerta que quizá no
habías decidido matar pero de cuyo asesinato, sin embargo, no eres menos
responsable, y que aunque no sepas eso, o no estés dispuesto a querer saberlo,
otros lo saben y sacarán las lógicas deducciones.
¿Qué significa esto en la práctica? Consideren tan
sólo una recopilación de algunas breves informaciones que sobre los ataques
aéreos en Iraq se han deslizado en días recientes hasta nuestro mundo, apenas
percibidas:
-
Según se informa, el 22 de marzo, seis
combatientes sunníes del movimiento “Despertar”, aliados de Estados Unidos,
murieron (6) en los ataques efectuados por un helicóptero
Apache AH-64 sobre dos puestos de control en la ciudad de Samarra. (“El
ejército estadounidense negó que el control atacado estuviera a cargo de los
amistosos miembros de los supuestos consejos del Despertar y dijo que los
muertos ofrecían una conducta sospechosa en una zona recientemente atacada
con una bomba colocada al lado de la carretera… Se dijo… que el incidente
estaba bajo investigación… Las imágenes ofrecidas por AP Television News
tras los hechos mostraban a miembros del consejo del Despertar metiendo
los cuerpos en una furgoneta”.)
-
Según se informa, el 23 de marzo, quince personas
de una única familia fueron asesinados (7) en la ciudad de
Baquba, al norte de Iraq, por los helicópteros estadounidenses. (“Las
fuerzas del ejército estadounidense declinaron hacer comentario alguno sobre
dicha información…”)
-
Según se informa, el 26 de marzo, en Tikrit
(8), la ciudad natal de Saddam Hussein, cinco civiles,
incluido un juez, Munaf Mehdi, murieron asesinados y diez más resultaron
heridos a causa de los ataques de un “avión de ala fija” en una “batalla con
militantes árabes sunníes sospechosos de pertenecer a Al Qaida”. (“Las
estimaciones preliminares”, según el ejército de EEUU, “indican que a pesar
de los esfuerzos de las fuerzas de la coalición para protegerles, varios
civiles resultaron muertos o heridos durante los subsiguientes tiroteos”.)
-
Según la policía iraquí, el 29 de marzo un avión
estadounidense bombardeó (9) una casa en la sureña ciudad
de Basora, matando a ocho civiles, incluyendo a dos mujeres y un niño.
-
Según fuerzas de la policía iraquí, cinco personas
murieron, incluidos cuatro policías (10), y tres más
resultaron heridas cuando helicópteros estadounidenses atacaron la ciudad de
Hilla, en el sur de Iraq. Según otra información, dos coches de la policía
(11) resultaron también destruidos y una ambulancia
alcanzada.
-
Según se informa, el 3 abril, un avión F/A-18
llevó a cabo (12) un “ataque de precisión” contra una casa
en Basora, matando al menos a tres civiles, dos hombres y una anciana,
mientras un padre, una madre y un muchacho quedaban enterrados entre los
escombros (“‘Las fuerzas de la coalición ignoran si algún civil murió en el
ataque pero están actualmente investigando el asunto’, dijo el ejército…
Associated Press Television News mostró las grúas y los trabajadores de
rescate buscando sobrevivientes entre los escombros de hormigón de la casa
de dos pisos que había sido arrasada hasta los cimientos en el bastión de la
milicia chií de Qibla”.)
En la mayoría de los casos, los hechos permanecen
sin aclarar (en todo caso, otros que no son el ejército estadounidense, se
preocupan incluso de disputar las cifras); puede que finalmente las cifras de
muertos sean inexactas y, normalmente, siempre aparece alguien diciendo que es
imposible aclararlos porque, en la mayor parte de los casos, no se ha
realizado ningún informe ni investigación. Esos casos siguen por lo general
una pauta: El ejército estadounidense emite una breve descripción de la
batalla en la que tantos militantes/insurgentes/terroristas han sido
eliminados desde el aire; los funcionarios locales o los testigos proclaman
que los muertos eran, en parte o todos, ciudadanos normales; el ejército
estadounidense niega que haya matado a civiles; si la historia no se acalla,
el ejército anuncia que hay una investigación en marcha, de la que nunca nadie
oye hablar de nuevo. En nuestro mundo, sólo en raras ocasiones esos incidentes
alcanzan el nivel de noticia real a la que todo el mundo presta atención.
Puede que haya alguna página de Internet sobre los
muertos en Iraq, la Iraq Coalition Casualty Count (13)
y la Iraq Body Count (14), pero no hay ni una sola
versión de ellas para Afganistán, ni tampoco una entidad de cómputo global (www.gbc.com)
a la que consultar sobre esas muertes de civiles de la Guerra del Terror desde
el aire. Habitualmente, cuando esos hechos se repiten, ni siquiera se pone
nombre a los cuerpos de los muertos y las mismas noticias desaparecen casi
instantáneamente bajo la multitud de noticias sin siquiera llegar a captar
mínimamente nuestra atención. Incluso si creen que el nuestro es el único
mundo que realmente importa, que somos las únicas gentes cuya vida tiene un
valor real, eso no significa que esas muertes no vayan a acabar afectándote a
largo plazo.
Después de todo, lo que no sabemos, o lo que no nos
preocupamos de averiguar, es que a otros sí les afecta. ¿Quién puede olvidar
cuando un ser amado es de repente asesinado de esa forma? Incluso aunque no
contemos los cadáveres en la subdivisión de la guerra aérea del Presidente de
la Guerra Global contra el Terror, otros sí lo hacen. Aquellos de los que
pensamos, si es que pensamos algo, que son “daños colaterales”, saben muy bien
lo que les sucedió a ellos y a sus vecinos. E indudablemente que sacan las
conclusiones obvias.
Nuestras “armas de combate” y las suyas
Esta es la lamentable realidad: Que todos esos
acontecimientos son la norma en Iraq, Afganistán y otros lugares del “arco” de
territorios en los que la administración Bush ha encendido la mecha en
cuestión de pocos años (15). Nuestros “errores”, llamémosles
así, son legión, y nuestros aviones, aviones teledirigidos y helicópteros, al
cometerlos, han matado a campesinos por docenas, atacado a un convoy
(16) de amistosos “ancianos”, y ametrallado (17)
fiestas de boda (18). Para nosotros, “incidentes” como esos
pasan de largo en un instante, pero no ocurre lo mismo con los que rodean a
todos aquellos a los que hemos hecho pasar a mejor vida.
Los ataques del 11-S no se sitúan habitualmente en
esta clase de contextos. Por haberlos experimentado nos consideramos a
nosotros mismos como algo especial, incluso único. Pero piensen en ellos de
otra manera: Un día, de forma inesperada, la muerte llega por el aire. Llega
con un momento de terror máximo. Y mata a civiles inocentes que estaban
sencillamente viviendo sus vidas.
Esto nos sucedió una vez de forma tan
espectacular, tan devastadora como para aparecer en los titulares de los
periódicos de todo el mundo. Pero las versiones a pequeña escala de eso mismo
le sobrevienen continuamente a gente que se encuentra en ese “arco de
inestabilidad”, y si existiera una organización global para el recuento de
víctimas de esos hechos, ya haría mucho tiempo que se habría superado, y sin
comparación posible, la cifra de víctimas del 11 de septiembre de 2001.
Recordemos que, tras el 11-S, los estadounidenses,
desde el Presidente abajo, se pasaron meses, cuando no años, llorando,
celebrando actos rituales de recuerdo, y clamando venganza contra todos esos
que nos habían hecho eso a nosotros. ¿Es que no somos capaces de imaginar que
otros, aunque los focos no les iluminen nunca, pueden reaccionar de forma
similar? ¿No piensan que ellos son también capaces de jurar venganza y actuar
para alcanzar ese objetivo?
La lista anterior de incidentes cubre tan sólo un
par de semanas en un país arrasado y movilizado, y justo en un momento en que
uno tropieza con muy poca información al respecto. Pero lean cuidadosamente
las noticias sobre Iraq estos días, en las pocas que recogen las operaciones
del ejército estadounidense en ese país parece que falta al menos una frase o
dos sobre las operaciones aéreas, sobre lo que es realmente un “incremento
aéreo”, apenas recogido, sobre las ciudades de aquel país y especialmente
sobre el inmenso y atestado “suburbio” de chabolas al este de Bagdad, la
Ciudad Sadr (anteriormente conocida como Ciudad Saddam), controlada en gran
medida por la milicia del Ejército del Mahdi de Muqtada al-Sadr (19).
Veamos, por ejemplo, unas pocas líneas de un
reciente artículo (20) de Tina Susman aparecido en Los
Angeles Times sobre la escalada de los combates en Bagdad: “Los
helicópteros estadounidenses lanzaron al menos cuatro misiles Hellfire
y un avión de la Fuerza aérea lanzó una bomba sobre un supuesto objetivo de
las milicias… Un portavoz del ejército estadounidense en Bagdad, el Teniente
Coronel Steven Stover, rechazó las acusaciones iraquíes de que los ataques
aéreos y disparos estadounidenses habían matado principalmente a civiles.
‘Puede que hayan caído algunos civiles, pero en su mayoría estábamos matando a
los chicos malos’. ‘Somos muy precisos’, dijo, añadiendo que se habían
cancelado muchos ataques aéreos cuando no era posible tener un ‘blanco limpio’
para evitar alcanzar a no combatientes”. O este otro de Samir N. Yacub, de
Associated Press (21): “El ejército estadounidense
declaró que uno de sus aviones teledirigidos había lanzado durante la noche un
misil Hellfire contra dos pistoleros que disparaban a las fuerzas del
gobierno en una zona que no era Ciudad Sadr”. O este otro (22):
“Tres ataques aéreos estadounidenses en el noreste de Bagdad mataron
a 12 supuestos pistoleros e hirieron a quince civiles, según fuentes del
ejército de EEUU y la policía iraquí”.
Esas informaciones aparecieron mientras escribía
este artículo, al igual que esta otra: Según Associated Press
(23), puede que los ataques aéreos en una remota provincia de
Afganistán, que tenían como blanco un señor de la guerra aliado con los
talibanes, hayan matado a un buen número de civiles. (“Otros dirigentes
provinciales dijeron que en los enfrentamientos, que incluyeron ataques aéreos
sobre los pueblos remotos de Shok y Kendal que duraron muchas horas, habían
muerto muchos civiles… Los oficiales estadounidenses y el Ministerio afgano de
Defensa han negado que hayan muerto civiles”.)
Cualquiera que sea lo ocurrido en estos últimos
ataques aéreos, las muertes de civiles no son una especie de resultado
colateral de la Guerra contra el Terror; responden a su misma esencia. Si tu
preocupación es la seguridad –una cuestión planteada por Senadores que querían
que el comandante estadounidense General David Petraeus y el Embajador Ryan
Crocker les dijera esta semana si el incremento “nos” había hecho más
seguros-, la respuesta es: Todo eso no te hace más seguro.
Y hay más, no esperen que esta forma
contraproducente de hacer la guerra llegue pronto a su fin. Después de todo,
la Fuerza Aérea ya tiene en marcha su “bombardero 2018” (24),
el cual, según el jefe de los estadounidenses que entrenan a las fuerzas
iraquíes (25), el Teniente General James Dubic, estará listo
el mismo año en el ejército iraquí pueda en teoría vigilar eficazmente las
fronteras del país. Y no olviden el sucesor del bombardero 2018 (26),
“una auténtica arma de combate de largo alcance con tecnología de
próxima generación” que “puede ser un bombardero tradicional o un exótico
‘sistema de sistemas’, con características tales como velocidad hipersónica”.
Quizá para entonces, los iraquíes estén ya defendiendo con éxito sus
fronteras.
Hasta entonces, piensen en la guerra aérea
estadounidense por el terror como Captura 2,200: todos los despliegues de
fuerza desde el aire no hacen sino crear una contra-fuerza en la tierra, otra
clase de “arma de ataque” para el futuro, haciendo que el montón de cuerpos de
los daños colaterales vaya llegando cada vez más alto. Quizá, hacia 2018 o
2035, la página de Internet que cuente los muertos a nivel global,
worldbodycount.com, esté ya en funcionamiento.
******
Nota: La inestimable
página de Internet Antiwar.com ha sido especialmente valiosa esta vez al
recoger noticias de recientes ataques aéreos estadounidenses. Tengan en cuenta
que las fechas referidas en el artículo sobre los ataques son aproximadas.
Todo con lo que puede contar fue con las líneas de cambio de fecha que
aparecían en las noticias, que quizá no reflejaban la fecha exacta en que se
produjeron los ataques
Enlaces referidos por el autor con artículos
ampliando información referida:
-
http://www.telegraph.co.uk/news/main.jhtml?xml=/news/2006/06/02
/wpred02.xml&sSheet=/news/2006/06/02/ixnews.html
-
http://www.tomdispatch.com/post/174906
/philip_k_dick_meet_george_w_bush
-
http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/story/2008/03/27
/ST2008032700935.html
-
http://www.tomdispatch.com/post/2047
/icarus_armed_with_vipers_over_iraq
Enlace la con traducción al español del anterior
artículo publicado en Rebelión:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=9417
-
http://www.tomdispatch.com/post/174817
/carnage_from_the_air_and_the_washington_consensus
-
http://wiredispatch.com/news/?id=97005
-
http://www.informationclearinghouse.info/article19586.htm
-
http://www.news.com.au/heraldsun/story/0,21985,23435660-5005961,00.html
-
http://wiredispatch.com/news/?id=106348
-
http://wiredispatch.com/news/?id=112773
-
http://www.aswataliraq.info/look/english/article.tpl?IdLanguage=
1&IdPublication=4&NrArticle=75216&NrIssue=2&NrSection=1
-
http://wiredispatch.com/news/?id=113162
-
http://icasualties.org/oif/(mdogzm3lbddulq55fop24dzy)/default.aspx/
-
http://www.iraqbodycount.org/
-
http://www.tomdispatch.com/post/158512/crusading_in_the_arc_of_instability
-
http://www.motherjones.com/commentary/columns/2008/03/the-us-militarys-
assassination-problem.html
-
http://www.guardian.co.uk/print/0,3858,4929336-103550,00.html
-
http://www.guardian.co.uk/world/2002/jul/03/afghanistan.lukeharding
-
http://www.tomdispatch.com/post/174916/patrick_cockburn_petraeus_s_ghost
-
http://www.latimes.com/news/printedition
/front/la-fg-iraq8apr08,1,2585019.story
-
http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2008/04/09
/AR2008040900781.html?hpid=topnews
-
http://www.presstv.ir/error/ErrorPage.htm?aspxerrorpath=/Detail.aspx
-
http://wiredispatch.com/news/?id=117966
-
http://blog.wired.com/defense/2007/09/air-force-bombe.html
-
http://news.yahoo.com/s/ap/20080329/ap_on_re_mi_ea/iraq_to_grow_an_army
-
http://www.afa.org/magazine/oct2006/10062018.asp
(*)Tom Engelhardt dirige “Nation Institute’s
Tomdispatch.com, es el cofundador del American Empire Project (http://www.americanempireproject.com/).
Ha actualizado su libro: “The End of Victory Culture” (University of
Massachussetts Press) y hay una nueva edición que aborda la victoria de la
cultura de la guerra de tierra quemada y suss secuelas en Iraq.
|