En un discurso en la Casa Blanca, Bush, que acusa a Irán de apoyar a las
milicias en el sur de Irak y suministrar explosivos a los "extremistas"
en el país, dijo que Teherán tiene una opción en sus relaciones con Irak:
"Puede vivir en paz con su vecino y
disfrutar de unos fuertes vínculos económicos, culturales y religiosos, o puede
seguir armando, entrenando y financiando a grupos de milicianos ilegales que
están aterrorizando a los iraquíes y poniéndolos en su contra", dijo.
"Si Irán hace la elección correcta, América impulsará una relación pacífica
entre Irán e Irak. Si Irán hace una mala elección, América actuará para proteger
nuestros intereses, nuestras tropas y a nuestros socios iraquíes", añadió.
Los líderes iraníes han desarrollado fuertes vínculos con los dirigentes chiíes
en Bagdad, quienes asumieron el poder tras la invasión liderada por las tropas
estadounidenses en 2003 expulsando al Gobierno del presidente suní Saddam
Hussein.
Los dos países libraron una guerra en
los años 80, cuando Saddam estaba en el poder.
Bush dijo que Irak es "el punto de convergencia de las dos mayores amenazas para
América en este siglo: Al Qaeda e Irán".
"Si fracasamos allí (Irak), Al Qaeda
reivindicaría una victoria propagandística de proporciones colosales y podría
conseguir refugios seguros en Irak desde los que atacar a Estados Unidos,
nuestros amigos y nuestros aliados", consideró el presidente.
"Irán trabajaría para llenar el vacío
en Irak, y nuestro fracaso envalentonaría a sus líderes e impulsaría sus
ambiciones para dominar la región", agregó.