Miembros del Congreso legislativo han invertido
casi 196 millones de dólares de su peculio en compañías que
recibieron contratos del Departamento (ministerio) de Defensa para
proveer bienes y servicios a las fuerzas armadas estadounidenses,
según el Centro para una Política Sensible (Center for Responsive
Politics, CPR).
Esta organización advirtió que diversos legisladores, entre cuyas
funciones figura la de controlar a los contratistas del Departamento
de Defensa, poseen acciones de esas compañías, al igual que varios
de sus pares que critican en público la guerra de Iraq.
El senador John Kerry, ex candidato a la presidencia del opositor
Partido Demócrata y actual miembro de la Comisión de Relaciones
Exteriores de la cámara alta, figura a la cabeza de la lista de
inversores.
Al 31 de diciembre de 2006, tenía en su portafolio entre 28,9 y 38,2
millones de dólares en acciones de empresas que recibieron contratos
de defensa de por lo menos cinco millones de dólares.
Los legisladores deben prestar cada año informes sobre sus finanzas
personales, pero sólo se les exige que lo hagan en términos
generales, sin entrar en grandes detalles.
Otros "grandes inversores" en compañías con contratos de defensa son
los representantes del gobernante Partido Republicano Rodney
Frelinghuysen (con acciones por entre 12,1 y 49,1 millones de
dólares), Robin Hayes (entre 9,2 y 37,1 millones de dólares) y James
Sensenbrenner (entre 5,2 y 7,6 millones de dólares), así como la
demócrata Jane Harman (entre 2,7 y 6,3 millones de dólares).
El CRP añadió que el senador demócrata Jay Rockefeller, presidente
de la Comisión de Inteligencia, invirtió alrededor de dos millones
de dólares en acciones de contratistas del Departamento de Defensa.
En la lista también figuran el senador independiente Joseph
Lieberman, ex candidato a la vicepresidencia del Partido Demócrata y
presidente de la Comisión de Seguridad Interna, y el representante
republicano Howard Berman, presidente de la Comisión de Relaciones
Exteriores de la cámara baja.
De los 535 legisladores que componen ambas cámaras del Congreso, 151
--más de la cuarta parte-- habían invertido en total entre 78,7 y
195,5 millones de dólares en compañías que recibieron contratos de
defensa por al menos cinco millones de dólares.
Esas empresas obtuvieron más de 275.600 millones de dólares del
gobierno en 2006, es decir 755 millones de dólares diarios, según la
no gubernamental OMB Watch, que supervisa la asignación de fondos
públicos y los gastos presupuestarios.
Las inversiones supusieron un retorno para los legisladores de entre
15,8 y 62 millones de dólares en concepto de dividendos, ganancias
de capital, regalías e intereses entre 2004 y fines de 2006, según
el CRP.
No todas las compañías en las que los congresistas colocaron su
dinero fabrican armas o equipo militar. Algunas producen gaseosas o
productos farmacéuticos y los contratos del Departamento de Defensa
representan apenas un mínimo porcentaje de sus ingresos.
Muchas de esas empresas son líderes en su rama de actividad y una
inversión preferida por gran parte del público.
"Grandes corporaciones como Pepsico, IBM, Microsoft y Johnson &
Johnson han recibido contratos del Departamento de Defensa y son
todas inversiones muy populares, tanto entre congresistas como el
público en general", admitió el CRP.
"Estas compañías son tan comunes, tanto como inversión personal al
igual que como contratistas de defensa, que parece difícil armar un
portafolio diversificado de acciones líderes sin tener en cuenta al
menos a algunas de ellas", agregó.
Colaboradores de los legisladores dicen que ellos son tan inocentes
como las acciones. Algunos no las compraron sino que las heredaron,
agregan, y otros las poseen por haber colocado dinero en fondos
comunes de inversión. Es decir que las decisiones son tomadas por
sus administradores y no por quienes aportaron las partes que
conforman su capital.
A pesar de todo, señaló el CRP, poseer acciones de contratistas del
Departamento de Defensa puede resultar "problemático para
congresistas que integran las comisiones que deben supervisar la
asignación de fondos y las políticas" del sector.
Miembros de las comisiones de Relaciones Exteriores y Defensa del
Senado poseen entre tres y 5,1 millones de dólares de compañías
especializadas en la fabricación de armas y otros bienes y servicios
de exclusivo uso militar, agrega el informe.
Por otra parte, tanto el presidente estadounidense, George W. Bush,
como el vicepresidente Dick Cheney han sido cuestionados por sus
estrechos lazos con empresas que se han beneficiado con contratos
derivados de la invasión a Iraq y la guerra en Afganistán.