Para los candidatos a la presidencia de Estados Unidos, el mapa electoral
mundial luce tan dividido como el de su país.
Por David Luhnow, en Rio de Janeiro, John W. Miller, en Bruselas y Sarah Childress, en
Nairobi - The Wall Street Journal
Fuera de EE.UU., Barack Obama parece liderar entre los europeos y los africanos.
Hillary Clinton es la favorita de los mexicanos y chinos. Y John McCain acaba de
volver de una gira por Medio Oriente y Europa.
Las contiendas presidenciales de EE.UU. suelen atraer el interés de otros
países. La súper potencia mundial tiene tal impacto sobre el mundo que, como lo
sugirió hace poco un periódico belga, el resto del planeta debiera tener el
derecho a votar en sus elecciones.
En esta ocasión, los tres candidatos han hecho de la restauración de la
jerarquía de EE.UU. en el mundo, una parte clave de sus plataformas de política
exterior, lo que hace a la opinión extranjera aún más importante para los
votantes estadounidenses. Y el hecho de que el senador Obama, un hombre de
ascendencia africana y cuyo segundo nombre es musulmán, pudiera llegar a ser
presidente de EE.UU. ha generado gran atención en todo el mundo. De hecho, si al
resto del planeta se le permitiera votar en las elecciones estadounidenses,
entonces el senador Obama podría vencer a los senadores Clinton y McCain.
El joven senador por Illinois es sorprendentemente popular en gran parte del
mundo, sobre todo en Europa y África. En Alemania, el título de un nuevo libro,
que se traduciría a "Obama: el Kennedy negro", refleja los frecuentes titulares
de la prensa que comparan a Obama con el ex presidente estadounidense predilecto
de Alemania. En Kenia, patria del padre de Obama, la gente pide la cerveza
local, Senator (senador), llamándola "Obama".
Sin embargo, al igual que en EE.UU., algunas personas fuera de ahí tienen dudas
sobre la experiencia y las políticas de Obama. En China y México, dos países
cuyas economías dependen de las exportaciones a EE.UU., la gente le teme a la
retórica anticomercial del senador y respaldan en su mayoría a Clinton
suponiendo que ella seguirá la agenda de libre comercio de su esposo.
También hay temores sobre el temple de Obama en lugares como Colombia e Israel,
donde los temas de seguridad están por encima de otras cuestiones. En enero, el
ex embajador israelí ante EE.UU., Danny Ayalon, escribió un artículo titulado
"¿Quién eres, Barack Obama?", generando dudas sobre su postura en el conflicto
palestino-israelí.
En México, los oyentes de una emisora de radio en la capital prefirieron a
Clinton sobre Obama, con un margen de 65% a 34%, en gran parte por el legado de
Bill Clinton al aprobar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Deng
Jie, propietario de un negocio en Beijing, dice, "no sé quién es Obama. Pero
creo que me gustaría que gane Hillary porque durante los ocho años que su esposo
ocupó el cargo, a la economía de EE.UU. le fue bien".
El senador McCain acaba de regresar de una gira por Irak, Israel, Jordania,
Palestina y Europa diseñada para transmitir una posición cómoda con los líderes
mundiales, su experiencia en asuntos globales y su capacidad para mejorar la
opinión extranjera sobre EE.UU. Igual fue avergonzado por la prensa cuando dijo
erróneamente que los iraníes estaban entrenando a miembros de al Qaeda y
enviándolos a Irak.
En Francia fue bien recibido "porque ahora es visto como un adversario de (George
W.) Bush y por lo tanto amigable", dice Patrick Jarreau, un reportero político
del periódico Le Monde. Pero a los franceses les interesa más el duelo Obama-Clinton,
agrega.
Para muchos europeos, la candidatura de Obama "es romántica", señala Elmar Brok,
miembro alemán del Parlamento Europeo y miembro del comité de relaciones con
EE.UU. del Parlamento.
Parte del atractivo de Obama fuera de EE.UU. es que pasó parte de su infancia en
Indonesia y su padre es keniano, lo que lo hace popular en África.
En una cultura en la que se espera que los parientes ricos cuiden de sus
familiares menos favorecidos, a menudo acogiéndolos en su propia casa o
enviándoles dinero, algunos kenianos albergan la idea de que sus lazos de sangre
con el senador los beneficiarán.
A los musulmanes de Medio Oriente también le atrae la elección, en parte por las
raíces musulmanas de Obama. Un cristiano practicante, Obama ha descrito a su
padre como musulmán no practicante. "Lo que ha logrado... es por si solo una
revolución social sin precedentes en EE.UU.", escribió el principal activista de
la democracia egipcio-americano Saad Eddin Ibrahim en un diario de Cairo. "Si
llega a ser presidente de EE.UU., la 'revolución' será mundial".
Pero la fascinación con las raíces
de Obama compite con un profundo escepticismo sobre cómo una cara nueva en la
Casa Blanca puede cambiar la política estadounidense. Hossein Karmun tiene una
pequeña tienda en el barrio turco-árabe de Bruselas y apoya a Obama, aunque duda
que los estadounidenses voten por él.
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